La Generalitat busca un inversor que compre los activos de Nissan y salve empleos
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El modelo es Sony en 2011

La Generalitat busca un inversor que compre los activos de Nissan y salve empleos

La multinacional nipona ha fijado el 20 de diciembre como día de cierre, lo que da poco tiempo para encontrar un sustituto. Quedan siete meses de duras protestas laborales

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La Generalitat busca un inversor que compre los activos de Nissan y salve empleos

La Generalitat ha iniciado de manera activa la búsqueda de un inversor de perfil industrial que se haga con los activos de Nissan y salve el mayor número de empleos posible, según han confirmado fuentes cercanas a la Administración catalana. Estos activos incluyen tres plantas: las de Zona Franca, Montcada y Sant Andreu de la Barca. Nissan está de alquiler, pero el modelo que está aplicando la Generalitat es el que llevó a cabo en el cierre de Sony en Viladecavalls, cuando la empresa de componentes Ficosa se hizo cargo de la fábrica de los japoneses en 2011 y se salvaron así 1.200 empleos.

Portavoces de la Conselleria de Empresa han declinado comentar esta información. Pero otras fuentes cercanas a la Generalitat han asegurado que la búsqueda se está llevando a cabo de manera activa a través de Acció y de su agencia pública dependiente, Catalonia Trade and Investment. La principal condición: garantizar el futuro al mayor número posible de los 3.000 trabajadores que están amenazados.

Esta operación está en una fase inicial y se está llevando a cabo de manera coordinada con el Ministerio de Industria. La 'consellera' de Empresa, Àngels Chacón, y su homóloga Reyes Maroto mantienen una relación muy fluida, y del mismo modo que ya se trabajó muy estrechamente en el plan para intentar salvar Nissan antes de fin de año en 2019, ahora se está haciendo lo mismo para buscar una alternativa industrial, que no necesariamente ha de venir de la mano del sector de la automoción, sino que todas las opciones están abiertas.

Trabajadores de la fábrica de Nissan, manifestándose por su cierre quemando neumáticos. (EFE)
Trabajadores de la fábrica de Nissan, manifestándose por su cierre quemando neumáticos. (EFE)

Chacón y Maroto tienen prevista una reunión de coordinación para esta semana y en ella el tema Nissan será estrella, ya que es la principal preocupación de ambas carteras al tratarse de la mayor crisis industrial que afronta Nissan en años.

En este momento, la relación con Nissan es fría. La multinacional nipona ha fijado el 20 de diciembre como día de cierre, lo que da poco tiempo para buscar un sustituto, según fuentes del sector de la automoción. Además, tanto en el ministerio como en la Generalitat se tiene la sensación que se ha ignorado su plan conjunto de alternativa industrial que se llevó a Tokio. Por eso, se ha pedido a Nissan que presente en los próximos días, y antes de abrir las consultas sobre el ERE de extinción, una memoria justificativa del cierre. También se ha solicitado un mapa de los proveedores afectados, que podrían sumar otros 15.000 trabajadores. En todos los frentes, se busca minimizar el impacto de esta crisis.

El precedente

El precedente es la operación de Ficosa en Viladecavalls. Como había pasado con buena parte de la electrónica de consumo —Panasonic, Samsung—, Sony se retiraba de Cataluña por un problema de costes de producción en Europa occidental. Se buscó la alternativa de Ficosa y en un giro inesperado de los acontecimientos Sony prefirió pagar 80 millones a Ficosa y que la empresa de componentes se quedase no solo las instalaciones sino también la plantilla. Los japoneses, en general, huyen de cierres conflictivos y acaban pagando mucho dinero a cambio de la paz social.

Los trabajadores se niegan a este tipo de operaciones de sustitución industrial porque los salarios nuevos suelen ser más bajos que los viejos

Sin embargo, los trabajadores, con un comité donde hay cuatro formaciones sindicales, están en fase de negación. La postura es que Nissan va a rectificar y va a mantener la actividad. Incluso la pasada semana se manifestaron ante el bufete de abogados escogido por la empresa para asegurar que nunca negociarían. La fase de negación no es exclusiva de la plantilla. Quim Torra ha asegurado que “no se va a resignar al cierre”. La CUP ha ido más lejos y ha pedido en sede parlamentaria la nacionalización.

Rechazo sindical

En este momento, los trabajadores rechazarían una opción como la llegada de un nuevo socio industrial. Para empezar, porque en otros casos equivalentes los nuevos empleos que se generan están peor pagados que los antiguos. Y también porque el nuevo inversor acaba reduciendo plantilla a medio plazo. Pero sí es verdad que este tipo de soluciones amortigua el impacto industrial y social de este tipo de cierres.

La crisis de Nissan todavía durará meses. Como mínimo, hasta finales de diciembre. La multinacional no va a cambiar de opinión, según las fuentes del sector consultadas, pero ofrecerá compensaciones económicas. Los trabajadores, por su parte, ya están planteando un calendario de movilizaciones continuas que solo se puede ver alterado por un rebrote del coronavirus en otoño.

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