el primer accionista sale al rescate

Vukile inyecta capital a Castellana Properties ante la debacle del comercio

La sociedad surafricana concedió en julio un préstamo de 17,5 millones a la socimi para afrontar pagos y también ha renegociado el sindicado que tiene con Caixabank y Santander

Foto: Debut bursátil de Castellana Properties. (EFE)
Debut bursátil de Castellana Properties. (EFE)
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El accionista de referencia de Castellana Properties, la firma sudafricana Vukile, ha salido en apoyo de la socimi de centros comerciales, donde es el primer accionista, con una inyección de liquidez por importe de 17,5 millones de euros con la que aspira dotar a la sociedad de la tesorería necesaria para afrontar la travesía por el desierto que ha traído consigo la pandemia del Covid-19.

Comercio y restauración han sido, junto al turismo, las industrias más duramente golpeadas por el decreto del estado de alarma, que obligó a un cierre generalizado de sus puertas, y por la crisis económica que ha traído consigo. Un duro revés que ha empezado ya a cuantificarse con demoledores indicadores, como el recientemente adelantado por el INE –Instituto Nacional de Estadística-, que cifra en un 40% la pérdida de valor añadido de estas empresas.

Los dueños de los centros comerciales, como Castellana Properties, se han visto directamente contagiados ante la imposibilidad de restaurantes, cafeterías y tiendas de hacer frente a las rentas comprometidas, lo que no solo ha impactado en los ingresos de la socimi, sino también en la valoración de sus activos, modificando a la baja tanto la última línea de la cuenta de resultados como diferentes ratios que sirven de referencia a los analistas y a sus bancos acreedores.

Toda esta bola, y la creciente evidencia de que la crisis del Covid-19 va a ser más larga de lo inicialmente estimado (el Ejecutivo empieza a hablar ya de 2023 como el año de la recuperación) tensaron la tesorería de Castellana hasta el punto de que Vukile salió en apoyo con un préstamo de 17,5 millones dirigido a que “la sociedad pudiese afrontar distintas necesidades de tesorería, entre otras, financiar determinados proyectos de valor añadido de capital y desarrollo de activos, con vencimiento el día 23 de julio de 2020”.

Centro de Castellana Properties en Madrid.
Centro de Castellana Properties en Madrid.

Según explica la propia socimi en la convocatoria de su próxima Junta General, Castellana Properties prefirió esta inyección de liquidez a tener que recurrir a la banca, y lo hizo así para evitar elevar su deuda bancaria en un momento en el que su prioridad es reforzar los fondos propios. Para ello, la compañía aprobará en la asamblea anual una ampliación de capital por compensación de créditos dirigida a cancelar este préstamo con Vukile, que ya controla el 98% del capital de la socimi

Los 17,5 millones que ha inyectado la sociedad sudafricana equivalen al dividendo que le corresponde y que la sociedad aprobó repartir el pasado 18 de junio. Este flotador se une a otros dos importantes balones de oxígeno que ha firmado la compañía en los últimos tiempos: diversos 'waivers' (modificaciones) con sus principales entidades financieras, que le eximen de cumplir los 'convenants' o requisitos de solvencia incluidos en sus financiaciones hasta el 31 de marzo de 2021; y un aplazamiento del préstamo sindicado por importe de 143 millones que tiene firmado con CaixaBank y Santander.

En concreto, Castellana ha acordado con sus entidades acreedoras retrasar a junio de 2021 la amortización de sus vencimientos a corto plazo, por importe de 3,33 millones, acuerdo al que, previsiblemente, terminará acompañando una refinanciación de todo el préstamo, cuyo vencimiento, inicialmente, está fijado en el año 2023.

El apalancamiento del grupo es del 43,71%, al contar con una deuda neta de 431,8 millones y un patrimonio neto de 556 millones.

Impacto en resultados

Como el ejercicio fiscal de la socimi alcanza hasta el 31 de marzo, en vez de cerrarse con el año natural, Castellana Properties ya recoge en su último informe anual, aprobado el pasado junio, numerosas referencia a la crisis del Covid-19 y a cómo se está intentando preparar.

Uno de los aspectos más relevantes es el deterioro en la valoración de sus activos, corrección del 2,4% en el valor de la cartera que ha hecho que el EPRA NAV (Valor Neto Contable) se situara en 558,16 millones, o 6,48 euros por acción; frente a los 499,78 millones, o 6,68 euros por acción de un año antes.

Si se miran las inversiones inmobiliarias del grupo, estas han registrado una variación negativa del valor razonable de 23,35 millones de euros, hasta situarlo en 1.003,5 millones de euros. Este ajuste, unido al fuerte incremento de los gastos financieros, que han pasado de 7,38 a 12,47 millones, han cercenado el beneficio de la sociedad a cierre de marzo de 2020, al pasar de 46,5 a 17,2 millones.

En cambio, los ingresos, al coger solo dos semanas de confinamiento en este ejercicio, se dispararon casi un 90%, hasta 79,7 millones (64,74 millones por alquileres y 15 millones por refacturación de gastos de inquilinos).

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