CONVERSACIONES SOBRE SOSTENIBILIDAD

Jack Sim: "Las empresas deberían competir por ganarse a los clientes más vulnerables"

El fundador de World Toilet Organization insiste en la necesidad de que empresas y gobiernos trabajen conjuntamente para dar cobertura a las nuevas necesidades sociales

El coronavirus ha provocado que pongamos el foco en nuevas realidades y necesidades sociales. Empresas, gobiernos y personas han aprovechado la pandemia para reflexionar sobre sus modos de actuación y liderazgo. Según Jack Sim, fundador de World Toilet Organization (WTO) —organización comprometida con la mejora de las condiciones sanitarias y de saneamiento en todo el mundo—, "necesitamos nuevos liderazgos facilitadores y movilizar nuevamente la economía a través de inversiones en la base de la pirámide, en la que se encuentran las personas más vulnerables".

Sim ha logrado llamar la atención sobre un problema urgente y hasta el momento tabú: la falta de higiene que sufren millones de personas en el mundo, que carecen de un recurso básico como es el baño. Él ha sido el séptimo invitado a los encuentros del proyecto #aBetterWay, de la plataforma de sostenibilidad Quiero. A raíz de estas conversaciones, guiadas por Sandra Pina, directora general de Quiero, El Confidencial y Endesa han puesto en marcha el ciclo 'Liderar el cambio', cuyo objetivo es promover una conversación global y coral sobre cómo hacer mejor las cosas y acelerar el cambio hacia empresas más sostenibles.

Jack Sim, fundador de World Toilet Organization (WTO).
Jack Sim, fundador de World Toilet Organization (WTO).

PREGUNTA. Una de las claves que has encontrado para generar todo un movimiento a partir de una problemática social como es la falta de baños e higiene en diferentes partes del mundo es el humor, además de tu capacidad de adaptación continua y de liderazgo facilitador, ¿cómo dirías que debería ser este rol de los líderes en un mundo como el actual?

RESPUESTA. Estoy seguro de que los líderes hoy son más femeninos que masculinos. Y digo esto porque hasta ahora el líder era visto, incluso celebrado, como un héroe, un campeón icónico que tiene que hacer todo por sí mismo. Esta visión del liderazgo puede llegar a convertirse en un obstáculo para alcanzar los objetivos de las organizaciones. Ahora necesitamos líderes que se conviertan en facilitadores para generar movimientos donde todo el mundo pueda dirigir y tomar acción por sí mismo. Hoy hay que hablar de líderes ayudantes, que están al servicio de los demás.

P. Esta es una nueva visión del líder que tiende puentes, que sabe que no lo puede hacer solo y necesita de otros. Un líder que tiene que colaborar más allá de las palabras. ¿Estamos diseñados para competir o para colaborar?

R. Hay que tener en cuenta que en la colaboración hay que ser iguales y participar juntos. Cuando pienso en por qué no estamos acostumbrados a colaborar, la respuesta que me surge es porque diseñamos el mundo pensando en ganadores y perdedores. El mundo de la egolatría, de las medallas olímpicas para el ganador. Tenemos que redefinir el éxito para mejorar la vida de las personas, asegurarnos que haya una distribución más equitativa de la riqueza y cambiar este juego establecido de ganador y perdedor. En definitiva, centrarnos en el equilibrio. Deberíamos reconocer a quienes ayudan a otros, quienes reparten bondad y amabilidad, en lugar de egoísmo. La recompensa de ayudarse mutuamente es que cuando lo hacemos inmediatamente nos sentimos bien. Cada vez que actuamos pensando en otras personas, nuestra conciencia se abre y somos felices.

P. Hablamos de líderes en empresas que, por supuesto, involucran a su vez cadenas de suministros, empleados, recursos... ¿Cuál debería ser el rol para impulsar la transición que tenemos que hacer para resolver algunos de los grandes problemas?

R. Los negocios son fundamentales para ofrecer una mejor calidad de vida. El mal hábito que hemos adquirido es pensar que las empresas no tienen un rol social y que la principal preocupación es brindar ganancias a los inversores. Ese sistema de creencias fue el causante de que se corrompiera el pacto social y empeorara el mundo. Por ejemplo, es desalentador para los empleados que, en el esquema salarial de las empresas, los líderes estén tan tremendamente alejados del salario medio. Hay que volver a pensar en una cultura más justa, más respetuosa.

P. Miramos lo que está pasando en la crisis y de nuevo vemos que los más golpeados son los más vulnerables. ¿Por qué muchos no los consideran como clientes? ¿Qué oportunidades ofrece el mundo del emprendimiento?

R. Las empresas deberían competir por ganarse a ese cliente vulnerable. Fíjate en China, por ejemplo: en 1986, fueron muchas empresas al país que ayudaron a llevar puestos de trabajo, inversión… Con esto se pudo sacar a setecientos millones de personas de la pobreza, no por donación, sino por desatar el espíritu de empresa de la gente. Si hiciéramos lo mismo en América Latina, en Europa, en el sudeste asiático, en Indonesia, podríamos revivir la economía de nuevo justamente. Necesitan paneles solares, wifi, nutrición, riego por goteo, tecnología de semillas. Además de vivienda, salud, educación y logística. Tenemos que crear el multiplicador de la economía invirtiendo en ellos, dándoles la oportunidad de hacer negocios, distribuir la tecnología y ganar dinero para volver a comprar bienes. Y este ciclo no es muy largo, tal vez de dos años.

No estamos acostumbrados a colaborar porque el mundo está diseñado pensando en ganadores y perdedores

Realmente ya tenemos todas las soluciones y la tecnología. Hay miles de emprendedores que han probado su modelo de negocio y lo han implementado alrededor del mundo, desde temas de salud o educación hasta paneles solares o filtros de agua. Lo que hay que hacer en el mundo de los negocios es replicarlo en la base, convirtiendo a los más vulnerables en emprendedores.

Sandra Pina, directora general de Quiero.
Sandra Pina, directora general de Quiero.

P. Si algo caracteriza tu forma de ver el mundo es el optimismo y el humor. Y eso es de líderes muy humanos, ¿cómo conseguiste llegar a la ONU a través del humor?

R. Necesitamos recuperar algunas de las características que nos hacen persona y el humor es una de ellas. En mi caso quería romper el tabú en torno a los baños, que es un tema muy embarazoso y complicado de abordar. La única manera de llamar la atención para que se hablara de ello era hacerlo divertido y por eso creé The World Organization Toilet. Cuando encuentras la manera de que otros sonrían ampliamente ante lo que haces, sabes que han empezado a escucharte. Uso el humor para hablar de cosas muy serias. Dos mil quinientos millones de personas no tienen baño, no tienen acceso a la higiene. Dos millones de personas mueren de diarrea cada año. Cuatro mil quinientos millones de personas no tienen forma de tratarlo. Entonces, ¿cómo podemos detener esto? La gente está empezando a ver este gran problema y a prestarle atención. Hemos contado esta historia de forma tan poderosa, que la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió adoptar el día 19 de noviembre, el día de nuestra fundación, como el día oficial de los baños. Así que esto es sorprendente porque nuestra ONG es muy pequeña y nuestro poder de contar historias es muy grande. Eventualmente hemos logrado crear un movimiento global.

P. ¿Cuál sería tu último mensaje?

R. La sanidad es la medicina más profunda del mundo. Así que creo que todo está relacionado con todo, incluyendo la contaminación del medio ambiente, el cuidado de la salud, el turismo saludable... Si las empresas se interesan en eso, habremos cambiado muchas cosas. Además, los actores de los gobiernos también están interesados en este saneamiento y en poner solución a la pobreza. Pero para todo ello los actores públicos y privados tienen que trabajar juntos. Mi último consejo es ser siempre optimista y focalizarse solo en la respuesta que se puede dar a cada uno de los problemas.

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