También avisa de las regulaciones 'verdes'

Cepsa alerta de que Apple, Google y Tesla son ya una amenaza para su negocio petrolero

Advierte de que los líderes mundiales de tecnología y automoción están llevando a cabo exhaustivas investigaciones que podrían tener un impacto significativo sobre la demanda de crudo

Foto: Torre Cepsa, en Madrid. (EFE)
Torre Cepsa, en Madrid. (EFE)
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Cepsa, la segunda mayor petrolera española con presencia a nivel mundial, empieza a reconocer peligrosos enemigos fuera de sus competidores tradicionales. La compañía propiedad de Mubadala (Abu Dabi) y Carlyle advierte a sus bonistas internacionales de que los grandes líderes mundiales de tecnología y automoción como Apple, Google y Tesla suponen una amenaza para su negocio basado en el petróleo.

Concretamente, Cepsa explica que estos gigantes de Wall Street "están llevando a cabo una investigación exhaustiva sobre tecnologías nuevas y potencialmente disruptivas, como la electrificación y automatización de vehículos o las tecnologías innovadoras de baterías, que podrían tener un impacto significativo en la demanda de productos derivados del petróleo en todo el mundo si fueran ampliamente adoptadas".

Logos de Apple y Google. (Reuters)
Logos de Apple y Google. (Reuters)

En este sentido, la empresa dirigida por Philippe Boisseau, que ya ha revolucionado la cúpula directiva, señalaba este mismo mes de junio que "este esfuerzo de investigación global es, en parte, en respuesta a una tendencia en la demanda hacia una mayor eficiencia de carburantes y un cambio a combustibles con menor contenido de carbono, impulsado por una mayor conciencia ambiental entre los gobiernos y los consumidores".

Por ello, Cepsa alerta de que "existe el riesgo de que unas mejoras superiores a las esperadas en la eficiencia del combustible en el corto plazo, ya sea debido a los avances tecnológicos o a una regulación más estricta, puedan reducir la demanda de diésel y gasolina".

La multinacional española asegura que "los fabricantes de automóviles a nivel mundial, en los últimos años, han mejorado significativamente la eficiencia de los motores de combustión interna convencionales a través de la innovación tecnológica, y han desarrollado vehículos híbridos y totalmente eléctricos cada vez más competitivos".

Cepsa señala que "existe el riesgo de que las mejoras en la eficiencia del combustible puedan reducir la demanda de diésel y gasolina"

Sin embargo, espera que el crecimiento en países emergentes, particularmente China o India, pueda contrarrestar el deterioro que se avecina en la demanda en las geografías más desarrolladas. Una caída del consumo que, por si todo esto fuera poco, podría intensificarse como consecuencia de la pandemia del coronavirus, que ha traído aparejado un crecimiento exponencial de las telecomunicaciones, con lo que ello implica de menos desplazamientos y, por ende, menos demanda de carburantes.

No en vano, la propia Cepsa ha tenido que recurrir al ERTE para sus 2.500 empleados de gasolineras. Aunque ha completado sus sueldos al 100%, el confinamiento ha hecho que caiga a plomo el consumo de carburantes, con lo que necesita menos trabajadores operativos. La revisión de expectativas le ha obligado a devaluar sus activos por más de 500 millones de euros y suspender el dividendo.

Mantiene sus previsiones de 2018

Pese a todo, fuentes de Cepsa destacan que la advertencia hecha a los inversores es el peor de los escenarios que contemplan, con disrupciones al nivel de la actual crisis del covid-19. Su hoja de ruta prevé aún largo recorrido para los combustibles, máxime en un parque de automóviles donde casi todos los vehículos ligeros son todavía diésel o gasolina y las mayores ventas son de SUV, el segmento más pesado y que más consume.

Fuente: Cepsa.
Fuente: Cepsa.

En este sentido, su 'outlook' mantiene sus previsiones hechas en 2018 y pronostica que solo un 15% del parque móvil en 2030 será eléctrico o híbrido, por un 85% que aún será diésel y gasolina. Además, destacan que en su 'mix' de venta aún pesa mucho el vehículo pesado, cuya sustitución por un alternativo a la combustión interna es más difícil.

"Actualmente, nuestras ventas de combustibles para vehículos terrestres se destinan en un 48% a vehículos ligeros, que son los que tienen una posible electrificación, especialmente los más pequeños y urbanos, aunque las previsiones del parque automovilístico en los próximos 10 años siguen siendo mayoritariamente de vehículos de combustión, y un 52% a vehículos pesados" aseguran desde la compañía a El Confidencial.

Pero al dirigirse a los grandes inversores internacionales, Cepsa advierte de que "en el futuro, los reguladores pueden imponer estándares más estrictos de eficiencia de combustible y emisiones de gases de efecto invernadero, lo que podría conducir a una mayor disminución de la demanda de los combustibles convencionales a base de petróleo que actualmente producimos, destilamos, vendemos y distribuimos".

Por todo ello, la petrolera lanza un aviso al mercado: "La aparición de una o más tecnologías disruptivas que aceleren rápidamente el ritmo del cambio, o alteren repentinamente la dirección del cambio, podría tener un impacto negativo en nuestra estrategia a largo plazo".

"No se puede garantizar que tendremos éxito en ajustar nuestro modelo de negocio de manera oportuna para anticipar o reaccionar ante cambios en la demanda como resultado de modificaciones en la legislación, tecnologías, preferencias del consumidor u otras tendencias del mercado, y un fracaso en esto podría tener un efecto material adverso en nuestra estrategia, condición financiera, resultados de operaciones y perspectivas", concluye la segunda mayor petrolera española.

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