Cataluña atiende el ruego de la sanidad privada y pone precio al paciente covid
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22 millones en el mes de marzo

Cataluña atiende el ruego de la sanidad privada y pone precio al paciente covid

La colaboración público-privada tiene un precio. Y la Generalitat de Cataluña ha sido la primera en fijarlo, estableciendo los costes del apoyo a la sanidad privada con el coronavirus

placeholder Foto: Urgencias del Hospital Clínic de Barcelona. (EFE)
Urgencias del Hospital Clínic de Barcelona. (EFE)

El sector de la sanidad privada, que fue intervenido por la Administración tras el estado de alarma, al menos tiene un consuelo en Cataluña: pasar una factura a la Generalitat por los servicios prestados en la cobertura del coronavirus. En total, la cifra superará los 22 millones de euros, y esa cantidad solo hasta el 31 de marzo, según apuntan fuentes del sector. Durante el mes de abril ha seguido la cobertura asistencial, pero con menor ocupación de camas. Esta es la ventaja del sector privado que opera en Cataluña, la única comunidad autónoma donde se ha regulado este servicio.

Los hospitales privados suponen el 20% de la cobertura en Cataluña, una de las más altas de España. Hay grandes grupos, como Quirón, pero también empresas y hospitales más pequeños. Todos ellos se incorporaron para cubrir las necesidades de la alerta sanitaria, que hizo que a 31 de marzo casi la totalidad de las plazas, unas 2.600 camas, estuviesen ocupadas por enfermos de la pandemia.

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Pinche el documento para ver las tarifas.

Pero la Generalitat publicó el 11 de abril las tarifas con las que iba a cubrir estos servicios extraordinarios. Estos precios estipulados de manera oficial se han convertido en arma política entre los comunes y JxCAT por considerarse excesivos, pero en la práctica no solo cubren los hospitales privados, sino también los concertados, que son mucho más importantes en Cataluña. Se trata de hospitales cuya titularidad es privada pero que están del todo integrados en la red de sanidad pública: caso del Hospital Clínic, el Hospital del Mar o el Hospital de Sant Pau.

En estas tarifas, establecía un pago por paciente covid-19 que hubiera pasado por la UCI de 43.400 euros, para estancias menores a las 72 horas, de 2.500 euros, y para estancias de más de 72 horas, 5.000 euros por paciente.

Con estas cifras, los 22 millones suponen un cálculo aproximado solo hasta 31 de marzo, cuando las plazas estaban prácticamente copadas por los enfermos de coronavirus. Sin embargo, no todos eran derivados de la sanidad pública. También había pacientes de las propias aseguradoras, aproximadamente un 15% de las camas disponibles. Las compañías de seguros médicos ya han garantizado a los hospitales privados que se harán cargo de la factura de la pandemia en lo que a estos clientes se refiere.

También la parte más jugosa, que era la de las UCI, es de las que menos se han beneficiado en el sector privado, porque tradicionalmente estas clínicas tienen pocas. Cuando empezó la crisis, apenas tenían en Cataluña 180 plazas. Las llegaron a ampliar hasta las 240 camas, pero fue un esfuerzo un tanto reducido en comparación con el que hicieron hospitales como Sant Pau (concertado) o Vall d'Hebron (público).

Cobrar a finales de mayo

El acuerdo con la Generalitat, según han apuntado fuentes de las patronales privadas, es cobrar a finales de mayo, es decir, con un decalaje de dos meses. Así que, por ahora, las empresas privadas no tienen el dinero. Fuentes tanto de la Conselleria de Salut como de los hospitales implicados han asegurado que el acuerdo es satisfactorio para ambas partes, ya que el retén de los centros privados ha permitido hacer frente a lo más duro de la pandemia.

En todo caso, la factura de abril ya irá bajando, porque los hospitalizados por covid-19 también se han ido reduciendo, ya que el sector público y los concertados están desviando muchos menos pacientes al sector privado a medida que se va reduciendo la presión asistencial por causa de la epidemia, una vez se ha rebasado el pico.

La polémica con los comunes es porque los de Ada Colau esperaban que el sector privado asumiese los costes. Pero eso los hubiera sumido en la ruina, ya que no podían facturar por otra actividad o por su negocio tradicional, que estos dos meses ha caído en picado como consecuencia de la alerta sanitaria.

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