locomotora de la recuperación tras el covid19

Ayuso aprueba Operación Chamartín y activa el botón para crear 250.000 empleos

La Comunidad de Madrid ha aprobado el proyecto de Operación Chamartín, desarrollo que llega en un momento crítico, por la crisis del Covid-19, y que podrá ser una de las locomotoras de la recuperación

Foto: Vista general de las cuatro torres y el espacio donde arrancará la Operación Chamartín.
Vista general de las cuatro torres y el espacio donde arrancará la Operación Chamartín.

La Comunidad de Madrid acaba de dar luz verde a Madrid Nuevo Norte (MNN), nombre con el que fue rebautizada la Operación Chamartín, el desarrollo inmobiliario más importante de toda Europa. Y, aunque sea con un más de un cuarto de siglo de retraso, la aprobación del gobierno regional llega en un momento crítico para la economía del país, que se enfrenta a una recesión por la crisis del coronavirus y a una galopante amenaza de destrucción de empleos.

Según diferentes estudios encargados por Distrito Castellana Norte (DCN), sociedad controlada por BBVA, Merlin Properties y Grupo San José que promueve este megadesarrollo, Operación Chamartín generará unos 250.000 empleos, entre directos e indirectos, una cifra de creación de puestos de trabajo que, no obstante, se extenderán a lo largo de toda la vida de este desarrollo.

El impacto más directo serán los cerca de 120.000 puestos de trabajo que se crearán durante la fase de construcción del nuevo barrio, un desarrollo cuyo impacto a corto plazo para las arcas públicas se divide en dos grandes fases. La primera, que arranca ahora hasta 2022, contempla como principales hitos la compra de los suelos a Adif, y el desembolso de un primer pago de 210 millones de euros (a lo largo de 20 años se pagarán 1.200 millones), y el arranque de todos los trabajos de gestión urbanística y pago de tributos.

El lado impositivo, junto al arranque de las obras de la estación de Chamartín, serán los principales revulsivos contra la crisis en el cortísimo plazo, palancas a las que se unirá el efecto atracción que genera un proyecto de estas dimensiones. No obstante, será en el periodo 2022-2028 cuando se empiece a notar de manera ya más masiva la creación de puestos de trabajo, periodo en el que se ejecutarán los trabajos de infraestructura y urbanización, tras los cuales se arrancarán ya los de cimentación de los edificios.

El accionariado de DCN está actualmente repartido entre BBVA, dueño del 75%, Merlin, que adquirió un 14,46% el año pasado, y Grupo San José, dueño de otro 10,5%. Entre los tres, está previsto que hagan frente a inversiones por unos 1.500 millones de euros en los próximos ocho años, entre los pagos iniciales del suelo y los trabajos de urbanización, una jugosa inyección que llega en un momento crítico para las arcas públicas madrileñas, por el golpe que se espera que tenga el coronavirus en toda la economía.

Merlin, que lleva meses manteniendo contactos con BBVA dirigidos a adquirirle todo o parte de su participación en Operación Chamartín, ya que el objetivo de la socimi es ser el accionista mayoritario, cuenta actualmente con más de 1.000 millones de liquidez que garantizan a corto plazo el cumplimiento de estos planes.

En concreto, según confesó la propia compañía ante la CNMV —Comisión Nacional del Mercado de Valores— cuenta con 1.085 millones de euros, cifra en la que está incluida la emisión de bonos por 500 millones de euros que llevó a cabo en la recta final del pasado ejercicio, precisamente, con la vista puesta en aumentar su participación en DCN. A esto se une que la socimi está libre de vencimientos importantes de deuda hasta 2022.

Además, la compañía dirigida por Ismael Clemente ya ha cifrado en un 10% el impacto que tendrá la crisis del coronavirus en sus rentas brutas, al tiempo que ha sido el primer gran operador del sector en aprobar la condonación del pago de los alquileres a los comerciantes que han tenido que cerrar sus negocios y a los hoteles que también han sido obligados a aplicar esta medida por el estado de alarma.

Grupo San José, por su parte, limpió toda su deuda, precisamente, con la venta del 14,46% de DCN a Merlin por 169 millones de euros, cifra a la que se unió un préstamo de 130 millones de euros concedido por la socimi y avalado por la constructora gallega. De esta financiación, un tramo de 44 millones se estructuró a muy corto plazo, y permitió liberar todas las garantías de pasadas reestructuraciones, mientras que otro de 86 millones se hizo a 20 años y que tiene como garantía el otro 10% del capital de DCN que mantiene San José.

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