MESA REDONDA EL CONFIDENCIAL - EY-Parthenon

El sector alimentario saca pecho: la demanda del 1.000% no rompió el abastecimiento

Los responsables de Carrefour, Eroski y Grupo Ifa reconocen que han vivido meses excepcionales durante la cuarentena en lo que a ventas se refiere y se preparan para una caída de la demanda

El sector de la alimentación ha sido uno de los que han salido mejor parados de las primeras semanas de encierro motivadas por la irrupción del covid-19. Durante las primeras jornadas, se sucedieron imágenes en las que parecía que algunos productos de primera necesidad no iban a estar disponibles, pero, con el transcurso de las semanas, tiendas de proximidad, supermercados e hipermercados supieron aguantar el peso de una demanda mayor de lo habitual. Los principales actores del sector ponen en valor la capacidad de adaptación de una industria que soportó una fuerte presión esas primeras semanas y que ha sabido salir airosa del envite.

Estas fueron algunas de las conclusiones de la mesa redonda 'Adaptándose al nuevo comprador en tiempos de incertidumbre', organizada por El Confidencial de la mano de EY-Parthenon. Se trata del segundo encuentro de un ciclo en el que se analizarán las consecuencias que tendrá para la actividad económica de nuestro país en distintos sectores la pandemia del coronavirus. En este debate, participaron Rami Baitiéh, CEO de Carrefour España; Agustín Markaide, presidente del Grupo Eroski; Juan Manuel Morales, director general de Grupo Ifa, y José Antonio Latre Ballarín, socio de EY-Parthenon responsable del sector de Consumo y Distribución en España, que presentó el informe 'El día después. Impacto del covid-19 en el sector distribución de base alimentaria'.

José Antonio Latre Ballarín, socio de EY-Parthenon responsable del sector de Consumo y Distribución en España.
José Antonio Latre Ballarín, socio de EY-Parthenon responsable del sector de Consumo y Distribución en España.

El encuentro arrancó con algunas de las claves de este informe. “Desde el inicio de la crisis se ha incrementado la demanda en el sector por el efecto acaparamiento. Este se ha consolidado debido a la captación de una parte sustancial del consumo fuera del hogar debido al cierre de bares y restaurantes. Se espera una ralentización del consumo hasta otoño y, para mediados de 2021, una estabilización y el regreso paulatino a la normalidad”, explicó José Antonio Latre, socio de EY-Parthenon. En ese complejo futuro, habrá que tener en cuenta, además de la bajada de la demanda, el aumento de costes derivados de la seguridad —distancia de dos metros, evitar aglomeraciones...—. Con márgenes cada vez más estrechos, el sector se prepara para unos meses complicados.

Adaptación y popularidad del canal 'online'

Si algo han aprendido todos los integrantes del sector es a tener que adaptar sus planes casi semana a semana. “Lo táctico es estratégico”, aseguró Juan Manuel Morales. El responsable de Grupo Ifa apunta a que su compañía cuenta con la ventaja de que “el confinamiento aumenta el consumo de proximidad, así que probablemente nuestra línea de crecimiento será superior a años anteriores”.

Otras compañías como Carrefour han visto cómo se disparaba la demanda por la compra 'online' hasta niveles nunca antes vistos. “Llegamos a tener un aumento del 1.000%”, admitió Rami Baitiéh. La imposibilidad de hacer frente a tal volumen de peticiones les hizo tomar una decisión: “Nos centramos en garantizar la entrega a domicilio a las personas más vulnerables, los mayores de 70 años, las mujeres embarazadas y las personas con discapacidad”. A pesar de la demanda, Morales quiso reivindicar la buena salud mostrada por el sector: "Es importante poner en valor que el sector alimentario ha dado un gran ejemplo asegurando el abastecimiento. España y Canadá han sido dos de los países con menos roturas de 'stock' en comparación con otros países cercanos".

Rami Baitiéh, CEO de Carrefour España.
Rami Baitiéh, CEO de Carrefour España.

La expansión de los canales 'online' está siendo una oportunidad y obliga a los operadores a trabajar con márgenes estrechos para suplir una demanda al alza. “La rentabilidad es dudosa y hay que hacer un esfuerzo didáctico para explicar los costes asociados, la complejidad y la dificultad para dar valor a un servicio que tiene un coste importante. Pero la omnicanalidad se va a quedar, sobre todo en la alimentación”, resaltó el director general del Grupo Ifa. Esa omnicanalidad se traduce en formatos como la compra 'online', la telefónica, los servicios 'drive' o los 'click & collect'.

España y Canadá han sido dos de los países con menos roturas de 'stock' en comparación con otros países cercanos

La creciente pujanza de la demanda 'online' “nunca tendrá la cuota de mercado que tienen otras categorías de producto” pero eso no es una excusa para no prestarle la debida atención, ya que “tendrá un peso relevante en los nuevos modelos de negocio”, admitió el socio de EY-Parthenon.

Seguridad para el consumidor

Durante esta pandemia se ha sumado un nuevo factor a las grandes variables con las que trabajan los operadores del sector alimentario: la seguridad para evitar los contagios del covid-19, tanto de los trabajadores como de los consumidores. Esa variable ha adquirido una importancia similar a las que ya tienen el producto, el precio o la localización.

Un ejemplo es que la crisis del coronavirus ha traído un repunte en el número de clientes de los hipermercados y grandes superficies, cuya popularidad había decrecido en los últimos tiempos. La razón es que este tipo de establecimientos "está mejor adaptado: mantener la distancia de seguridad en la caja, en la carnicería o en las colas es mucho más fácil que en un supermercado Express, es decir, en aquellos que solo tiene 50m2. El formato de gran superficie estaba siendo penalizado en los últimos años y ahora vuelve adaptado a un cliente que apuesta por una compra única, grande y segura", ilustró Baitiéh.

Agustín Markaide, presidente del Grupo Eroski.
Agustín Markaide, presidente del Grupo Eroski.

Esta idea fue apoyada también por Markaide, presidente del Grupo Eroski, quien, sin embargo, recordó que estos hábitos no van a durar de forma indefinida y que el futuro a medio plazo se ve con preocupación: “Hemos vivido un incremento de la actividad en el área alimentaria y la desaparición de actividades no alimentarias. Algunas compañías están sufriendo estos dos fenómenos al mismo tiempo. El mercado prestado de la alimentación irá desapareciendo y se está incrementando el temor a una crisis económica que condicione los consumos de las familias”.

La segunda consecuencia de que la seguridad forme parte de la ecuación es que va a suponer un golpe en las cuentas de resultados de todos los establecimientos, grandes y pequeños, ya que la implantación de medidas de seguridad supondrá, también, un aumento de los gastos. Y a esos gastos hay que sumarles una presumible caída de los ingresos a medida que la economía se resienta. Así lo admitió Markaide: “Va a haber una tensión importante con unas ventas menores, un mayor gasto y márgenes a la baja. Es un panorama a gestionar de forma inmediata al que hay que sumar un 2021 que no sabemos cómo se comportará, pero que no tendrá otro pico de demanda en primavera”.

"El futuro, aunque incierto, se presenta con algunas certezas", quiso dejar claro José Antonio Latre, quien finalizó el encuentro recordando que la seguridad no debería restar competitividad a las empresas, que tendrán que “buscar eficiencias en todo aquello que no impacte en el servicio al cliente”.

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