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Telefónica recorta su previsión de resultados y revisa su plan de venta de activos

El consejo de la multinacional se reúne para evaluar el impacto del covid-19 en las economías donde opera, lo que llevará a una rebaja de sus previsiones de ingresos

Foto: El presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete. (EFE)
El presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete. (EFE)
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Telefónica comunicará este jueves los resultados del primer trimestre del año. Pero la atención de los inversores está, más que en los números conseguidos entre enero y marzo, en el mensaje que lance José María Álvarez-Pallete sobre el cumplimiento de los objetivos anunciados en febrero tras la irrupción del covid-19. Según distintas fuentes, el presidente de la operadora va a anunciar una revisión a la baja de los ingresos, que pueden caer un 5% de media, unos 3.000 millones de euros menos, respecto a las previsiones iniciales.

Fuentes próximas a Telefónica admiten que se están revisando las estimaciones país por país para analizar cómo va a afectar a la cuenta de resultados de cada división territorial el impacto del coronavirus y el desplome del producto interior bruto (PIB) de cada una de las regiones en las que opera. Pero matizan que todavía no hay un cálculo definitivo de cuánto caerán las ventas y el Oibda, el beneficio operativo antes de depreciaciones y amortizaciones, la principal métrica que los analistas usan para conocer la salud del negocio ordinario de la compañía.

Sede de Telefónica en Madrid. (Telefónica)
Sede de Telefónica en Madrid. (Telefónica)

Los motivos que van a llevar a Telefónica a revisar a la baja sus previsiones son la menor actividad comercial, provocada por el confinamiento forzoso de la población en los países más relevantes del grupo, como España y Reino Unido, y el desplome de algunas de las divisas latinoamericanas, especialmente el real brasileño, que se ha depreciado cerca de un 30% respecto al euro. Como es sabido, Brasil es el principal motor de la multinacional española, donde obtiene el mayor Oibda —el 28% del total del 'holding'— y el mayor margen, con un 42,5%, frente al 28,9% de España, según datos a cierre de 2019.

Bank of America y New Street estiman que Telefónica va a obtener en 2020 unos ingresos de 45.433 millones, un 5,1% por debajo de lo anunciado por el grupo, que preveía una cifra similar a la del pasado año, 48.422 millones. Fidentiis prevé que la caída será mayor, hasta los 43.220 millones, 5.000 millones menos de la estimación oficial de la compañía y 3.076 millones menos del consenso o media de los analistas (46.298).

Algunas fuentes indican que el equipo gestor podría directamente anular todos los objetivos financieros anunciados hace apenas dos meses, debido a la poca visibilidad por el efecto del coronavirus en la economía, cuyas consecuencias son imposibles de calcular con precisión.

No obstante, para mitigar que este descenso de la facturación llegue a la parte baja de la cuenta de resultados, Telefónica cuenta a su favor con una reducción de las inversiones, por la suspensión de la subastas del espectro 5G en España, Reino Unido y Brasil, lo que le ahorrará 'capex'. Pero, sobre todo, Pallete ha ordenado hacer una revisión exhaustiva de los costes para reducir los gastos todo lo que se pueda, con la idea de que la caída del Oibda sea inferior en porcentaje a la cifra de negocios.

Dividendo y desinversiones

La gran cuestión que se plantean los inversores es si la revisión general que hará esta semana el consejo de administración afectará también al dividendo y a la venta de los negocios declarados no estratégicos para reducir deuda. Telefónica ha asegurado hasta la fecha, incluso ya en plena pandemia, que mantendrá la retribución a los accionistas en los 0,4 euros por título. Pero algunos expertos, como JP Morgan, inciden en los riesgos de comprometerse a ese objetivo, que al grupo le supone una salida de caja de unos 2.100 millones al año. La compañía tiene previsto abonar en junio, justo con la celebración de la junta general, 0,2 euros por acción, que complementan los 0,2 euros distribuidos en diciembre.

La percepción de JP Morgan y otros bancos de inversión se basa en que el brusco desplome de las economías en Europa y Latinoamérica va a afectar al plan de desinversiones anunciado en noviembre de 2019 por Pallete, cuya piedra angular era la venta parcial o colocación en bolsa de Hispam, el 'holding' que agrupa todos los negocios en la región, salvo Brasil.

Telefónica, con la ayuda de Citi y Morgan Stanley como asesores, preveía obtener unos 6.000 millones por el traspaso del 50% de esta división, pero con una caída media del 5,2% del PIB de la zona, estos cálculos se han venido abajo. En el caso de México, uno de los países que más ponderan en Hispam, el derrumbe será del 6,6%, según el Fondo Monetario Internacional. Morgan Stanley, uno de sus dos asesores, considera que ahora es improbable sacar adelante la operación a un precio adecuado.

Una apreciación que se refuerza después de la decisión de Millicom de no continuar con la compra de la filial de Telefónica en Costa Rica, vendida por 500 millones de euros. Un desencuentro que ha llevado a la española a demandar judicialmente a la operadora propiedad de varios fondos escandinavos y del histórico estadounidense Dodge & Cox —se fundó en la Depresión de los treinta—, que gestiona unos 300.000 millones de dólares. Precisamente, Millicom era uno de los candidatos preferentes a comprar Hispam, al tener ya activos en varios países de Latinoamérica, una probabilidad que ahora es prácticamente nula.

Pese a este entorno, los analistas consideran que Telefónica ha sido muy castigada en bolsa y que tiene un amplio potencial de revalorización. Fidentiis cree que su precio justo está entre los 6,2 y los 7,5 euros, mientras que Barclays lo ha situado en ocho euros, New Street, en 7,4 euros, y Bank of America, en 4,6, tras rebajarlo un 15%.

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