impacto directo en diferentes sectores

Oleada de refinanciaciones y planes de contingencia para superar la crisis del covid

La realidad ha superado hasta los pronósticos más agoreros respecto a la evolución del covid y aboca a las empresas a este tipo de alternativas para evitar concursos

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

La realidad ha superado hasta los pronósticos más agoreros. El covid-19 sigue muy activo en verano y, además, lo hace con una fuerza que ha adelantado tres meses el rebrote que se vaticinaba para otoño, lo que ha terminado de infectar la temporada estival y, con ella, a gran parte de la industria española.

Los datos que van saliendo cada día son más y más desalentadores, tanto en el terreno sanitario como en el económico: en las últimas dos semanas se han detectado más de 27.000 nuevos infectados; Reino Unido y Alemania, los dos países más importantes para nuestra industria turística, desaconsejan a sus ciudadanos viajar a España; el PIB nacional se ha desplomado un 18,5% en el segundo trimestre, el peor dato de su historia, que ha metido al país en recesión; el consumo de los hogares se ha hundido un 21%, la inversión un 26%...

El triste resultado ha sido 1,1 millones de nuevos desempleados que habrían sido muchos más si el Estado no hubiera salido al rescate con el ERTE —Expedientes de Regulación Temporal de Empleo—, que suman en sus filas otros 4,7 millones de trabajadores. Con estos mimbres, el cesto de la economía nacional solo puede ser el que tristemente indican los datos: el peor de toda Europa, a pesar de que el virus no entienda de nacionalidades.

Este bofetón de realidad está empujando a las compañías a acelerar, cuando no rehacer, sus planes de contingencia, ya que cada día son más consciente de que la crisis es más profunda y larga de lo que inicialmente se pudo, o se quiso, creer. La forma en la que han evolucionado los acontecimientos ha reventado las costuras de los dos mantos con los que el Ejecutivo intentó cubrirse tras el estallido de la crisis: los avales del ICO y los ERTE.

La pandemia ya se ha llevado por delante más de un millón de puestos de trabajo. (EFE)
La pandemia ya se ha llevado por delante más de un millón de puestos de trabajo. (EFE)

Estas dos medidas forman parte de la columna vertebral del esquema diseñado para enfrentarse a la crisis económica que ha traído consigo el coronavirus, pero al tratarse de una infección más grave de lo proyectado, la medicina recetada se está mostrando insuficiente, lo que obliga ahora a buscar alternativas si el país no quiere verse abocado a una avalancha de concursos.

"Las compañías estaban anestesiadas por los ICO y los ERTE, pero la realidad se va imponiendo", señala Pablo Simón, responsable de deuda y reestructuraciones de BDO, quien destaca que, en esta ocasión, no estamos ante una crisis de deuda, sino de modelo de muchas compañías debido a la revolución que ha traído consigo la pandemia en terrenos como el teletrabajo o la venta 'online'.

No es solo el turismo, estamos ante una crisis que afecta al modelo de muchas compañías de diversos sectores como el comercio, el inmobiliario o el ocio

Todas estas transformaciones tendrán un impacto directo en sectores como el comercio —por ejemplo, Inditex ha acelerado su plan de cierre de tiendas y clausurará más de 1.000 entre 2020 y 2021 por el auge del 'e-commerce'—, el inmobiliario —cual será el futuro de las oficinas, la vivienda, los centros comerciales o el auge de la logística—, el ocio —duramente golpeado por las medidas de distanciamiento—, o las telecomunicaciones —'a priori', un claro vencedor de la crisis—.

Por no hablar de otros terrenos, como toda la industria turística —ya sean hoteles, aerolíneas o restauración—, cuyos mimbres a largo plazo parecen sólidos, pero que necesitan oxígeno para sobrevivir al corto y, muy probablemente, al medio, como demuestran.

Ruth Ugalde

La crisis está durando más de lo que nadie pensaba, lo que está cambiando muchas posiciones que veíamos en marzo y abril, ahora ya no se habla tanto de la cláusula 'rebus sic stantibus' —que permite revisar las obligaciones de un contrato por causas sobrevenidas— o se está más abierto a la negociación de precios, por ejemplo. "Todo el mundo está ganando consciencia sobre la realidad de la situación", explica Jorge Vázquez, socio de Ashurst.

Esta mentalidad será clave para evitar una avalancha de concursos de acreedores. "Las empresas deben tratar de aprovechar el mayor clima de negociación para llegar a acuerdos. Si este virus lo vencemos unidos, vamos a llevarlo a la mesa de negociación", afirma Guillermo Prada, de la firma especializada en insolvencias y reestructuraciones PradaGayoso.

En su opinión, el primer análisis que deben hacer ahora muchas compañías es "si el año está muerto, o la empresa está muerta", porque una particularidad de esta crisis es que las compañías se enfrentan, en muchos casos "a un problema temporal, no estructural, y para superarlo, deben utilizar todas las herramientas que se están poniendo a su alcance, los ERTE, ICO, refinanciaciones…".

Respetando casi a rajatabla el manual anticrisis, el Ejecutivo apostó al principio de la pandemia por una estrategia basada en dotar de liquidez a las empresas, con los avales del ICO, y en una herramienta clave para ajustar los costes, con los ERTE. El problema es que, al prolongarse la pandemia más de lo inicialmente esperado, y haber sido la temporada turística estival peor de lo previsto, este esquema necesita una fase II para no colapsar.

Llega el momento de la Fase II

Un claro ejemplo tiene que ver con el sector turístico, cuya patronal, Exceltur, siempre ha sostenido que los 4.262 millones del plan de ayudas aprobado por el Gobierno es más que insuficiente. El programa de rescate diseñado hasta ahora para este sector se ha basado en avales, moratorias hipotecarias y los ERTE, prorrogados hasta septiembre, tres líneas de actuación que necesitan, ahora, de una segunda vuelta, ya que el diseño actual es incapaz de abordar el reto que se avecina.

Como el verano ha sido peor de lo esperado, y nada indica que se pueda ser optimista de cara al otoño e invierno, esta industria se enfrenta a tener que readmitir a las plantillas en dos meses, a pesar de seguir sin ingresos con los que pagar las nóminas, y empezar a devolver los avales y pagar hipotecas en seis. ¿Con qué dinero lo van a hacer? Desde Exceltur se defiende que la solución está en prorrogar los ERTE y en conceder ayudas directas con los 140.000 millones procedentes de Europa.

Entre las compañías se da por hecho que gran parte de esta inyección deberá dirigirse a prorrogar los ERTE por fuerza mayor —aquellos aplicados por culpa del covid y financiados también en la parte de seguridad social con dinero público—, la duda es a qué sectores y hasta cuándo, una pregunta que da vértigo hacerse si se tiene en cuenta que Iberia, por ejemplo, pronostica que la crisis en la aviación durará hasta 2023.

"El caso del turismo es muy evidente, pero tenemos muchas empresas, muy grandes, que compiten a nivel mundial, y que están sufriendo también", advierte Vázquez. Convencido de que una fortaleza de esta crisis, en comparación con la anterior, es la mayor solidez del sector financiero, lo que es todo un balón de oxígeno de cara a solicitar carencias y a abordar refinanciaciones. Herramientas que, en cualquier caso, deben ir acompañadas de un baño de realidad: "las empresas deben aceptar que, para sobrevivir, deberán ser más pequeñas", señala.

"El caso del turismo es muy evidente, pero tenemos muchas empresas, muy grandes, que compiten a nivel mundial, y que están sufriendo también"

En este ejercicio entran aspectos que van tanto desde la venta de activos o de unidades productivas no estratégicas, hasta posibles cambios en la estructura del capital. "Hay mucho capital levantado y muchos fondos interesados en entrar en compañías y en abordar reestructuraciones de deuda", señala Guillermo Prada.

En esta misma línea, Simón apunta a cinco fortalezas de esta crisis que deben guiar también a las compañías a la hora de diseñar ahora sus planes: "tenemos unos bancos más saneados, una nueva ley concursal más a la americana, jueces y administradores concursales más profesionalizados, dinero levantando por los fondos y acabamos de salir de otra crisis, lo que hace que las refinanciaciones se vean más como algo de éxito".

Instituto del Crédito Oficial. (ICO)
Instituto del Crédito Oficial. (ICO)

Pero aquí vuelven a aparecer los ERTE y los ICO, que, según los expertos, necesitarán evolucionar también dentro de esta ronda de negociaciones y pactos que se espera. En el caso de las ayudas al empleo, porque mientras exista la prohibición de recortar plantillas, muchas empresas solo serán capaces de sobrevivir y esquivar el concurso mientras el Ejecutivo los prorrogue, porque son incapaces ya no solo de readmitir el empleo, sino de devolver las ayudas recibidas si tienen que recortar puestos de trabajo. De ahí que haya varias voces pidiendo modificar la regla y permitir despidos también en estas compañías.

La otra patata caliente, los ICO, son préstamos avalados por el Estado al 80%, con un año de carencia y cinco para pagar el principal de autónomos y pymes, el eslabón más débil de la cadena, para quienes el problema llegará cuando empiece a contar el plazo de devolución... y muchas empresas vean que no pueden, sobre todo, si la crisis continúa avanzando como hasta ahora. ¿Qué van a hacer los bancos, ejecutar y obligar al Estado a poner el dinero? "Parece lógico pensar que habrá cambios y que los periodos de carencia se ampliarán", señala Simón. Hasta aquí también parece que van a necesitarse pactos y refinanciaciones.

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