"somos una empresa de datos"

El gigante europeo de los disfraces que nació en un garaje de Huesca y desafía a Amazon

Todos los diseños de sus productos se realizan en España y están preparando un nuevo centro de diseño en Zaragoza, también quieren abrir otro centro de fabricación en Aragón

Foto:  Carlos Larraz (d) y Toño Escartín (i), fundadores de la empresa de venta de disfraces on-line Funidelia. (EFE)
Carlos Larraz (d) y Toño Escartín (i), fundadores de la empresa de venta de disfraces on-line Funidelia. (EFE)
Adelantado en

Aunque al principio le cuesta reconocerlo porque de tanto trabajar entre disfraces está un poco saturado de ellos, Carlos Larraz confiesa que este año por Carnaval va a disfrazarse con sus amigos de Power Ranger. Es una de las 40.000 referencias que vende su tienda online. Este joven oscense a punto de cumplir 36 años dirige desde Zaragoza la mayor tienda de disfraces de España y la segunda más grande de toda Europa, y acaba de convertirse en el licenciatario exclusivo de los personajes del gigante Warner para una veintena de países. Su historia comienza en 2011 en un garaje de Huesca.

"Éramos muy pipiolos", recuerda Larraz, en referencia a los 25 años que tenían él y su socio, Toño Escartín, el día que se presentaron en una tienda oscense de disfraces "de toda la vida" a decirle a los dueños, en edad de jubilarse, que querían vender sus artículos por internet. "No tenían ni correo electrónico ni entendían bien lo que les estábamos proponiendo, pero eran gente emprendedora y se fiaron". Larraz, que hizo ADE, se encargó del plan de negocio y Escartín, que estudió Teleco, de la parte técnica.

"La logística es fundamental en un negocio como este, porque los disfraces no pueden llegar un día tarde a la fecha del evento"

La idea surgió por casualidad, hace diez Carnavales, cuando para encontrar un disfraz original tuvieron que comprarlo online en EEUU. "Buscamos tendencias en Google y vimos que había muchísimas búsquedas de trajes de Capitán América y de Ironman en España pero aquí no había oferta", recuerda Larraz, quien confiesa que cuando empezaron a poner en marcha la empresa y le dijo a su jefe de la consultora tecnológica en la que trabajaba que pensaba dejar el trabajo para montar una 'start up', este le dijo "que si era gilipollas".

Carlos Larraz, fundador de Funidelia
Carlos Larraz, fundador de Funidelia

Los dueños de aquella tienda de Huesca, alguno ya jubilado, les prestaron un garaje y allí montaron la primera web. "Cuando llegó el primer pedido nos miramos y dijimos, ¿y ahora qué hacemos?" Su primer Carnaval con la web de Funidelia, en el de 2012, recibieron 48 pedidos y facturaron unos 2000 euros. El año siguiente, ya facturaban 400.000 y tenían seis empleados. "Podíamos haber muerto de éxito, porque crecimos muy deprisa". Ocho años más tarde, sus ventas ascienden a unos 30 millones de euros y más del 80% de su facturación se corresponde con las ventas fuera de España, a través de sus cuatro centros logísticos en España, Francia, Alemania y Suecia, en los que trabajan 200 empleados, desde donde pueden enviar los pedidos a toda Europa en menos de 48h. "La logística es fundamental en un negocio como este, porque los disfraces no pueden llegar un día tarde a la fecha del evento", explica.

Todos los diseños de sus productos se realizan en España y están preparando un nuevo centro de diseño en Zaragoza y, aunque la mayor parte de su producción se realiza en Asia, también quieren abrir otro centro de fabricación en Aragón para reaccionar rápido a los picos de demanda, "pero nos está costando encontrar trabajadores cualificados para el sector textil", apunta.

En sus oficinas zaragozanas, donde trabajan 50 personas, lo mismo hay brazos de Hulk por las esquinas, que una cabeza de Dart Vader en la puerta y trajes de Dragon Ball colgados junto a los de Sailor Moon. La edad media de la plantilla rondará, como sus fundadores, la treintena. En las pantallas de los ordenadores encendidos, se intercalan tablas de Excel con vídeos de superhéroes que luego nutrirán el catálogo de su web en 30 idiomas. En el último año, Funidelia ha vendido un millón y medio de unidades a 104 países. En España considera que su mayor competidor es Amazon, "pero no le tenemos miedo". De hecho, su intención es "montar la tienda de disfraces más grande del mundo… Los de Huesca somos así". ¿Bromea? No parece. A corto plazo se conforman con adelantar al único competidor europeo que factura más que ellos, la francesa Deguisetoi, que opera internacionalmente con la marca Vegaoo.

Funidelia vs. Amazon

Larraz presume de que ser una pyme tiene ventajas para competir con el gigante mundial de la distribución "al ser más pequeños y especialistas en disfraces tenemos mucha más capacidad de reacción ante nuevas demandas que detectamos en la red. Hacemos mucha escucha en la red". Y añade: "Vemos dónde hay negocio porque, en cierto modo, somos una empresa de datos". Doce, de los 50 empleados, son ingenieros y expertos en big data. "Seguimos las tendencias en internet para reaccionar rápido a lo que está buscando la gente. Además, hay sitios en los que somos líderes porque en los países de Europa del Este Amazon aún no está presente. Son mercados pequeños y no les compensa, pero a nosotros sí. Allí somos percibidos como un operador local porque la web, la atención al cliente y el pago están siempre en polaco, checo o lo que toque".

En el departamento de atención al cliente de Funidelia hay una alemana, un francés y una polaca. Y, como cada uno habla tres o cuatro idiomas diferentes, con ellos cubren toda Europa desde las mesas junto a la ventana con vistas a céntrica calle Alfonso, junto a El Pilar. Unos metros más al fondo cuelga de una percha el disfraz de Sailor Moon, un personaje de manga que pertenece a la empresa Toy Animation, del que tardaron un año en que les aprobaran la licencia porque cada detalle se supervisa desde Tokio. "Si les parece que este broche tiene que ser dos milímetros más pequeño tenemos que volver a hacerlo", explica Larraz mostrando una piedra preciosa de plástico. "Pero estos controles de calidad son otra de nuestras señas de identidad".

Una de las estrategias de Funidelia para ganar cuota de mercado es asociarse con gigantes del entretenimiento para explotar productos de películas y series, de Star Wars a La Casa de Papel. El último acuerdo y el más importante de todos ha sido con Warner. Tras un año de negociaciones que empezó Larraz reuniéndose en Las Vegas con los mandamases de la productora cinematográfica, la empresa aragonesa ha conseguido los derechos en exclusiva para diseñar y comercializar en Europa y Norte de África más de 200 referencias de disfraces de personajes como Wonder Woman, Harley Queen, Linterna Verde, Superman y Freddy Krueger.

"Para competir con Amazon hace falta especializarse y ofrecer mejor producto", explica Larraz. "Ante un gigante que puede comerse el 50% de la distribución no podemos competir con el disfraz de un troglodita de 9 euros, pero sí ofrecer algo más original y de más calidad, porque somos especialistas".

Junto al departamento de Marketing, en el que una diseñadora ultima un vídeo de unos jóvenes vestidos de superhéroes rodado en los alrededores de la Expo de Zaragoza, el departamento de compras ya está trabajando en el próximo Halloween y Navidad. Investigan las tendencias de lo que se va a llevar el próximo otoño.

Los gustos por los disfraces cada vez son más globales, así que las tendencias de lo que triunfará este Carnaval en Austria y en España no son muy distintas porque tampoco lo son las series como las películas que triunfan. Sin embargo, lo que sí que varían son las épocas del año en las que cada país se disfraza. "En Dinamarca celebran un carnaval en mayo, en Reino Unido se disfrazan en marzo por el día del libro, pero allí lo más importante es Halloween, que cada vez es más fuerte en toda Europa. En Israel es costumbre disfrazarse por la fiesta del Purim, que celebran en marzo y en Polonia hay siempre un pico de ventas en noviembre", enumera Larraz. "Al principio no sabíamos nada de esto, pero ya estamos preparados".

Oficinas de Funidelia
Oficinas de Funidelia

Estar tan internacionalizados les ayuda a tomarse con calma las perspectivas de desaceleración económica. Larraz asegura que desde Funidelia no han notado todavía ninguna retracción en el consumo. "Nacimos en 2011, con la crisis, y no nos asusta que vengan mal dadas", afirma. Sin embargo, al preguntarle por el nuevo Gobierno, no se corta en plantearle una queja: "¿Por qué tenemos que tener un horario establecido? Nuestro equipo nunca había tenido horario hasta que entró en vigor la nueva normativa y ahora no hemos tenido más remedio que fijar uno. Entiendo que haya sectores en los que sea importante para evitar abusos, pero aquí todo el mundo trabaja por objetivos y nunca habíamos tenido que controlar ni cuántas horas ni desde dónde trabaja cada uno. A mí me da igual si quieren entrar a las 7 de la mañana o a las 10h y si prefieren teletrabajar o jugar un rato con la Play que tenemos en esa sala. Yo lo que quiero es que la gente esté a gusto y andar fichando no genera un clima de confianza", se queja.

La enfermera sexy y el perro papa

"No es nuestro trabajo censurar lo que la gente demanda ni lo que cada uno quiere ponerse en Carnaval", responde Larraz al preguntarle qué opina de la polémica de los "disfraces que hipersexualizan a las mujeres" que mencionaba su empresa por vender un disfraz de enfermera y otro de Cazafantasmas con minifaldas ajustadas. Larraz prefiere tomárselo con buen humor: "Si tengo que prestar atención a todos los que se pueden ofender no tendría tiempo de trabajar. Cuando no son unos, son otros. Creo que juzgamos demasiado lo que la gente quiere ponerse. Al fin y al cabo, el Carnaval es una parodia, ¿no?", pregunta retóricamente. "¿Tengo que preocuparme también por si alguien se ofende por el disfraz de policía o guardia civil casposo? ¿Y los disfraces de curas? ¿Y los disfraces de bombero sexualizado también están mal?".

"La polémica por el disfraz de enfermeras me parece demasiado", añade el joven empresario, que se declara orgulloso de ser feminista. "El carnaval entero es una parodia, no puede tomarse todo tan en serio. Tenemos unos disfraces de Wonder Woman con pantalón largo y otros modelos con faldas de distintos tamaños para que cada una elija. Según las zonas puede hacer más o menos frío y no a todo el mundo le apetece ponerse lo mismo. Cada uno que se tape lo que quiera. ¿Tengo también que tener enfermeras con pantalón largo aunque no se vendan?", concluye.

Disfraz de perro papa
Disfraz de perro papa

Vendiendo más de 40.000 referencias a cien países distintos no es fácil contentar a todo el mundo. Funidelia ha tenido en los últimos nueve años varias polémicas por disfraces que han ofendido a parte de la opinión pública en distintos países. Larraz se pone serio al recordar los problemas que tuvieron en Francia y Estados Unidos al vender una peluca afro en la que el modelo aparecía con la cara pintada de marrón. "El producto no era nuestro, era de un fabricante español, pero tuvimos problemas por desconocimiento. Entonces no sabíamos que el 'blackface' en algunos países se asocia al esclavismo y se considera racista. Como es un tema muy sensible, cambiamos la foto". La peluca y la pastilla de maquillaje marrón continuaron en el catálogo.

Funidelia también protagonizó otro escándalo en Polonia, por un disfraz de Papa para perros que resultó ofensivo en un país de férrea tradición católica. "Una empleada polaca nos avisó de que un disfraz nuestro estaba siendo trending topic y los medios del país se hicieron eco de la polémica", recuerda mientras muestra la foto de un Terrier blanco que aparecía hace cuatro años en su catálogo con una mitra papal. "Como vimos que no había unanimidad, sino que se daba un debate social entre los que se declaraban ofendidos y los que defendían la libertad de que cada uno se disfrazara de lo que quisiera, preferimos no intervenir y que las aguas se calmaran solas".

Mucho más serio fue el escándalo que tuvieron en Suecia, un país que Larraz conoce bien porque hizo el Erasmus allí cuando estudiaba ADE. No se le ocurrió que encargarle la traducción de la web de Funidelia a una colaboradora mexicana que era bilingüe sueco y español podía causarles la mayor crisis reputacional a la que se ha enfrentado la compañía. El inofensivo disfraz de “Bruja Piruja para niñas” de Funidelia despertó una ola de indignación en Suecia justo un domingo antes de carnaval y la empresa fue señalada en las portadas de la prensa sueca porque 'piruja', en español de México, significa puta. "Fue un error de traducción que no percibimos y cuando alguien lo subió a Twitter se lio", recuerda Larraz. "Al principio no entendíamos lo que estaba pasando, pero cuando caímos en la cuenta emitimos una nota de prensa disculpándonos por el malentendido y donamos 3.000 euros a una fundación infantil". Ese día batieron su récord de ventas en Suecia.

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