crisis coronavirus

Los súper aseguran la cesta de la compra pero temen riesgo logístico y bajas laborales

Ante el nuevo escenario que se abre tras la declaración del estado de alarma para los próximos quince días

Foto: Dos mujeres con mascarilla y guantes se abastecen en un supermercado en Bilbao. (EFE)
Dos mujeres con mascarilla y guantes se abastecen en un supermercado en Bilbao. (EFE)

Están siendo días intensos, pero no críticos. Así resumen desde una de las tres primeras cadenas de supermercados del país la semana vivida y el escenario que afrontan después de que este viernes el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunciara el estado de alarma. De hecho, este sábado se producirá una situación extraordinaria: la mayoría de grandes marcas trabajarán en almacenes y puntos de descarga, ampliando así su frecuencia de actividad a los siete días de la semana para garantizar el abastecimiento de productos en todos los puntos de venta del país.

"No hay un problema de producto. Hemos vivido días con tensiones en la cadena logística, pero por falta de capacidad para mover más género a la velocidad a la que se ha consumido", explica un líder regional. En realidad, lo ocurrido esta semana han sido días de compra compulsiva a cada intervención pública anunciando medidas drásticas. Primero en Madrid, luego en Álava, La Rioja… Picos de consumo que duran dos días, lo justo para que algunos productos perecederos puedan agotarse en una tienda, que suele contar con un 'stock' no superior a dos días.

"Ni hay ni va a haber normalidad, pero de momento está todo cubierto". Las tres patronales que aglutinan al sector, Anged, Asedas y Aces, han estado negociando con las administraciones locales la necesidad de amoldar al máximo los requisitos de movilidad al escenario actual. Y así está ocurriendo en la mayoría de los casos, donde se han eliminado las restricciones horarias para carga y descarga (era nocturna) y los vetos a la tipología de vehículos de carga (tráileres). "Está siendo un test para todos, pero se van a tener todos los productos necesarios".

El estado de alarma ha demostrado que junto al sector sanitario, la distribución es el otro componente crítico en una situación como la actual. Y aunque existen compromisos de garantías por parte de los grandes operadores, si advierten de varios riesgos. Uno afecta a la tensión logística en caso de que las compras compulsivas ocurran de manera continuada, aunque sea un "almacenamiento innecesario" por parte de los ciudadanos. El otro afecta al propio factor humano y a la posibilidad de que los contagios por coronavirus disparen el absentismo.

Temor a las bajas por Covid-19

Las plantillas de los grandes operadores están dimensionadas para funcionar con normalidad con tasas de absentismo inferiores al 5%. Es probable que el impacto de la pandemia triplique estas cifras y que su efecto sea asumible en términos operativos, pero ese pleno funcionamiento podría verse alterado si se alcanzan cotas de absentismo como las de Italia, que durante estos días en algunas regiones ha llegado al 25%, según información manejada por las patronales. "Estos son los problemas a los que nos enfrentamos todos, no la falta de productos".

Una cliente con mascarilla observa estantes vacíos de jabón de manos en un supermercado de Madrid. (EFE)
Una cliente con mascarilla observa estantes vacíos de jabón de manos en un supermercado de Madrid. (EFE)

Hasta el momento, los supermercados han afrontado los diferentes escenarios sin coordinar medidas conjuntas, aunque algunas han coincidido de manera puntual, como Mercadona y Carrefour con las restricciones para compras a través del canal online. Las únicas guías de actuación común elaboradas por patronales y sindicatos han sido en hostelería y restauración, pero enseguida han quedado obsoletas ante los nuevos hitos. A partir de ahora serán los detalles del estado de alarma los que definirán los protocolos de actuación para el sector.

La adaptación de los grandes supermercados está afectando a aspectos de todo tipo, desde a la composición del surtido de productos como a la organización de las propias tiendas. "En los próximos tres días van a verse cambios 'in situ'", aunque por detrás hay otros muchos invisibles, como el establecimiento de turnos para cubrir las 24 horas del día durante los siete días de la semana. Los más gráficos reconocen que "está siendo todo una locura", pero al tiempo aseguran que "la maquinaria para que nada falle está en marcha". Por delante vienen semanas de reto para el sector.

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