hacia un nuevo modelo energético

Energía verde para reactivar la economía y el empleo en la sociedad poscovid

El mundo se enfrenta al desafío de impulsar medidas de estímulo mientras lucha contra la pandemia. La electrificación será uno de los motores de la recuperación bajo principios verdes

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El covid-19 ha puesto sobre la mesa la necesidad de impulsar planes de estímulo para acelerar las economías y crear empleo en base a un nuevo modelo productivo o recuperación verde que promueva sistemas más sostenibles, más modernos y más resilentes a los nuevos desafíos.

A esta discusión sobre hacia dónde debería dirigirse la inversión necesaria para la recuperación económica se ha sumado la Comisión de Transiciones Energéticas (ETC) que ha pedido orientar los paquetes de estímulo de manera inteligente en sectores de futuro. Entre sus propuestas está invertir de forma masiva en energía renovable porque “la electrificación es el sector de mayor oportunidad de inversión de la próxima década”; apoyar modelos empresariales más sostenibles “para fortalecer el tejido económico de los países ante futuras crisis relacionadas con el clima”; e incentivar actividades innovadoras con baja emisión de carbono, en donde “los precios y las regulaciones del carbono son herramientas políticas esenciales para construir una economía resistente”, explican.

Es el momento, "que el 100% del sistema energético provenga de renovables en Europa es técnicamente posible", Universidad Tecnológica de Lappeenranta

Pero esta tarea no parte de cero. En los últimos años se han lanzado propuestas para combatir el cambio climático haciendo crecer a las economías, como por ejemplo el Green New Deal y el European Green Deal, que sitúa la transición verde en el centro de la acción política. No hay que irse muy lejos para encontrar otro ambicioso marco de acción, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) español, que concreta una batería de medidas hasta 2030 para reducir las emisiones, promover la penetración de energías renovables e impulsar la eficiencia energética, maximizando las oportunidades y beneficios para la economía, el empleo, la salud y el medio ambiente.

La conclusión de todos ellos: es el momento. Y además, es posible. La Universidad Tecnológica de Lappeenranta (Finlandia) sentencia que "lograr que el 100% del sistema energético provenga de renovables en el viejo continente es técnicamente posible”.

Economía, innovación y empleo

La transición energética hacia la descarbonización de la economía no solo tiene el potencial de frenar el cambio climático y crear sociedades más resilentes, sino también el de convertirse en motor de crecimiento, impulsando la innovación y el empleo verde en múltiples sectores, muchos de ellos en fase de evolución.

Entre las claves que explican el efecto tractor de la electrificación en la economía, la innovación y el empleo se encuentran:

Energía competitiva y generadora de riqueza

En la energía generada por el aire y el sol, las cuentas cuadran. Son tecnologías con un gran impacto en la competitividad de las empresas y, además, generan riqueza. La Agencia Internacional de las Energías Renovables (Irena) estima que cada euro invertido en renovables en la Unión Europea contribuye a incrementar en 0,8 euros el PIB.

Empleo de calidad

Detrás de cada proyecto renovable hay una realidad socio-económica innovadora y exportadora. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que trabajar en torno a una economía (más) verde podrían generar hasta 60 millones de empleos e Irena apunta que el impulso de las inversiones en renovables permitiría contar con 42 millones de puestos de trabajo en 2050, cuatro veces más que en la actualidad. En España, el sector eólico mantiene 25.000 empleos; el fotovoltaico, antes de la crisis sanitaria, alrededor de 60.000 y la industria que despliega, mantiene y digitaliza la infraestructura de red de distribución eléctrica emplea a más de 40.000 profesionales.

Cadena de valor nacional

La crisis derivada del covid-19 ha puesto también de relevancia la importancia de disponer de una cadena de valor nacional fuerte en suministros esenciales, entre ellos, la energía. En este sentido, España dispone de una sólida industria nacional —con tecnología de vanguardia y proyección internacional— de bienes de equipo, con la que ha desarrollado proyectos renovables, redes inteligentes y productos y servicios energéticos.

Inversiones en innovación

Las inversiones destinadas al desarrollo tecnológico y la digitalización del sector energético han sido herramientas claves para responder con eficacia en tiempos de coronavirus. Y sobre ellas hay que incidir. A compañías como Iberdrola le permiten optimizar sus activos, gestionar en tiempo real sus proyectos renovables, o actuar sobre el comportamiento de sus infraestructuras, al contar con redes eléctricas inteligentes. La digitalización, el Blockchain, el 'big data' y la analítica avanzada también contribuyen a responder al nuevo paradigma de relación con los consumidores.

Efecto transversal en sectores claves

La creación de un ecosistema más resiliente necesita del despliegue de la electrificación en sectores como la movilidad, el residencial y el industrial. La movilidad sostenible, por ejemplo, contribuye de forma determinante a reducir la contaminación del aire de las ciudades y podría ser una de las palancas fundamentales de la recuperación industrial, arrastrando al sector del automóvil en este movimiento, además de contribuir a la independencia energética.

Financiación verde y arrastre de grandes clientes

Los instrumentos de financiación verde también mitigan el calentamiento global. En 2014, Iberdrola se convirtió en la primera empresa española en cerrar una colocación verde y, desde entonces, ha emitido bonos verdes por valor de 11.000 millones de euros. El desarrollo de renovables permite también promover un suministro de energía verde a precios competitivos y estables en empresas comprometidas con un consumo sostenible. La compañía energética mantiene acuerdos de compra venta a largo plazo (PPA) en proyectos de más de 1.500 MW, entre ellos los alcanzados con Heineken o Nike.

Un paso al frente

Uno de los grupos energéticos que sigue apostando por el futuro verde es Iberdrola, que ha decidido llevar a cabo inversiones de hasta 10.000 millones este año para reactivar la economía y el empleo. Lo hará con proyectos, actividad industrial de la cadena de valor e innovación en ámbitos de la energía verde, el despliegue de redes inteligentes y los sistemas de almacenamiento a gran escala.

Este esfuerzo inversor ha comenzado ya a materializarse en el primer trimestre en pedidos por valor de casi 4.000 millones a 10.000 proveedores, que incluyen compras de equipos, materiales y obras y servicios. Esto le permitirá poner en funcionamiento la mitad de los casi 9.000 MW que construye en el mundo.

En España, su estrategia para liderar la descarbonización de la economía española se apoya en un plan de inversión en energías renovables que le llevará a instalar 3.000 MW eólicos y fotovoltaicos a 2022. Hasta 2030, las previsiones de la compañía apuntan a la instalación de 10.000 nuevos MW.

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