LA BANCA PREVÉ MOVIMIENTOS, PERO NO EN 2020

Los gastos hipotecarios castigan a Bankia y calientan una ola de fusiones en 2021

La entidad nacionalizada es la más afectada por la sentencia del TJUE. Los bancos de inversión hacen cola para prepararse para operaciones el año que viene

Foto: José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia.
José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia.
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Los bancos vuelven a tener ante sí un escenario propicio para la concentración. La sentencia del Tribunal de Justicia Europeo (TJUE) sobre gastos hipotecarios supone otro golpe para las expectativas sobre la rentabilidad y facilidad de prever los resultados futuros de las entidades españolas, especialmente en las más expuestas al mercado hipotecario local, con Bankia en la diana entre los grandes del Ibex.

La gran crisis financiera supuso un espaldarazo a una ola de concentración que redujo el número de bancos, pero no fue un movimiento inmediato. Los banqueros de inversión y abogados especialistas en M&A y en el sector financiero ya se están posicionando para una nueva ronda de fusiones que, no obstante, prevén en 2021.

“Ahora hay demasiada incertidumbre, los bancos están centrados en sus balances y en asegurar su posición de solvencia para aliviar el golpe que se han llevado en su cotización. Están demasiado inmersos en cálculos sobre el daño sufrido y las provisiones que necesitan como para pensar más allá”, asegura el responsable de M&A para España de un banco internacional. “Nosotros no esperamos fusiones o adquisiciones este año, pero sí en 2021, una vez se haya despejado la incertidumbre y una parte importante de los bancos se dé cuenta de que no pueden seguir solos si quieren ser rentables”, apostilla.

Este es el consenso que impera en banqueros de inversión, abogados y comercializadores de seguros específicos para M&A. Todos ellos esperan un repunte de operaciones tras el verano, incluyendo en el sector financiero a gestoras de fondos o firmas de asesoramiento de grandes patrimonios, pero no en la banca tradicional. Confían en que esta vez los ejecutivos sí sean más proclives que los últimos años, cuando ha habido varios procesos de negociaciones que se truncaron, a perder poder a cambio de mejorar la sostenibilidad de los proyectos.

Los gastos hipotecarios suponen un argumento más en esta dirección. El mordisco no es tan significativo como otros riesgos judiciales a los que se ha enfrentado el sector, desde las cláusulas suelo al IRPH, pero vuelve a alejar la idea que defendía el ‘lobby’ bancario antes de la pandemia de que habría que ver a los bancos cotizados como ‘utilities’. Es decir, empresas con rentabilidad limitada pero seguras y predecibles.

Sin embargo, los nuevos riesgos a los que se enfrentan las entidades son continuos, a los que se suma el carácter cíclico del sector. En una crisis como la actual, caen los ingresos y se disparan los impagos. Los bancos ya han provisionado 2.800 millones y prevén otros 5.000 millones para 2020. En este contexto de incertidumbre, el TJUE dictaminó que las cantidades pagadas por el cliente en concepto de gastos de hipoteca a raíz de una cláusula declarada abusiva deben ser devueltos al consumidor.

Otro revés desde Luxemburgo para la banca española. El impacto, comparado con un beneficio previsto para 2022 ya normalizado, será del 1%, según las estimaciones de Barclays. El banco británico ha realizado el primer cálculo del daño potencial, que deja a Bankia como la entidad más afectada.

El impacto será de entre 700 millones y 1.000 millones para la banca española, bajo los supuestos de que los préstamos son con un ‘loan to value’ del 80%, que los gastos de apertura suponen entre el 0,5% y el 1% de la hipoteca, que el 50% reclama por este sobrecoste, que el 50% de los que reclaman tiene éxito, y que los costes se dispersan durante cinco años.

Así, el golpe contra los futuros resultados de la banca española será mayor o menor según los jueces españoles, ya que el TJUE abre una puerta pero no marca un camino claro. De hecho, con el IRPH, lo que se ha visto hasta ahora es mayor caos si cabe en las sentencias españolas, ya que dependiendo del juzgado o audiencia provincial hay sentencias contradictorias.

En el escenario central de Barclays, tomando como referencia el ‘stock’ de hipotecas vivas en el primer trimestre, para Bankia calcula un golpe del 3,7% al beneficio previsto de 481 millones en 2022, muy por encima del 2% en Sabadell (beneficio previsto de 685 millones), el 1,8% en Bankinter (427 millones) o el 1% en CaixaBank (2.116 millones). En los dos grandes bancos se diluye el efecto por su exposición internacional, con un 0,3% en BBVA (5.897 millones) y un 0,1% en Banco Santander (11.874 millones).

Barclays recuerda que las asociaciones de consumidores tienen una experiencia de 15 años en reclamaciones de este tipo. En el escenario negativo para la banca, los analistas estiman un impacto para Bankia del 5,4%, del 3% para el Sabadell, del 2,7% para Bankinter, del 1,5% para CaixaBank, del 0,5% para BBVA y del 0,2% para Banco Santander.

Hace mes y medio, Barclays publicó otro informe en el que consideró que las fusiones más lógicas por solapamientos serían Sabadell-Bankia y CaixaBank-Bankia. La firma calculó un impacto positivo del 5% en el beneficio antes de impuestos por cerrar durante los dos próximos años el 10% de las oficinas españolas. Aplicando criterios de proximidad, por haber oficinas de varios bancos en los mismos municipios, encuentra que el aumento de ganancias alcanzaría el 15% para Bankia y el 11% para Banco Sabadell, a fuerza de sinergias que mejoren la eficiencia en tiempos en los que es difícil que el negocio tradicional sea rentable.

En el caso de Bankia, cualquier movimiento dependerá del Gobierno, ya que el Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancaria (FROB) conserva el 61% del capital tras el rescate de 22.424 millones. Por ahora, solo ha habido ventas de participaciones, que ha sido el camino elegido para ir reduciendo la presencia pública aunque sea con pérdidas, pero una fusión podría ser otra alternativa.

La eficiencia es una razón para esperar que pueda haber fusiones. Otra es el descuento al que cotizan los bancos. Cualquier operación daría un beneficio contable por fondo de comercio negativo o ‘badwill’, que en el pasado fue clave para la reestructuración financiera posterior a la crisis de 2008. El descuento alcanza niveles del 70% y el 80% en Banco Sabadell, Liberbank, Bankia y Unicaja, lo que eleva el margen para que una operación genere un impacto positivo en el beneficio contable.

El presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), José María Roldán, ha admitido que espera ver "más fusiones, posiblemente en España y más probablemente en otros países, pero evidentemente tienen que ser voluntarias, no puede ser algo empujado desde el sector público". Las autoridades han insistido en la conveniencia de reducir el mapa bancario, y de hecho el Consejo de Supervisión del Banco Central Europeo (BCE) aseguró hace tres semanas que "facilitará" la concentración relajando los requisitos de solvencia en las fusiones al permitir usar de forma temporal los modelos internos existentes para el cálculo de riesgos, aunque estando atento a "mala fe".

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