PLAN ANTICRISIS

La banca prepara recortes de costes y venta de activos para final de año por el covid-19

La banca está diseñando nuevos planes anticrisis, que contemplan mayores ahorros de costes de los presupuestados hasta ahora y ventas de carteras y activos tras el verano

Foto: Sede del Banco de España en Barcelona durante el estado de alarma. (Reuters)
Sede del Banco de España en Barcelona durante el estado de alarma. (Reuters)
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Los despachos de los grandes bancos españoles llevan semanas semivacíos por el confinamiento, pero la actividad es más intensa que nunca. Una vez presentados los resultados del primer trimestre, las entidades están comenzando a planificar la estrategia para salir de la crisis del covid-19, con tres grandes consignas para los próximos meses: ahorrar costes, volver a vender activos tóxicos cuanto antes y compensar la caída del negocio con el 'carry trade' (compra de deuda pública con liquidez del BCE).

Tras presentar las peores cuentas desde el rescate de Bankia, los bancos españoles asumen que 2020 es un año perdido. A eso se suma que por mucho que mejoren la crisis sanitaria y el escenario macro, todo apunta a que el BCE no les dejará repartir dividendos este año. Por ello, muchos empiezan a plantearse seguir los pasos de BBVA, que presentó pérdidas en el trimestre tras deteriorar de nuevo el fondo de comercio de su filial norteamericana. “Hay una ventana de oportunidad. Los inversores asumen que es un año perdido y el BCE ha abierto la puerta a que se usen los colchones de capital existentes”, exponen fuentes próximas al supervisor.

Esta reflexión ya sobrevuela muchos bancos, junto a la de acelerar los ahorros de costes. Las entidades están haciendo números con los posibles recortes que pueden llevar a cabo tras comprobar que su red comercial puede operar a pleno rendimiento de forma telemática. Fuentes próximas a las entidades señalan que la vuelta de verano será clave para estos procesos. Si para entonces hay más certidumbre sobre el impacto de la crisis, y queda margen en provisiones, se podrían poner en marcha planes de ajuste para final de año, aprovechando la ventana de oportunidad.

“Las entidades ya están notando un descenso de los gastos de mantenimiento por el confinamiento. En personal, no ha habido ERTE ni se esperan ERE en 2020, pero tiene que haberlos en el medio plazo”, explica Fernando de la Mora, responsable de Alvarez & Marsal (A&M) en España y Portugal.

De momento, los grandes bancos españoles han reconocido que reducirán costes en lo que queda de año, pero por la vía ordinaria. “Reiteramos nuestro objetivo de reducir gastos en 1.200 millones [en Europa] y tomaremos medidas adicionales, incluido un análisis detallado de nuestros procesos en el nuevo entorno operativo”, señaló José Antonio Álvarez, CEO de Santander. “Los gastos van a caer más de lo que esperábamos inicialmente”, apuntó Jaime Sáenz de Tejada, director financiero de BBVA.

Ventana de oportunidad

Las entidades prefieren no hablar todavía de posibles recortes de personal. Todas resaltaron en resultados que no han hecho ERTE y que no se plantean, de momento, tomar otras medidas. Aun así, todas están estudiando cómo adaptar su red comercial al nuevo entorno, incluido el cierre de oficinas y la recolocación y/o salida de sus trabajadores, según las fuentes consultadas.

Si las entidades se están planteando estas iniciativas ahora, es en gran parte porque llegan con más margen a esta crisis de lo que lo hicieron en la de hace 10 años. “La banca llega mejor preparada a esta crisis que a la anterior en cuanto a solvencia, apalancamiento y liquidez. Se espera algo de presión en los beneficios de los bancos y hay que ver cuánto sube la morosidad. Todo ello, junto a que juegan un papel muy relevante en la solución, hace que enfrenten esta crisis en una mejor posición”, expone Andrés Ribón, socio de Arcano. “La crisis del covid-19 llega a los bancos con más retraso que a otros sectores. La morosidad tiene un punto de retardo, sobre todo con medidas como las líneas ICO y las moratorias”, añade Alberto Calles, socio de PwC.

La subgobernadora del Banco de España, Margarita Delgado, el presidente de BBVA, Carlos Torres (i), y el consejero delegado de Banco Santander, José Antonio Álvarez (d). (EFE)
La subgobernadora del Banco de España, Margarita Delgado, el presidente de BBVA, Carlos Torres (i), y el consejero delegado de Banco Santander, José Antonio Álvarez (d). (EFE)

La exposición a activos dañados es precisamente otro de los focos a los que más tiempo está dedicando la banca estas semanas. Las entidades están tomando diversas medidas. La primera, analizar si hay carteras que vender mejorando las cuentas de finales de año. Asesores consultados señalan que los bancos están revisando a fondo sus balances en busca de posibles plusvalías. La segunda es ver hasta dónde llega el apetito de los fondos internacionales para colocar otros activos, aunque sea a pérdidas, y rebajar la morosidad antes de la nueva oleada que se espera para 2021.

“El mercado de los NPL [carteras de créditos morosos] ha existido y va a seguir existiendo, a pesar de que se va a ralentizar este año. El repunte de la morosidad se espera más para 2021 y 2022”, opina Ribón, de Arcano.

De este modo, se augura una oleada de carteras en el mercado entre septiembre y octubre, principalmente de créditos sin garantías —que están más provisionados— y deuda de grandes compañías. La avalancha llegará en 2021. Las primeras carteras serán de morosos precovid, ya que los nuevos dudosos están siendo refinanciados con las líneas ICO y las moratorias.

Otro de los planteamientos que están haciéndose las entidades es si deben vender negocios o filiales extranjeras. Un defensor de ello es De la Mora, de A&M, que considera que las entidades “deberían replantearse qué hacer con negocios no rentables o no escalables”. Un ejemplo de ello podrían ser las filiales en Estados Unidos de los grandes bancos. Otras opciones serían vender negocios como la custodia, la gestora de fondos o los seguros, como han hecho recientemente Sabadell y BBVA. Los expertos creen que los bancos no se van a precipitar en este momento, ya que los precios serían más bajos de lo que esperan.

Aun así, las entidades se van a guardar esta bala en la recámara, ya que es una de las cinco palancas de capital que tienen en caso de que la crisis empeore. La primera son las reservas que se han ido levantando en los últimos años. La segunda, los beneficios antes de provisiones, para lo que es clave sostener los ingresos y recortar gastos. Una buena noticia para los bancos es la posibilidad de volver a recurrir al 'carry trade' como hace 10 años, gracias a las nuevas líneas de liquidez del BCE —TLTRO 3—. La tercera es vender unidades de negocio. La cuarta, ampliar capital, algo inviable a día de hoy. Y la quinta sería buscar fusiones, una posibilidad que los banqueros prefieren evitar a corto plazo.

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