POR LAS SINERGiAS DE 2.000 MILLONES

La nueva MásMóvil quiere beberse a Vodafone (lata de Mahou en mano)

Los tres fondos que han lanzado la opa sobre la operadora de móviles y el consejero delegado tienen como objetivo prioritario lanzarse a comprar la filial británica en España

Foto: El logo de Más Móvil. (Reuters)
El logo de Más Móvil. (Reuters)

Meinrad Spenger, consejero delegado de MásMóvil, recibió este lunes numerosas felicitaciones por la oferta pública de adquisición (opa) lanzada por parte de Cinven, KKR y Providence en medio de la mayor crisis económica y financiera desde la Guerra Civil española o la Gran Depresión de 1929. Que una pequeña 'startup' creada hace apenas una década sea comprada por tres fondos de capital riesgo internacionales de primera magnitud por 3.000 millones de euros en plena pandemia mundial pone de manifiesto el éxito de la gestión del CEO (por las siglas en inglés) de la operadora de telecomunicaciones, que en los últimos años les ha comido el pastel a las grandes del sector en España a base de precios ajustados, excelente trato al cliente y una medición exacta del retorno de la inversión o ROI.

Spenger y su equipo se han llevado ya más de 250 millones en bonus desde el lanzamiento de la empresa, sin contar la revalorización de sus acciones. Pero quien piense que este consultor austriaco (exMcKinsey), afincado en Madrid, se va a detener aquí es que no le conoce bien.

El domingo por la noche celebraba la opa de Cinven, KKR y Providence con una lata de Mahou, desde la casa de la sierra que se compró hace un año. Un tipo con varios cientos de millones en la nevera se conformaba con una cerveza de supermercado, lejos de las modas artesanales, para digerir un fin de semana de negociaciones de vértigo. Casado y con dos hijos, el objetivo real de Spenger es mucho más grande. Quiere seguir creciendo.

El verano pasado ya tanteó la compra de Vodafone España, con reuniones incluidas con el máximo jefe del grupo inglés en Londres. La operación no fructificó. Cuando El Confidencial publicó en octubre las negociaciones, MásMóvil, que valía por entonces unos 2.000 millones, aseguró que en ese momento no estaba trabajando en la operación, de al menos 6.000 millones de euros.

El austriaco, que lo había estudiado con Goldman Sachs y McKinsey, se dio cuenta de que con ese músculo era incapaz de levantar tal peso, sobre todo porque debía de endeudarse hasta poner en riesgo su proyecto inicial. Pero Spenger, inconformista por naturaleza, no se dio por vencido. Si un fondo de capital riesgo se sumara al intento, de tal forma que el acompañante se quedase con la red de infraestructuras y MásMóvil, con los clientes, la operación era viable.

El elegido, según distintas fuentes, fue Apollo, otro de los grandes del mundo del 'private equity', con munición suficiente para cualquier embestida. Pero Vodafone se puso dura. "No vendemos España, es un mercado estratégico", dijo en varias ocasiones Nick Read, su consejero delegado, pese a los graves problemas del grupo británico en el mundo.

El CEO de Vodafone, Nick Read, en un acto. (Reuters)
El CEO de Vodafone, Nick Read, en un acto. (Reuters)

Los números no salían, sobre todo porque MásMóvil ya arrastraba una deuda de 1.665 millones y para tragarse Vodafone España requería de un estómago más grande. Ahora ya lo tiene al alcance de la mano. Cinven, KKR y Providence se han aproximado a MásMóvil con ese escenario de adquisiciones en el horizonte. A la par que hacían sus cálculos para comprar MásMóvil, han hecho los deberes para lanzarse a por el actual segundo operador de telecomunicaciones. Todo ello en cuanto las autoridades de competencia se lo permitan.

Un visto bueno para el que soplan buenos augurios, después de que la semana pasada el Tribunal Supremo de la Unión Europea corrigiese el veto que en 2016 la Comisión Europea puso a Telefónica para vender su negocio en el Reino Unido a Hutchison Three. La teórica barrera de que en cada país tiene que haber más de tres operadoras se ha venido abajo.

La cifra que tienen en la cabeza Cinven, KKR, Providence y Spenger son los 2.000 millones en sinergias que obtendrían con la compra de Vodafone España, lo que en realidad otorgaría a MásMóvil una valoración por acción de al menos 32 euros, según cálculos internos. Un múltiplo que a más de uno le debe hacer pensar si los 22,5 euros ofrecidos en la opa es un precio suficientemente atractivo. Sobre todo si se tiene en cuenta que Barclays, banco asesor de los fondos, tasaba el precio objetivo de MásMóvil en 30 euros hace apenas dos meses y medio.

Barclays, banco asesor de los compradores, calculó en 30 euros el precio objetivo por acción de MásMóvil hace apenas dos meses y medio

Tal es así que los fondos permiten al equipo gestor de MásMóvil, mientras se tramita la opa, continuar implementando "su estrategia de crecimiento y expansión, incluyendo, sin limitación, potenciales nuevos proyectos corporativos de fusiones y adquisiciones y/o de desarrollo de infraestructuras", dispensándole del habitual deber de pasividad —no mover un dedo— típicos de estas opas hasta que la operación estuviese liquidada (unos seis meses).

El propio Spenger les dijo este lunes a sus empleados que sus nuevos dueños consideran a MásMóvil "una excelente plataforma de crecimiento tanto en España como fuera de nuestro país y una excelente oportunidad de seguir creando valor en nuestra compañía y en el mercado de las telecomunicaciones". El adjetivo 'excelente' lo vuelve a repetir para decir que ahora la oportunidad es para ellos y que estos fondos van a "apoyar nuestra siguiente fase de crecimiento".

"Queremos continuar nuestra extraordinaria historia de éxitos y ahora es el momento de refrendar, como hasta ahora hemos hecho, que esta apuesta de futuro por todos nosotros y nosotras es sinónimo del increíble momento de crecimiento que hemos demostrado en todos los ámbitos. Por eso, tenemos que mantener el mismo nivel de ejecución y para ello cuento con todos vosotros para seguir creando el mejor operador de telecomunicaciones de España y Europa, líder en satisfacción de los clientes". Este es el último párrafo de su arenga, toda una declaración de intenciones en un sector de márgenes desgastados, guerra de precios insoportables y tres transatlánticos que miran de reojo la elasticidad de una antigua 'startup' que ahora tiene cañones para batallas mayores.

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