Un 'exconseller' y un exGedesco lanzan la primera ‘boutique’ independiente de energía
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LOS ANTIGUOS GESTORES DE ALCANZIA, AL MANDO

Un 'exconseller' y un exGedesco lanzan la primera ‘boutique’ independiente de energía

Máximo Buch y Ernesto Bernia, exdirector financiero del banco en la sombra de JZI, fichan a los hermanos Giner (exAlcanzia) para lanzar Umeme, con la vista puesta en los fondos covid de la UE

Foto: Roberto Giner, CEO de Umeme Energía, en su despacho en Valencia.
Roberto Giner, CEO de Umeme Energía, en su despacho en Valencia.

El mercado de la energía y la electricidad sigue generando espacios para nuevos proyectos en el segmento de la comercialización, que está atrayendo el interés del capital riesgo español. Máximo Buch, 'exconseller' de Economía en el Gobierno de la Generalitat valenciana del popular Alberto Fabra, y Ernesto Bernia, ex director general de Gedesco, la financiera del fondo americano JZI en España, han fichado a los hermanos Roberto y Emilio Giner (exAlcanzia) para lanzar una eléctrica independiente con filosofía de 'boutique' dirigida a captar clientes en el mercado de las empresas y residencial. La compañía se llama Umeme Energía, ha arrancado con un millón de euros de inversión y en poco más de un año ha creado una cartera de 5.000 clientes entre los que figuran grandes empresas como la cadena de supermercados Sánchez Romero y el fabricante de 'packaging' a través de inyección de plásticos Alción.

Las comercializadoras eléctricas, tanto las grandes como las alternativas, están ampliando el foco de su negocio para sumar a su propuesta de valor el asesoramiento a clientes en eficiencia energética, incluso dando servicios de instalación de placas fotovoltaicas a cambio de comprar la energía sobrante. A la venta de electricidad ‘verde’ a empresas y particulares se suma ahora la perspectiva de proporcionar soluciones paralelas de autoconsumo en una actividad que puede verse multiplicada con la llegada de los fondos covid de reconstrucción que prepara la Unión Europea, con importantes partidas con objetivos de transición ecológica.

En ese contexto, cotizadas del MAB como Holaluz o Audax han incorporado a su cartera líneas de negocio no estrictamente vinculadas a la venta de electricidad. Pero no son las únicas. El mercado se está moviendo y el capital riesgo está tomando posiciones en compañías más pequeñas pero con potencial de crecimiento, aportando valor en el trato más cercano con clientes a través de estudios singularizados de consumo y servicios integrales de ahorro en la factura eléctrica.

placeholder Máximo Buch. (EFE)
Máximo Buch. (EFE)

Este es el caso de Umeme ('electricidad', en el idioma suajili). Los hermanos Giner aprendieron el éxito y el fracaso en Alcanzia, una prometedora comercializadora alternativa que llegó a rondar los 100 millones de euros de facturación hasta que el incremento de precios mayoristas en el año 2018 se la llevó por delante y obligó a sus propietarios a desprenderse de ella a principios del año pasado.

Apenas un mes después, ya estaban trabajando en Umeme y encontraron en el vehículo de inversión montado por Buch y Bernia, Stator Management, los recursos financieros necesarios para lanzar su nuevo proyecto. Buch tuvo un fugaz paso por la política durante tres años, pero acumula años de experiencia en la gestión empresarial y se ha convertido en uno de los agentes más activos de capital riesgo e inversiones de 'family office' en la Comunidad Valenciana. En marzo de este año, a las puertas de la crisis sanitaria del coronavirus, se conoció que controlaba el 51% de Lantania, la empresa nacida de la división de infraestructuras de la quebrada Isolux. Además, es consejero de Noatum Maritime Holdings o Beka Finance y creador del fondo de capital riesgo Sauce Capital.

"Conocíamos a Stator de otros negocios y vimos que les interesaba el mundo de la energía. Nosotros somos cuatro personas del equipo de Alcanzia y la relación es muy buena. Estamos muy contentos con ellos. Saben del 'business' y es gente que confía en ti. Nos han dejado trabajar y generar la filosofía de la compañía", señala Roberto Giner, director general de Umeme, en declaraciones a El Confidencial. Giner explica como gran diferencia con el proyecto anterior su propia estructura de cobertura de riesgos. Mientras en Alcanzia la política de precios fijos se vino abajo con el incremento de tarifas mayoristas en 2018, ahora en Umeme los contratos se firman a precios variables, cubiertos con póliza de Coface. Un análisis previo sobre solvencia en la selección de clientes completa la base del "control de daños". "Hemos hecho un planteamiento para reducir riesgos. Antes, solo buscábamos facturación, ahora buscamos calidad de clientes", añade el ejecutivo.

Foto: Foto: Pixabay.

La estrategia, basada más en el sostenimiento de márgenes que en crecimientos acelerados de la cifra de negocio, está dando aparentemente buenos resultados y en un año las ventas han alcanzado los seis millones de euros y la eléctrica está cerca de alcanzar el umbral de rentabilidad. "Habíamos planificado un 'breaking' de 24 a 30 meses y ya está ocurriendo", afirma. Aunque los precios de la energía se han desplomado como consecuencia de la crisis del coronavirus, una cartera con peso de clientes en sectores esenciales como la distribución o la industria de la alimentación ha ayudado a sostener el negocio. "Hemos tenido suerte en el perfil de los clientes. Hemos notado el descenso del consumo, pero en nuestros clientes solo ha sido del 7%, cuando la demanda real se ha desplomado un 30%".

Con todo, Umeme no quiere presentarse como una mera comercializadora de energía. Evita entrar en la puja de clientes por subastas a precio a corto plazo y ha orientado su modelo a tratar de ofrecer ahorro en la factura a largo plazo. "Queremos poner en valor dos grandes pilares: ofrecer un buen equipo y la gestión del suministro. Lo que intentamos es que a cinco años el cliente se haya ahorrado dinero, valga lo que valga la electricidad en el mercado".

Los fondos de la UE, con cabeza

La combinación entre venta de energía procedente de fuentes renovables y los análisis de consumo para implementar políticas de eficiencia es el elemento innovador en un sector acostumbrado a segmentar sus actividades. Al contrario que otros actores del mundo de la energía, muy concentrados en poner en marcha grandes instalaciones fotovoltaicas para después colocarlas, Umeme prefiere trabajar para terceros, que sean propietarios de sus parques solares en cubiertas o residencias, y hacer un asesoramiento integral sumando la gestión y servicio técnico en los elementos de autoconsumo y venta de energía cuando los kilovatios autogenerados son insuficientes.

Este diseño va a ser clave en un momento en que Europa se prepara para liberar miles de millones de euros a través de los fondos covid de reconstrucción, donde una parte importante irá destinada a proyectos de transición ecológica, con especial énfasis en fuentes renovables. No obstante, Giner, que vivió de cerca el pinchazo de la burbuja fotovoltaica a través del sistema de primas que ensayó el Gobierno hasta 2012, advierte de que no deben repetirse los mismos errores. "Hay que hacerlo con cabeza. Creo que el sector renovable en los próximos cinco años es clave, pero solo será efectivo si supone un beneficio para la empresa privada, generando ahorro y mejorando la competitividad", explica. "Que no lo usen los cuatro grandes para hacer plantones. En España, debe llegar a las empresas en formato ayudas para hacerlas más competitivas", advierte.

Unión Europea Eficiencia energética
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