25% menos de plantilla

Naturgy ejecuta el mayor ajuste de plantilla de la era Reynés antes de la llegada del virus

La energética suma un recorte de 766 empleados en el primer trimestre de 2020, con lo que en menos de dos años desde que entró el nuevo equipo directivo han salido 3.657 trabajadores

Foto: El presidente ejecutivo de Naturgy, Francisco Reynés. (EFE)
El presidente ejecutivo de Naturgy, Francisco Reynés. (EFE)
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Naturgy ya ha hecho el grueso del ajuste de personal previsto para este 2020: 766 trabajadores han salido de la energética en el primer trimestre a través de bajas incentivadas, fundamentalmente para personal mayor de 55 años. Esta reducción de plantilla es la más intensa desde que entró el nuevo equipo directivo en 2018, bajo el mando del presidente ejecutivo, Francisco Reynés.

Uno de cada cuatro empleados de la compañía propiedad de La Caixa, GIP, CVC o Corporación Financiera Alba, entre otros, ha salido en los últimos dos años. Al inicio de 2018, aún con Rafael Villaseca e Isidre Fainé al frente de la cotizada, la entonces Gas Natural Fenosa contaba con 14.718 empleados. A cierre de marzo de 2020, Naturgy tiene 11.061 trabajadores, según los datos enviados por la empresa a la CNMV. Esto son 3.657 trabajadores menos, un 25% del total. Estas salidas, además, no incluyen a los trabajadores subrogados a aquellas filiales que se han ido vendiendo. Ninguna de las bajas hasta ahora ha sido traumática, sino que siempre han estado incentivadas y se han producido de forma pactada con la compañía.

Los costes de reestructuración tanto para eficiencia laboral como de otra índole siguen creciendo. En 2018, estos costes para captura de eficiencias fueron de 180 millones de euros, cuando salieron 2.018 empleados. En el pasado 2018, se quedaron en 168 millones de euros, tras salir unos 850 trabajadores. El gasto se ha disparado hasta los 158 millones de euros en tan solo tres meses de este 2020, el triple que en el mismo periodo del año anterior. La empresa ha optado por concentrar los gastos de personal en la primera parte del año. Además, estos costes tienen que ver con otras partidas de eficiencia, como cuestiones inmobiliarias y de otra índole.

El objetivo de los administradores es eliminar la grasa sobrante de la compañía en pro de la rentabilidad de sus accionistas. Los costes de captura de eficiencias son extraordinarios y tienen por objetivo lograr un ahorro anual de costes de 500 millones de euros. Este era el objetivo marcado para 2022, fecha en que culmina el plan estratégico de cinco años que se marcó la ejecutiva al llegar a la empresa.

Pero Reynés está apretando el cinturón varios puntos más de lo esperado en un inicio. De hecho, en la presentación de resultados de este miércoles, la empresa ha asegurado que "la compañía está también acelerando sus iniciativas de transformación ya existentes, que incluyen el replanteamiento de todas las operaciones para aumentar la eficiencia y flexibilidad".

Esta vuelta de tuerca al ajuste laboral, sin embargo, sirve de base para un periodo de dificultades e incertidumbres agravadas por la crisis del coronavirus. La empresa ha visto cómo su negocio de GNL ha lastrado sus resultados hasta un 50% respecto al mismo periodo del año pasado. El hundimiento del precio de esta materia prima está llevando a sus clientes a romper los contratos firmados a largo plazo, en vista de los bajos precios en el mercado 'spot'.

Ante esta situación, Naturgy ya ha advertido de que "está también dando pasos para activar la revisión de precios en sus contratos de suministro de gas, de acuerdo con el entorno actual. Este proceso, que está contemplado en los propios contratos, dará como resultado que se emitan las primeras decisiones de arbitraje en 2020".

Los resultados de Naturgy han sufrido una caída del 40% en comparación con los del mismo periodo del año pasado. Ha ganado 199 millones frente a los 344 millones del pasado ejercicio entre enero y marzo. Además del GNL, la depreciación de las divisas en Latinoamérica, con especial incidencia en Chile, han contribuido a este deterioro del negocio. Todo ello ha llevado a la firma a suspender el programa adicional de compra de acciones de 400 millones anuales para retribuir al accionista y suspender la guía de objetivos ante el elevado nivel de incertidumbre actual.

Todas las medidas tienen por objetivo cuidar la caja y lograr la entrega creciente de dividendos a sus accionistas, sea cual sea el resultado operativo de la empresa, tal y como se comprometió la firma en junio de 2018.

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