40.000 cerrarán para siempre

Desconcierto de los bares ante la reapertura: "El comité de expertos no consulta ni a Dios"

Los bares de España se enfrentan a una difícil decisión: abrir y arriesgarse a que la demanda sea suficiente para sobrevivir en plena pandemia o quedarse cerrado para minimizar el golpe

Foto: Nagore, dueña del bar El Reencuentro, bajando la persiana de su local
Nagore, dueña del bar El Reencuentro, bajando la persiana de su local
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"Cuando empiece la fase uno no abriré mi terraza ni mi bar, no es rentable", explica el dueño del bar El Patio Andaluz. Este establecimiento madrileño está ahora mismo con un ERTE y cerrado por la crisis del covid. Sobrevive pagando sus facturas con los créditos ICO. "Si abriéramos ahora no podríamos asumir los gastos que eso requiere", incluso si se pudiera utilizar el 100% de la ocupación de las terrazas "para nosotros no sería rentable por la falta de demanda que habrá".

Entienden que el principal problema no es el aforo, sino la falta de confianza sanitaria. Aunque hubiera todo el espacio del mundo creen que el miedo al covid dejaría las mesas vacías.

A partir del lunes podrán reactivar su actividad las regiones que pasen a la fase uno de la desescalada, y los bares, en su gran mayoría microempresas que ya iban ajustadas antes de la crisis, tienen que tomar una difícil decisión. Cada uno de ellos tiene que decidir si abrir y enfrentarse a una baja demanda con la esperanza de que sea suficiente, o seguir cerrados para minimizar el golpe. Esta disyuntiva puede suponer la diferencia entre la quiebra o la supervivencia.

Según la patronal hostelera solo abrirán, en el mejor de los casos, un 20% de los bares de toda España y, según sus cálculos más optimistas, el golpe se saldará con el cierre de 40.000 establecimientos. Si esto sucediera, más de 200.000 empleos se destruirían. Este no es el peor escenario, según sus estimaciones, los locales que bajen la persiana podrían llegar a los 80.000. Esto, en un país donde la hostelería supone el 6,2% del PIB, puede marcar al conjunto de la economía.

Algunos bares como El Barrio sí que abrirán en cuanto se permita. "Quiero abrir el lunes", afirma su dueño, Antonio Rojas. "Cuanto más se tarde en arrancar será peor, la normalidad no volverá hasta que todo vuelva a funcionar y no podemos retrasar más esto, tenemos que cambiar el chip".

Antonio, según explica, ha tenido que hacer malabares para poder sobrevivir sin pedir un ERTE para sus cinco trabajadores. Ha negociado el alquiler, se ha dedicado a recortar gastos, sacar sus ahorros y pedir créditos.

Terraza del bar El Barrio
Terraza del bar El Barrio

Durante la cuarentena "pensé durante mucho tiempo en cerrar definitivamente", no solo porque la situación fuera tan grave ahora, sino "porque muchas veces pensaba que el mercado había cambiado para siempre". El motivo fundamental para no haber tomado esa decisión es que, tras 17 años en el negocio, le supondría un cambio drástico en su vida y empezar de cero.

A pesar de ello cree que desde el Gobierno no se ha ayudado a empresarios como él. "En el mejor de los casos solo te dejan postergar pagos que luego vas a tener que asumir, pero no te dan facilidades".

Locales como el Bar la Favola, no van a abrir porque dependían de un ecosistema que directamente ya no existe. Su mayor fuente de ingresos eran las oficinas que rodeaban su bar, las cuales van a seguir teletrabajando en su mayoría.

Paolo Gasparin, uno de los dos dueños del bar La Favola
Paolo Gasparin, uno de los dos dueños del bar La Favola

"Hemos pedido un crédito para poder sobrevivir y hemos vivido esto con mucha angustia", explica Susana, dueña del establecimiento. De hecho, "ahora mismo nos preguntamos cómo será el futuro y no lo sabemos", explica.

"Nosotros entendemos que el problema es que la gente tiene miedo de contagiarse y desayunará en su casa, no en un bar", afirman desde la Favola. "No nos planteamos cerrar, pero hay que ver si estas tendencias se fijan".

Susana, cree que lo mejor que podría haber hecho el Gobierno para ayudar a bares como el suyo habría sido realizar test masivos que aumentaran la confianza. Sin embargo, explica que lo peor es que sienten que han dejado a cada empresario a su aire: "¿Me van a obligar a poner mamparas, qué pautas he de seguir? Creo hay mucha confusión y al final lo han dejado casi al criterio de cada uno".

A pesar de ello, los motivos por los que un dueño decide abrir su local son totalmente diferentes no solo provincia a provincia, de un municipio a otro la situación puede ser radicalmente distinta. Este es el caso de El Reencuentro, bar de Alcalá. Su dueña, Nagore, no abrirá sus puertas a partir de este lunes y el motivo principal es que "el Ayuntamiento nos cobrará la totalidad de la terraza a pesar de que solo usemos la mitad".

Además, Nagore cree que "la gente no está concienciada con la desescalada, especialmente cuando ha bebido tres cervezas". Añade que "si ha habido problemas con la salida de los niños, con la reapertura de los bares será peor".

Aunque hubiera una voluntad firme por abrir "no podemos permitirnos comprar mamparas e invertir en la reapertura tras dos meses y medio parados", a lo que añade que "tengo tres empleados que actualmente están en ERTE y, sinceramente, no puedo permitirme sacarlos".

[Consulte dónde comienza la fase uno]

Y, a pesar de que la situación mejorará, cree que no volverá a ser como antes. "Cuando volvamos habrá mucha gente que esté en paro y no venga a tomarse un café". Cree que "durante mucho tiempo la gente consumirá en su casa".

Nagore afirma que lo más grave de la situación no es solo el hecho de que no haya habido test masivos que garanticen una seguridad y que fomente que la gente pueda salir a consumir, sino la "falta de empatía con el sector por parte del Gobierno". Cuenta cómo, en su caso personal, sin ningún ingreso, "nos han cobrado el IVA y el IRPF trimestralmente y cuando hemos tenido que solicitar un crédito para poder sobrevivir, nos cobran un 2,5% de interés. Mientras esto nos pasa a nosotros en el Gobierno no se han bajado sueldos ni las dietas".

Sin embargo, todos los bares consultados creen que el baile de cifras de ocupación de terrazas por parte del Gobierno y las variaciones en su discurso, han generado una confusión que desalienta la reapertura.

"El comité de expertos no consulta ni a Dios"

La patronal del sector hostelero estuvo en conversaciones permanentes con el ministerio de Industria, presidido por María Reyes Maroto. Por ello, cuando Pedro Sánchez salió a la rueda de prensa del 28 de abril afirmando que el aforo máximo en la reapertura sería del 30% de las terrazas, no entendían nada. "Aquella era la primera noticia que teníamos al respecto", explica José Luis Yzuel, presidente de Hostelería de España.

"Tenemos una relación fluida y buena con el ministerio, pero nos da la sensación de que estas decisiones vienen del consejo de expertos y no consultan ni a Dios", explica Yzuel. Debido a esto, "la propuesta actual para la reapertura del sector hotelero es muy mejorable, a pesar de que haya pasado del 30% a 50% de la ocupación" porque "un epidemiólogo sabrá mucho de curvas, pero de hostelería no".

Además, "no ayudan nada" los cambios de parámetros a que haya una estabilidad que permita volver al sector. "Es como jugar a un juego donde las reglas van cambiando de forma aleatoria". El presidente de la patronal recuerda que, además del aforo, también han cambiado la distancia de seguridad que "en el decreto de marzo era de 1 metro y ahora son dos metros". Esos cambios, que pueden parecer pequeños "suponen la diferencia entre que un bar cierre o abra".

En definitiva, creen que el plan de actuación con respecto a la hostelería "tiene muchos flecos y problemas a resolver". Para empezar, están en contra del propio hecho de limitar el aforo "cuando es una cuestión de distancia". Esta restricción "no es garantía de seguridad".

Además, cree que las indicaciones a nivel nacional son un error y que cada municipio tiene una realidad específica. "Hay pueblos donde no ha habido casos de covid, ¿qué sentido tiene que ellos tengan las mismas normas para la desescalada que los lugares con contagios?".

Respecto a las medidas que se deberían tomar para ayudar el sector, Yzuel defiende que el Gobierno debe tomar una decisión. Ahora mismo, si realizas un ERTE te comprometes a garantizar 6 meses de empleo posteriormente. Frente a un futuro incierto, afirma que "o bien quitas esa cláusula o por otro lado flexibilizas los ERTE para que los empresarios del sector puedan acogerse a él hasta 2021".

También critica que no se realicen reducciones fiscales como Alemania ha hecho respecto al IVA de la hostelería, bajándolo del 18% al 7%. Y, especialmente, tomar medidas para permitirles reducir el pago del alquiler "y no solo aplazarlo".

Por último, defiende que hay que activar una línea de microcréditos, debido a que "los ICO apenas han llegado a estos locales" y "si eres persona física te ponen un interés del 2,5% cuando en Francia se dan al 0,5%".

Desde la asociación, por su parte, creen que la falta de demanda por miedo al contagio es, probablemente, el mayor castigo que va a sufrir el sector y para ello han creado un sello de hostelería segura para garantizar que se cumplen los protocolos sanitarios y que la totalidad de la plantilla está formada al respecto.

Con todo esto, creen que se puede afrontar la desescalada. En un momento donde cada bar emprende una lucha por su supervivencia, se podría lograr que el país con más bares del mundo (uno por cada 175 habitantes) mantenga lo mejor posible a uno de sus principales sectores.

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