ALGÚN SUMINISTRADOR CLAVE, COMO GE, SÍ FIRMA

Abengoa retrasa otra vez su rescate ante las pegas de proveedores a asumir capital

Da por segunda vez patada hacia adelante a la reestructuración, hasta final de julio. Si no alcanza un acuerdo con acreedores financieros y proveedores a mitad de agosto, quiebra

Foto: Una central de la antigua Abengoa Solar. (Reuters)
Una central de la antigua Abengoa Solar. (Reuters)

Abengoa ha pospuesto, por segunda vez, la resolución de su proceso de refinanciación. La compañía ha informado con el mercado cerrado a la CNMV de que se da hasta final de semana, el viernes como tarde, para resolver el rescate. El escollo clave, según ha concretado por primera vez la firma dentro de estas negociaciones con sus acreedores, son los suministradores que tienen 153 millones en impagos incluidos en esta reestructuración, la tercera en cinco años. Se les ofrecen, aparte de quitas, convertir todos sus pasivos en préstamos participativos (convertibles en acciones).

La compañía necesita un apoyo del 95% en ese colectivo que suma 153 millones. Y aún no llega a ese umbral, según detalla la comunicación al supervisor. Fuentes de General Electric, uno de los grandes proveedores en mora del grupo, confirmaron que sí han llegado a un acuerdo con el grupo de ingeniería. Los proveedores suman casi 700 millones en impagados. Siemens, por ejemplo, aún no ha cerrado un pacto. Otros grandes suministradores, como Alstom o ABB, no contestaron a las preguntas de este medio.

Abengoa tiene como máximo hasta el 15 de agosto para alcanzar un acuerdo, sino tendrá que presentar concurso de acreedores. La reestructuración es condición indispensable para que, a su vez, la empresa formule las cuentas de 2019 y el auditor (Pwc) pueda examinarlas y emitir su informe. Ambas cuestiones están indisolublemente relacionadas.

La compañía ha pedido, además de esos pactos a acreedores financieros y comerciales, 250 millones al ICO y respaldo de la aseguradora semipública Cesce para contar con hasta 300 millones en avales para licitar a proyectos en todo el mundo. El año pasado, la imposibilidad de afrontar parte de la deuda le llevó a presentar unas pérdidas de casi 600 millones -a la espera de validarse esos números por Pwc-.

El grupo de ingeniería se ha visto obligado a impagar parte de la última nómina a sus trabajadores por la falta de liquidez. La operación de venta de todo o parte del grupo, encargada al banco Lazard a final del año pasado, ha quedado igualmente en suspenso.

La firma que preside Gonzalo Urquijo reitera en el hecho relevante enviado a la CNMV "una vez más" que la firma del acuerdo antes del 31 de julio "es fundamental para resolver la delicada situación que atraviesan sus negocios como consecuencia de la ausencia de liquidez y avales que, como ya se adelantó, están afectando de manera severa a los mismos, haciendo muy difícil su viabilidad"

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