Es el tercer máximo accionista

El fondo soberano de Noruega mete en su lista negra a la dueña de Endesa por el carbón

Norges Bank pone en observación a la italiana Enel, lo que supone un aviso antes de sacarla de sus fondos de inversión por no cumplir con sus exigencias en materia medioambiental

Foto: El CEO de Enel y vicepresidente de Endesa, Francesco Starace. (Reuters)
El CEO de Enel y vicepresidente de Endesa, Francesco Starace. (Reuters)

Norges Bank ha amargado su junta de accionistas a Enel, dueña del 70% de la española Endesa. El fondo soberano del país nórdico, uno de los principales accionistas del Ibex-35 y tercer mayor propietario de la firma transalpina, ha decidido incluir a Enel en su lista negra de empresas en las que podría dejar de invertir.

La junta directiva de Norges Bank hizo pública esta decisión este mismo miércoles, justo el día antes de que Enel celebrara su junta de accionistas. Las razones que le han llevado a poner objeciones a su inversión en una de las mayores utilities del mundo es su exposición al carbón.

Según explica el fondo noruego, la decisión de poner en situación de observación a Enel llega después de que en septiembre de 2019 se establecieran nuevos estándares de exigencia en materia medioambiental. Con esos nuevos criterios, la gestora de inversión ha decidido excluir de sus fondos a Sasol, RWE, Glencore, AGL Energy y Anglo American. Además de a Enel, ha optado por poner en cuarentena a BHP Group, Vistra Energy y Uniper.

Ante el anuncio del fondo noruego, la propia Enel señala que "ya anunció públicamente, en su Informe Anual 2019, el compromiso de desarrollar su modelo de negocio en línea con los objetivos del Acuerdo de París, es decir, limitar el aumento de la temperatura promedio global a menos de 2 ° C por encima de los niveles preindustriales y hacer todo lo posible para limitar el aumento a 1.5 ° C".

La firma dirigida por Fracesco Starace afirma que "Enel anunció un plan para eliminar el carbón, lo que implica una mayor reducción en la capacidad y producción de carbón, que este último, que se redujo en casi un 60% de 2012 a 2019, se espera que disminuya en un 55% adicional para 2022. En particular, la capacidad de carbón fue de 11.7 GW en 2019 y se espera que baje a 6.6 GW en 2022". Por todo lo estableció un nuevo objetivo de emisiones para 2030, que consiste en reducir en un 70% las emisiones de CO2 por kwh para 2030, en comparación con 2017.

Norges Bank lleva años revisando su política de inversión en base a criterios medioambientales. De hecho, la propia Endesa está también bajo vigilancia desde finales de 2016. No obstante, la firma presidida por José Bogas ha anunciado durante el pasado año el calendario de cierre de todas sus centrales térmicas.

Primero anunció el cierre de las de León y Teruel,y posteriormente de las que tiene en La Coruña y Almería. A las anteriores hay que sumar la planta térmica de Mallorca, que también se optó por el cierre en 2019. Todo ello ha obligado a Endesa a provisionar más de 1.400 millones de euros como coste de desmantelamiento y devaluación de activos por el cierre.

En la junta de accionistas de Enel de este mismo jueves ha tenido su espacio la cuestión del carbón en España. El Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente (IIDMA) ha preguntado sobre los planes de la energética en torno a las centrales térmicas de Litoral y As Pontes en España. Según señala en un comunicado "En cuanto a la actividad en Litoral, la dirección de Enel ha asegurado que se trabaja en el cierre de esa central de carbón y que todos los planes relacionados con la combustión conjunta de biomasa y carbón “han sido abandonados”, al demostrarse “la no viabilidad técnica, económica y ambiental de la combustión conjunta con biomasa” en esa planta. El cierre de la central está previsto para junio de 2021".

"Sobre el futuro de la central de As Pontes, la compañía ha aclarado que, por el momento, “la combustión de biomasa no parece factible técnica ni económicamente”. No obstante, se realizará una segunda fase de pruebas de co-combustión conjunta de carbón y compost, estando compuesto este último de biomasa residual en un 30% integrada de materiales como restos de poda, serrín, virutas y espiga de trigo", concluye el IIDMA.

Norges Bank no es el único gran inversor institucional que está presionando a las empresas en las que participa para que tomen un rumbo más exigente en lo que respecta a medioambiente. La gestora de fondos BlackRock ha seguido ese mismo camino, tal y como demuestra el giro verde que han dado algunas petroleras como Repsol.

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