El golpe del coronavirus

Sangría histórica en el Ibex: 15.736 millones de pérdidas en un semestre negro

Tras un colapso sin parangón de los resultados empresariales, el mercado español enfrenta la segunda mitad del año con escasas expectativas de mejora

Foto: Cotización del Ibex en las pantallas del Palacio de la Bolsa de Madrid. (EFE)
Cotización del Ibex en las pantallas del Palacio de la Bolsa de Madrid. (EFE)

La crisis del coronavirus sigue arrojando por doquier cifras para la historia. Una historia dramática, la de la convulsión económica más intensa a la que se haya enfrentado el mundo en mucho tiempo y que ha hecho de España, una vez más, una de sus principales víctimas.

Así lo atestiguan las cifras del PIB del segundo trimestre que reflejan una contracción del 22% interanual que no sólo no tiene precedentes en nuestra historia, sino que ni siquiera tiene parangón entre los países de nuestro entorno, evidenciando la saña con la que el golpe del coronavirus se ha manifestado en la economía española.

Existe, lógicamente, una gran preocupación por el daño que un colapso de esta naturaleza pueda haber provocado en una gran parte del entramado empresarial nacional. Sin duda, en muchas pequeñas empresas, poco preparadas para asumir una congelación radical de sus ingresos como la vivida durante la fase más estricta de los bloqueos, salvada esencialmente a base de mayor endeudamiento, y que ahora se enfrentan, en muchos casos, a un periodo de demanda constreñida y a una recuperación incierta.

Pero también en las grandes empresas, los gigantes del Ibex, que han mostrado en las últimas semanas el enorme roto que la crisis del covid-19 ha dejado en sus cuentas. A falta de que ACS e Inditex hagan públicos sus resultados del segundo trimestre del año, las 35 empresas del índice selectivo español han hecho públicas unas pérdidas conjuntas en los seis primeros meses del año que alcanzan los 15.736 millones de euros, lo que supone fulminar casi el 85% de los beneficios generados en el mismo periodo del año anterior.

El hundimiento de los márgenes; el incremento de las ratios de deuda a los niveles más elevados en prácticamente un lustro, con la ratio deuda sobre ebitda al filo de las 12 veces; o la caída del 7,6% del valor en libros, hasta mínimos desde 2009, son otras muestras de las profundas heridas infligidas por la crisis. Un daño del que ni siquiera han podido escapar los grupos más grandes del mercado nacional. Al contrario, gigantes como Santander, Repsol o BBVA se sitúan entre los más severamente dañados por la coyuntura -entre los tres suman casi tantas pérdidas como el conjunto del Ibex-, tras verse obligados a acometer importantes ajustes en las valoraciones de sus activos.

Cualquier esperanza de que la temporada de resultados se convirtiera en un acicate para un Ibex que, una vez más, vuelve a mostrarse a la zaga de los grandes índices mundiales, ha acabado frustrándose., a medida que se han ido acumulando las decepciones. Pese a puntuales sorpresas positivas, como las protagonizadas por Acerinox o Viscofan, en el mercado han imperado las decepciones, con 14 de las 35 compañías del índice registrando números rojos y sólo cinco mejorando sus cifras de beneficios.

Cotización del Ibex en los últimos 12 meses.
Cotización del Ibex en los últimos 12 meses.

En sólo ocho jornadas, el selectivo español ha visto esfumarse un 8,23% de su valor, retornando a niveles del pasado mayo. Desde que el temor a la pandemia empezó a zarandear los mercados a mediados de febrero, arrastra pérdidas superiores al 30%, prácticamente el doble que la media europea y 15 veces más que el S&P 500 estadounidense. Un índice cuyas empresas llegaron a valorarse en casi 700.000 millones de euros hace tres años, hoy apenas suma unos 423.000 millones de capitalización, menos de un tercio de lo que vale Apple.

“Así como en otros índices, como el EuroStoxx o el S&P 500 están predominando las sorpresas positivas durante la campaña, las compañías españolas, en general no están siendo capaces de mejorar las estimaciones de los analistas. La caída en la actividad y la depreciación de las monedas de países latinoamericanos a los que los índices españoles están muy expuestos son las principales causas de las fuertes caídas de beneficios”, explican en Macroyield.

En efecto, el mercado español ha ‘hecho gala’ en esta crisis de una de las peores composiciones posibles. Si la bolsa nacional siempre se ha mostrado especialmente sensible a las turbulencias económicas, por su elevada dependencia de sectores cíclicos, con la banca a la cabeza, las características de la crisis del covid, especialmente dañino para negocios como el turismo o la hostelería, han puesto a la economía española aún más en la picota.

Junto a las grandes pérdidas que concentra la banca, tras acometer importantes ajustes a la valoración de sus filiales -Santander ha perdido cerca de 10.800 millones y BBVA algo más de 1.150 millones-, en esta ocasión se añaden las sufridas por compañías ligadas al sector turístico: IAG ha firmado pérdidas superiores a los 3.800 millones; Meliá ha perdido 358,6; Ferrovial, golpeada por su participación en el aeropuerto londinense de Heathrow, ha firmado números rojos de 379 millones de euros; y Amadeus también suma pérdidas de 196,9 millones.

Las 35 empresas del Ibex, que hace solo tres años rozaban los 700.000 millones de valoración, hoy capitalizan poco más de 423.000 millones

Y la salvaguarda que en anteriores episodios de crisis nacional ha representado la elevada internacionalización de las grandes empresas españolas, se muestra en esta ocasión menos efectiva -por no decir que representa un lastre- por la fuerte dependencia de los mercados latinoamericanos, también severamente penalizados por la pandemia. Además de Santander o BBVA, grandes grupos como Telefónica, Naturgy o Cie Automotive tienen hoy en su presencia en Latinoamérica uno de sus principales lastres para su cuenta de resultados.

Es cierto, no obstante, que “sacar conclusiones en la actual temporada de presentación de resultados tiene menos valor que en otras ocasiones. El motivo es que se trata de una temporada absolutamente anómala, tanto por la excepcionalidad de las caídas de los resultados y de los PIB mundiales como por la falta de visibilidad respecto a los próximos meses”, apunta Victoria Torre, responsable de Análisis y Selección de Fondos de Singular Bank.

Y en la misma línea se expresa Susana Felpeto, directora de renta variable de atl Capital, que subraya que “los resultados han sido bastante malos. Pero ya se esperaba que lo fueran”. Tras un periodo de congelación radical de las actividades no esenciales, el brusco deterioro de las cifras de empresariales no puede coger a nadie por sorpresa.

Por eso, defiende, la clave para el futuro del Ibex y de las empresas que lo componen radica en mayor medida en si se puede considerar que lo peor de la crisis del coronavirus ha quedado atrás, lo que dependerá, en gran medida, de la evolución de la enfermedad.

En estas condiciones de enorme incertidumbre, el escepticismo permanece de manera significativa sobre el mercado español. Las estimaciones del consenso apuntan a que los ingresos de las compañías del Ibex se mantendrán al cierre de 2022 considerablemente por debajo de los previos a la crisis, mientras que métricas como el ebitda o los beneficios también tardarán al menos un trienio en recuperar niveles normalizados.

Es cierto, como observan en Macroyield, que precisamente esas bajas expectativas ofrecen margen a las compañías españolas para batir previsiones, a poco que se alivien las condiciones de mercado.

Mejores y peores valores del Ibex 35 en el año, a 31 de julio de 2020.
Mejores y peores valores del Ibex 35 en el año, a 31 de julio de 2020.

“Podemos señalar que el consenso de analistas no está siendo especialmente optimista respecto a los resultados futuros, para los que espera un comportamiento similar al del primer trimestre de 2020, y si la crisis sanitaria lo permite, podría generar sorpresas positivas en los próximos trimestres, lo que podría dar una oportunidad al relativo de la bolsa española sobre la europea, sobre todo, teniendo en cuenta los niveles de valoración tan aparentemente atractivos a los que está cotizando la bolsa española”, indican.

Sin embargo, desde esta firma se muestran partidarios de la cautela hacia el mercado español, una postura que comparte Rui da Mota Guedes, consultor en el área de Análisis Económico y de Mercados en Afi. “Es muy pronto para decir qué va a pasar a la vuelta del verano y las perspectivas no son muy positivas para muchas grandes empresas del mercado español, por sus negocios, por su exposición geográfica…”, observa.

De las siete empresas más importantes del Ibex, que suman una ponderación superior al 60% del índice, sólo una, Inditex, reúne hoy más de un 50% de recomendaciones de compra por parte de los analistas que la cubren. En el caso de Santander y BBVA, a la perspectiva de bajos tipos de interés a largo plazo y previsible deterioro de sus balances a causa de la crisis, se suman los recelos por su presencia en mercados como Brasil, México o Turquía.

De las siete cotizadas más importantes del Ibex, que representan más del 60% del índice, sólo Inditex suma más de un 50% de consejos de compra

Para Repsol, los problemas se derivan en gran medida de la inestabilidad de los precios del petróleo y los desafíos estructurales que conlleva la transición hacia las energías limpias. Amadeus se cuenta entre las víctimas de la debacle que está viviendo el sector aéreo, a causa de la crisis del coronavirus y Telefónica arrastra la pesada carga de sus deudas, que no ha logrado aliviar con ventas como la de su negocio en Latinoamérica por las incertidumbres provocadas por la pandemia.

Muy diferente es el caso de Iberdrola y Cellnex, que han logrado mantener a lo largo de la crisis un sólido rendimiento que les ha llevado, recientemente, a registrar máximos históricos sobre el parqué. Pero es precisamente el buen comportamiento acumulado, con ganancias en el año del 19 y el 49%, respectivamente, lo que alimenta las dudas de los expertos, por sus exigentes valoraciones.

Es difícil pensar hoy en día en un gran valor que pueda actuar como motor de las alzas del Ibex”, admite Felpeto, que aconseja ser muy selectivo en la exposición a la bolsa española. No obstante, la experta de atl Capital también subraya que en el caso de un giro en el sentimiento económico a nivel global, si se lograra encauzar la enfermedad, encontraría a muchas de estas compañías con un margen de mejora muy elevado. No en vano, firmas como Santander, BBVA o Repsol cotizan hoy con notables descuentos de valoración respecto a la media de sus sectores en Europa.

El Ibex arrastra ya una larga década de debilidad que amenaza con hacerse aún más prolongada e intensa tras un golpe histórico como el de la crisis del coronavirus, que ha dejado muy tocados a varios de sus principales pilares. Las perspectivas futuras no se presentan especialmente alentadoras, pero será en última instancia la evolución de la enfermedad y, por ende, el curso de la economía el que dictará, si el castigo acumulado ya ha sido suficiente o si las grandes empresas de la economía española arrastrarán a largo plazo las debilidades acumuladas en un semestre dramático.

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