juicio por el despido de béjar

Una denuncia anónima, 19 CD y el factor sorpresa: día D para BBVA, Béjar y Villarejo

El juicio que enfrenta hoy a BBVA y Antonio Béjar por el despido de este último es más que una causa laboral, porque lo que aquí se demuestre será clave en la investigación del caso Tándem

Foto: El presidente de la entidad, Carlos Torres, durante la presentación de resultados de la entidad. (EFE)
El presidente de la entidad, Carlos Torres, durante la presentación de resultados de la entidad. (EFE)
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Una denuncia anónima. La apertura del sumario del caso Tándem ha permitido saber que una denuncia anónima fue el detonante que llevó a la Fiscalía Anticorrupción a investigar, el pasado verano, la destrucción de dos discos duros y 19 CD que Distrito Castellana Norte (DCN), la promotora de Operación Chamartín, encargó llevar a cabo a la empresa Normadat el pasado 24 de junio.

Ese mismo día, y tras varios requerimientos, BBVA aportó a la Fiscalía Anticorrupción un escrito en el que identificaba a las personas, órganos y departamentos internos que autorizaron los pagos y verificaron la prestación efectiva de los servicios contratados con Cenyt, la agencia del excomisario José Manuel Villarejo, datos que allanaron la imputación de Antonio Béjar, expresidente de DCN, y de otros siete directivos del banco.

Ocho meses después, aclarar lo sucedido aquel día es crítico, ya que BBVA ha basado gran parte de su decisión de despedir a Béjar como presidente de DCN, primero, y como directivo de la entidad, después, en que presuntamente destruyó información relacionada con el caso Villarejo cuando hacía un año, en septiembre de 2018, la entidad le había requerido todos los archivos con los que contara sobre esta materia.

El directivo, por su parte, siempre ha negado que se deshiciera de ninguna prueba y ha justificado la destrucción de este material por un tema de seguridad, ya que tras la filtración de un acta del consejo de DCN a 'eldiario.es' se tomó la decisión de modificar toda la política de sistemas.

Antonio Béjar. (EFE)
Antonio Béjar. (EFE)

Si en la vista de este viernes demuestra que, efectivamente, los discos destruidos eran irrelevantes, habrá logrado una importante batalla para ganar esta guerra, en la que acusa al banco de haberle despedido sin ningún tipo de derecho económico como represalia por colaborar con la Justicia, ya que es el único de todos los directivos y exdirectivos imputados que ha sufrido este camino.

Por eso, una de las grandes claves que deberá resolver la entidad en la vista de hoy, viernes, son los motivos que le llevaron a despedir de esta manera a Béjar, cuyos abogados podrían embestir al banco con preguntas dirigidas a aclarar si la entidad está detrás de la denuncia anónima que llevó a investigar esta destrucción de material de DCN. Desde la entidad han declinado realizar comentarios.

Según aparece en el sumario, la denuncia anónima se registró en la Fiscalía Anticorrupción el 17 de julio de 2019 y, un día después, desde el Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional se emitieron varios requerimientos judiciales a Normadat (la empresa que destruyó la documentación), a Béjar y a los dos informáticos de DCN que participaron en este trabajo para aclarar todo.

Los responsables de Normadat confirmaron que DCN era cliente suyo y que ya en febrero de 2018 les solicitó retirar 75 cajas de documentos, algunas de las cuales sigue teniendo en custodia; y el 24 de junio de 2019, la destrucción de dos discos duros y 19 CD, que fue ordenada por Béjar y autorizada por el director de Recursos Operativos de la compañía, según el testimonio del informático de DCN que participó en estos trabajos y que aseguró que los discos duros estaban vacíos.

Carlos Torres y Francisco González. (BBVA)
Carlos Torres y Francisco González. (BBVA)

"Recuerda que en el mes de junio de 2019, sin poder precisar en este momento el día exacto (en torno a dos o tres días antes de la destrucción efectiva), el presidente de Castellana Norte, Antonio Béjar, le llamó para que acudiera a su despacho. Una vez allí le comentó que estaba haciendo limpieza de documentación y le preguntó si podía acceder al contenido de un disco duro y un 'pendrive' de color plateado con tapa metálica. Por ello el declarante comprobó su contenido, viendo que ambos dispositivos estaban vacíos", recoge el sumario.

En su declaración, el informático también señaló que "Antonio le preguntó nuevamente si estaba seguro, efectuando el declarante una segunda verificación del contenido de ambos dispositivos, si bien en este caso el ordenador que utilizó ni siquiera reconoció el 'pendrive' por lo que no varió sus conclusiones, permaneciendo vacío de contenido el disco duro. A continuación, Antonio le indicó que contactase con una empresa para proceder a la destrucción del disco duro, el 'pendrive' descrito y varios CD que le entregó. Respecto a los CD no vio su contenido, ya que el ordenador que utilizó para verificar el contenido no disponía de lector, y que a continuación, y tras el visionado del material, contacta con la empresa".

Fuentes próximas a Béjar aseguran que los CD contenían fotos de convenciones y encuentros de directivos de BBVA, máxima que, de confirmarse en la vista de este viernes, eliminaría toda sospecha sobre este material. No obstante, la importancia de la cita de este viernes, en la que el banco se juega demostrar que, realmente, despidió al directivo con motivos justificados, no por colaborar con la Justicia, obliga a dejar abierta la puerta al factor sorpresa.

Las dos partes se juegan mucho, ya que el banco puede empezar a sentar aquí los cimientos de su defensa, o a ver cómo se resquebrajan, mientras que Béjar, además del aspecto económico, se enfrenta a su primera sentencia de culpabilidad...o de inocencia.

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