Mayores caídas en más de tres meses

La debacle de Atlantia hace mella en los bonos de Abertis

Los expertos de Santander estiman que el ebitda de Abertis caerá este año más de un 20% y que su endeudamiento superará las 13 veces ebitda

Foto: Fachada de las oficinas de Abertis. (EFE)
Fachada de las oficinas de Abertis. (EFE)
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Las turbulencias que azotan Atlantia han vuelto a hacer mella sobre Abertis. La gestora española de autopistas vio este lunes cómo las ventas se extendían entre sus bonos, en medio de las crecientes preocupaciones por la situación de su principal accionista.

Los títulos a nueve años emitidos el pasado mes de junio por la compañía que dirige José Aljaro sufrieron uno de los golpes más contundentes, con una caída del 1,4%, que supuso un repunte de su rentabilidad de 18 puntos básicos, hasta el 2,48%, agrandando el descuento con el que vienen cotizando desde su emisión.

Pero los números rojos fueron generalizados entre el amplio espectro de bonos emitidos por la compañía, especialmente en los de más largo plazo, que registraron en muchos casos sus mayores caídas en precio —que evoluciona de forma inversa a la rentabilidad— en más de tres meses.

El mercado evidencia de este modo una moderada inquietud por la posibilidad de que los problemas de Atlantia acaben afectando de algún modo al negocio de Abertis, participada casi a partes iguales por el grupo italiano que controla la familia Benetton y por ACS. Las acciones de Atlantia registraron este lunes un descalabro del 15% mientras sus CDS (seguros contra el impago de la deuda) se elevaban más de un 13%, después de que unas declaraciones del primer ministro italiano, Giuseppe Conte, agudizaran los temores a que el Gobierno trasalpino retire a la compañía las concesiones en autopistas italianas que gestiona a través de su filial Autostrade.

Esta amenaza persigue a Atlantia desde el verano de 2018, cuando colapsó el puente Morandi, en la ciudad de Génova, causando la muerte a casi medio centenar de personas. Aquella infraestructura formaba parte de una de las autopistas gestionadas por Autostrade y la sospecha de que el accidente se debió a un inadecuado mantenimiento de la vía ha motivado, desde entonces, un intenso debate sobre la necesidad de castigar a la compañía con la cancelación de sus concesiones en el país, que suman alrededor de 7.000 kilómetros.

En las últimas jornadas, habían crecido las expectativas de un acuerdo entre la familia Benetton y el Ejecutivo italiano, pero Conte ha calificado este lunes de vergonzosa la última propuesta del prestigioso clan empresarial y se pronunció a favor de la expropiación, en una entrevista en 'Il Fatto Quotidiano'. La pérdida de estos activos significaría un golpe de enorme calado para Atlantia, que obtiene de las autopistas italianas en torno a un tercio de sus cifras de negocio.

Los problemas del grupo italiano pueden frenar la capacidad de inversión de una Abertis necesitada de renovar su cartera de activos

Para Abertis, 'a priori', los problemas de su matriz no deberían implicar un impacto directo. Así lo reconoció el pasado marzo S&P cuando eliminó la amenaza de una rebaja del 'rating' a la compañía —que habría supuesto la pérdida del grado de inversión—, subrayando la resistencia que estaba mostrando su capacidad de financiación a pesar de las incertidumbres sobre Atlantia. Entre otras cuestiones, la agencia destacó entonces el papel activo de ACS como accionista minoritario para frenar cualquier riesgo de contagio. Esta confianza se ha traducido recientemente en una ostensible mejora de los CDS de Abertis, a pesar del fuerte impacto que el covid ha generado en su negocio en los últimos meses.

Sin embargo, siguen existiendo diversas vías por las que los avatares de Atlantia pueden acabar pasando factura a Abertis. Al fin y al cabo, el grupo español de autopistas se encuentra en un momento crucial para sus perspectivas de negocio, ya que se enfrenta al vencimiento en los próximos años de una importante parte de su cartera de activos concesionales. Los analistas de Santander estiman que a finales de 2025 habrá desaparecido en torno al 70% de su ebitda con recurso de 2020.

En esas circunstancias, la compañía podría tener que afrontar importantes inversiones para renovar su cartera de activos. Pero desde la operación que la situó bajo el control de ACS y Atlantia, tan solo ha firmado la reciente adquisición de los activos mexicanos de RCO. Esta operación fue financiada con la emisión de 900 millones de euros en deuda a nueve años, un movimiento que Abertis se pudo permitir con relativa facilidad y a un coste asumible gracias a su situación como operador europeo con grado de inversión, que implica, entre otras cosas, su inclusión en los programas de compra de deuda del BCE.

Hay razones, no obstante, para poner en cuestión la capacidad de Abertis de seguir recurriendo al endeudamiento para sufragar sus inversiones. El fuerte deterioro de su negocio a causa de la caída del tráfico global que ha provocado la crisis del coronavirus llevó el pasado abril a S&P a reactivar la amenaza de una rebaja de su 'rating', situándola como la compañía más grande de Europa (por volumen de deuda), solo superada por Deutsche Bank, en riesgo de convertirse en un 'ángel caído' (empresas que pierden el grado de inversión), lo que supondría, entre otras cuestiones, perder el respaldo del BCE a su deuda.

Los expertos de Santander estiman que el ebitda de Abertis caerá este año más de un 20% y que su endeudamiento superará las 13 veces ebitda. Desde la entidad española, advierten de que sin un cambio en las políticas de dividendos del grupo que dirige José Aljaro, el apalancamiento aún superará las nueve veces a finales de 2025, "un nivel que no creemos que sea sostenible dada la corta duración de los recursos de autopistas españolas".

Cotización del bono de Abertis con vencimiento en 2029 emitido en junio. (Bloomberg)
Cotización del bono de Abertis con vencimiento en 2029 emitido en junio. (Bloomberg)

Precisamente, que Atlantia trate de compensar sus dificultades forzando el mantenimiento de una política agresiva de dividendos por parte de Abertis es otro de los riesgos sobre el tapete, aunque en el mercado se entiende que ACS contaría con las herramientas adecuadas para evitar un movimiento de este tipo. Pero en cualquier caso, la debilidad de su accionista mayoritario sí que puede, fácilmente, acabar limitando el respaldo de su capital a cualquier inversión futura, ajando sus posibilidades de crecimiento.

Así, hasta la fecha, los riesgos para Abertis siguen pareciendo contenidos. Pero a medida que se deteriora la situación de Atlantia, los nervios empiezan a dejarse notar en el mercado de deuda, evidenciando que los inversores no dejan de pensar en un vínculo que a día de hoy no ofrece buenas noticias para el grupo español.

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