Pendiente un túnel de pintura de 70 milones

Nissan afronta esta crisis tras incumplir sus últimos compromisos en Cataluña

La plantilla asumió el pasado año la salida de 600 trabajadores pero su sacrificio sirvió de poco en un mundo global donde los centros de decisión se encuentran muy lejos de Barcelona

Foto: Trabajadores protestan por el cierre de Nissan en Barcelona. (EFE)
Trabajadores protestan por el cierre de Nissan en Barcelona. (EFE)
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Nissan afronta esta crisis después de haber incumplido sus últimos compromisos en Cataluña. En marzo de 2019 pactó con los sindicatos, el Ministerio de Industria y la Generalitat reducir plantilla en 600 personas en la planta de Zona Franca. A cambio de ese sacrificio de los trabajadores, Nissan asumiría la inversión de nuevo túnel de puntura en la factoría por valor de 70 millones de euros de los que seis millones iban a ser subvenciones públicas: tres millones de la Generalitat y otros tres millones del Ministerio que encabeza Reyes Maroto. Al final se acordó la salida de los 600 trabajadores pero el túnel nunca se hizo. Así que tampoco se abonaron las subvenciones.

En ese momento el directivo de Nissan que presentó el acuerdo como vital para el futuro de la compañía, fue José Vicente de los Mozos, actual presidente de ANFAC y actual presidente del consejo de administración de Renault España. Renault ha sido la gran beneficiada de la falta de producto de Nissan en Zona Franca. Cuando de los Mozos presentó su acuerdo, el nivel de capacidad de ocupación de la planta ya estaba ligeramente por debajo del 40%. Ahora, que se cierra está en el 21%. Ese mismo año la furgoneta NV200 se dejaba de fabricar en Zona Franca y pasaba a plantas francesas de Renault. La plantilla había asumido su sacrificio pero los centros de decisión estaban muy lejos de Barcelona. Y eso es lo que al final ha resultado determinante.

¿Cómo fue posible? Porque se pactaron las salidas de los trabajadores afectados en muy buenas condiciones económicas. Algo típico en Nissan. Los sindicatos negocian duramente y la empresa acaba pagando. Se pactaron 550 prejubilaciones con un 85% del salario neto, y un complemento del 5% hasta los 63 años. Además, hubo otras 50 bajas voluntarias con una indemnización legal de más de 50.000 euros netos. Eso sí, se incluyó una cláusula que garantizaba el futuro de la planta de la capital catalana, que ya al día siguiente estaba amenazada. Los sindicatos se desgañitaron advirtiendo que faltaba producto y un plan de inversiones.

Es evidente que, visto lo acontecido esta semana, el artículo sobre el futuro de la factoría de Zona Franca era papel mojado. Portavoces de Nissan niegan el incumplimiento asegurando que De los Mozos aseguró que el sacrificio en los costes de la plantilla era "para tener posibilidades de jugar el partido", es decir, para que Nissan les asignara un modelo. Algo que no ha pasado. Además, el túnel de pintura era un proyecto a tres años y el grueso iba a ser en 2021. La previsión era que estuviese en marcha en 2023. Así que, según la compañía, no se ha incumplido nada. La 'consellera' de Empresa de la Generalitat, Àngels Chacón, no es de esta opinión, como expresó ayer de forma pública.

El retorno de las subvenciones

Ahora, que el vicepresidente catalán Pere Aragonès y la propia Chacón han enterrado el debate sobre nacionalizar Nissan que abrió la CUP, algunos partidos están pidiendo en Cataluña que el grupo japonés retorne las subvenciones públicas percibidas. Pero los últimos tres millones no los puede devolver por la sencilla razón de que no los ha cobrado. Y el resto tampoco porque corresponden a proyectos ya pasados.

En la reunión de este miércoles de Quim Torra con los sindicatos estos reprocharon al presidente catalán su desinterés por la industrialización


Los últimos 20 años, la Generalitat ha aportado a Nissan 32 millones en ayudas vinculadas a proyectos y, en los últimos 15 años, la Generalitat ha facilitado a la multinacional nipona 25 de esos millones en ayudas vinculadas a proyectos, según fuentes de la administración catalana. Al ser vinculados a proyectos, se trata de ayudas que ya se han ejecutado. Si la empresa justifica la ejecución del proyecto, la ayuda no se puede devolver. Y Nissan los ha justificado todos. Nissan ha cumplido con las justificaciones de las inversiones. No hay partido que jugar.

Sin armas de presión

Sin esta baza, la Generalitat casi carece de herramientas de presión para que la multinacional cambie de opinión, por mucho que diga el presidente catalán Quim Torra. Antes la Generalitat aprobaba o no un ERE que afectara solo a Cataluña, como es el caso de Nissan. Tras la reforma laboral de Mariano Rajoy en 2012 ya no. Se presenta el ERE, en este caso de extinción, se abren consultas y si no hay negociación con los sindicatos o esta fracasa la empresa lo aplica (con o sin acuerdo) y luego la alternativa que queda es recurrirlo en los tribunales de manera posterior.

La reunión de este viernes entre los sindicatos y Torra fue tensa, según han explicado fuentes relacionadas con los asistentes. Los trabajadores recriminaron a Torra, que ya lleva dos años en la presidencia, lo poco que se había preocupado por la industrialización de Cataluña en general y del futuro de Nissan en particular. La Generalitat se ha alineado con los trabajadores, ha asegurado que hará lo posible por salvar la factoría pero poco podrá hacer en el actual contexto si uno se atañe a los hechos tal y como son.

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