BIORrEFINERÍA EN NEVADA

Abengoa abandona sin terminar su último proyecto en EEUU por sobrecostes de 100M

La compañía construía desde finales de 2017 una fábrica para convertir basura urbana en biofuel para aviones. Las diferencias con el cliente, Fulcrum, se han dirimido en un arbitraje

Foto: Obras de la biorrefinería en Nevada. (Fulcrum)
Obras de la biorrefinería en Nevada. (Fulcrum)
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Nuevo frente para Abengoa. La ingeniería andaluza ha decidido abandonar de manera fulminante el que es su último proyecto en EEUU, la construcción de una biorrefinería para reciclar residuos urbanos para producir combustible para aviación, usando un proceso de gasificación de esa basura. Según han explicado a El Confidencial varias fuentes directas conocedoras de la situación, los sobrecostes acumulados de 100 millones de dólares en los dos últimos años han precipitado esta decisión. La planta está sin terminar aún, pese a que debería haberlo hecho a finales de 2019.

La empresa que preside y dirige Gonzalo Urquijo se adjudicó este proyecto, promovido por la empresa californiana Fulcrum, a finales de 2017 con un plazo de entrega de unos dos años. El presupuesto original rondaba los 200 millones de dólares. Los costes extraordinarios, motivados por múltiples modificaciones del proyecto durante su construcción, ascienden así a un 50% del gasto inicialmente planificado. Hace unos meses, y ante ese nivel de modificados, Abengoa exigió su abono a Fulcrum. Pero la nueva dirección del proyecto en el cliente se negó. La empresa española solicitó entonces un arbitraje ante la Cámara de Comercio Internacional.

El resultado de ese arbitraje, según las mismas fuentes, ha sido salomónico. Cada parte debe asumir un 50% de esos sobrecostes, es decir, 50 millones de dólares cada uno. Adicionalmente, Abengoa debe asumir otros 17 millones de garantías financieras asociadas al proyecto, que Fulcrum ejecutó. Esto provocó que Abengoa llevara esa ejecución ante los tribunales, como informó 'El Economista' hace una semana. Abengoa era responsable de la ingeniería, suministro de componentes y construcción (modelo EPC) para su entrega al cliente.

La empresa ha decidido abandonar la obra, la última que tenía en EEUU, y algunos proveedores locales en el país americano han comenzado a denunciar los impagos en los que ha incurrido Abengoa con ellos. "El proyecto se ganó con un margen de beneficio muy justo, que hacía temer que a la mínima desviación se entrara en pérdidas. Algo que se ha producido", explican estas fuentes.

La obtención de combustible de origen renovable para aviones mediante el aprovechamiento de residuos urbanos es un proceso aún en fase muy experimental y cuya viabilidad comercial está por demostrar. La planta de Fulcrum es precisamente un hito a escala mundial para testar si este proceso de economía circular puede generalizarse. Abengoa ha sido en las dos últimas décadas un referente de las tecnologías renovables en EEUU con la construcción de enormes plantas termosolares y la creación de un gran grupo de producción de biocombustibles para automoción. Todo ello, perdido tras su venta, o entrada en quiebra, de la filial Abengoa Bioenergy, desde finales de 2015.

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