Reunión de urgencia con Ribera y Maroto

Turismo y grandes superficies se rebelan contra el plan de desescalada del Gobierno

Dos de los sectores económicos más importantes del país, el turismo y el gran consumo, han recibido como un jarro de agua fría el plan de desescalada del Gobierno y piden cambios

Foto: El sector turístico se muestra escéptico con el plan de desescalada.
El sector turístico se muestra escéptico con el plan de desescalada.

Dos de los motores económicos del país se han puesto en pie en contra del plan de desescalada diseñado por el Gobierno y presentado por el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el martes por la tarde. Tanto el sector turístico como el del gran consumo han hecho llegar a Moncloa su descontento por un plan que, consideran, es la gota que colma el vaso tras seis semanas en las que han estado esperando algún tipo de gesto por parte del Ejecutivo, sin que este haya llegado.

Turismo y grandes superficies se rebelan contra el plan de desescalada del Gobierno

Sin embargo, tanto con la normativa de alquileres, en la que se ha negado a la gran empresa toda posibilidad de exigir por ley una moratoria, como ahora con la hoja de ruta diseñada para reabrir todas las actividades económicas, los principales representantes de estos dos motores económicos consideran que se les ha dejado desamparados, a pesar de que representan una cuarta parte del PIB del país.

El nivel de descontento ha llegado al punto de que los principales empresarios del sector hotelero han mantenido una reunión esta misma tarde con la ministra de Transición Ecológica y coordinadora del plan de desescalada, Teresa Ribera, a la que también ha estado convocada la titular de Industria, Reyes Maroto, encuentro al que han acudido con la petición de que el Ejecutivo aclare muchos de los aspectos que, consideran, ha dejado en el aire, generando así más incertidumbres e impidiendo tener la más mínima visibilidad sobre el futuro al que se enfrenta el sector.

Entre las reclamaciones del sector, está poder prorrogar los ERTE por fuerza mayor, al menos, hasta el otoño; diseñar un plan para incentivar el transporte aéreo, aspecto crítico para recuperar la actividad en las islas, o detallar qué considera el Ejecutivo zonas comunes, ya que, por ejemplo, el ascensor o los pasillos de las habitaciones también lo son.

Terraza de un restaurante cerrado con vistas a la playa de Santa Ponça. (EFE)
Terraza de un restaurante cerrado con vistas a la playa de Santa Ponça. (EFE)

Ashotel, asociación hotelera de Canarias, también ha mostrado su descontento y, por boca de su presidente, Jorge Marichal, ha dicho públicamente que “con este cuadro, es imposible abrir negocios sin destrucción del tejido empresarial”; mientras que la Mesa del Turismo se ha mostrado escéptica ante el plan de retorno a la actividad por fases. “De nada nos servirán los hoteles, restaurantes y 'campings' abiertos si no llegan los clientes”, ha señalado Juan Molas, presidente de esta asociación turística.

“Entendemos que habrá que proponer estímulos financieros a la inversión y a las operaciones turísticas, abriendo líneas de financiación para las empresas que vayan a adoptar las soluciones que garanticen los protocolos sanitarios o las reformas que habrán de hacer de cara a la adaptación de los establecimientos para que puedan operar de nuevo con todas las garantías”, ha añadido.

Más duro ha sido el pronunciamiento de la Asociación Empresarial Hoteleram, que ha destacado "la profunda preocupación que ha generado en el sector el contenido de dicho plan y la forma en que se ha diseñado, suponiendo ahora un problema añadido", además de criticar que el Gobierno no haya "tenido la deferencia de consultar ni de informar a los representantes del sector hotelero de las medidas, tiempos y protocolos de ejecución que comunicó este martes al conjunto del país".

Su crítica al plan de desescalada se sostiene sobre la base de "la incredulidad que supone contemplar la reapertura de los establecimientos hoteleros en un contexto en el que se imposibilita la llegada de clientes: estando restringidos los traslados interprovinciales, manteniéndose cerradas las fronteras, suspendidas las conexiones aéreas e ignorando que la autorización del uso de las áreas comunes de un establecimiento hotelero le hubiera permitido generar algún tipo de ingresos, aun sin tener demanda suficiente de pernoctaciones".

El gran comercio, por su parte, a través de la patronal Anged, ha exigido en un comunicado público que “todas las tiendas que cumplan los requisitos necesarios de distanciamiento social, aforo, prevención e higiene requeridos por la autoridad sanitaria deberían poder abrir sus puertas en la fase 1 del plan para la transición hacia una nueva normalidad presentado por el Gobierno”.

En su opinión, carece de todo sentido que se haya dejado hasta la fase 3, la última, la posibilidad de apertura en los centros comerciales. “El plan ya recoge una serie de límites de aforo en las tiendas y de distanciamiento que perfectamente pueden garantizar nuestras empresas, que llevan semanas trabajando en esta vuelta segura de clientes y empleados. No existen, por tanto, motivos para su exclusión”, han añadido.

En la misma línea se ha pronunciado la Asociación Española de Centros y Parques Comerciales (AECC), que ha pedido incluir este formato en la lista de aperturas de la fase 1, ya que "más de 500 centros y parques comerciales se han mantenido abiertos posibilitando el acceso a los establecimientos comerciales destinados a la venta de alimentos y productos de primera necesidad y demostrando su capacidad para implementar y desarrollar medidas de seguridad e higiene que los convierten en espacios seguros para estar y comprar".

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