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sostiene que le echaron por declarar

Béjar apunta a FG, Arbizu y Asúa en el juicio contra BBVA por despedirle como represalia

Este viernes se celebra el juicio por el despido del expresidente de DCN y exdirector de riesgos del banco, que en su demanda relata casi hora por hora cómo fueron sus últimos momentos en la entidad

Foto: Sede del BBVA en Madrid. (BBVA)
Sede del BBVA en Madrid. (BBVA)
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El día D ha llegado. Este viernes se celebra la vista del juicio laboral que Antonio Béjar, expresidente de Distrito Castellana Norte (DCN) y exdirector de Riesgos de BBVA, interpuso el pasado noviembre contra la entidad presidida por Carlos Torres, a la que acusa de haberle despedido como represalia por haber decidido colaborar con la Justicia en la investigación de la pieza 9 del caso Tándem, que investiga las relaciones entre el banco y el excomisario José Manuel Villarejo.

Como adelantó El Confidencial, el directivo decidió recurrir a los tribunales el pasado noviembre, tras mostrarse estéril el intento de llegar a un acuerdo en un acto de conciliación. Dos meses después, en enero, presentó una ampliación de su denuncia en la que fecha por fecha, y casi hora por hora, va detallando cómo fueron sus últimos momentos al frente de DCN y en la nómina del banco.

Un detallado relato con el que busca demostrar que su despido no se debió, como sostiene el banco, a haberse saltado ninguna regla ni a haber sido el responsable de que Cenyt, el despacho de Villarejo, trabajara para la entidad, sino a que la entidad trató de presionarle para que aceptara ser el cabeza de turco.

En la construcción de este argumentario, Béjar apunta directamente hacia tres pesos pesados: el expresidente, Francisco González; el que fuera responsable del área de Regulación y Control Interno, Eduardo Arbizu; y el asesor del actual presidente, Juan Asúa. Todos ellos se encuentran actualmente imputados, y en el caso del segundo, el banco también prescindió de sus servicios pero, a diferencia de Béjar, manteniendo sus derechos económicos.

Antonio Béjar, en una imagen de archivo. (EFE)
Antonio Béjar, en una imagen de archivo. (EFE)

Precisamente, la figura de Arbizu es un pilar en la defensa de Béjar, ya que de él dependía todo el sistema de control interno de BBVA y gran parte del trabajo de los fiscales durante los últimos meses se ha centrado en aclarar cómo funcionaba la cadena de control del banco y si era posible saltársela, ya que en caso contrario significaría que las relaciones con Villarejo eran conocidas y bendecidas por la cúpula y, por ende, por la propia entidad.

El interés de los fiscales por este aspecto se ha desvelado tras la apertura del sumario, donde a la pregunta de los investigadores de cómo, durante años, Cenyt había podido estar trabajando con el banco sin que saltara ninguna alerta, Béjar respondió que eso solo lo podía hacer "alguien con capacidad de desactivar todos estos controles. Las tres áreas, cumplimiento, servicios jurídicos y auditoría interna".

Y, renglón seguido, apuntó directamente hacia las personas que tenían mando sobre esas áreas: "Solo Arbizu y el presidente, y Arbizu dependía del presidente. Y en una organización jerárquica, donde uno tiene que hacer lo que dice su jefe, y no el vecino... pues lógicamente... o lo conocían porque lo ordenaba un superior, o no lo conocían pero se lo ordena un superior, porque Corrochano no pasa por compras, me imagino que porque recibe orden del presidente".

Béjar sostiene que esta declaración que hizo ante los fiscales fue la misma que hizo, hasta en tres ocasiones, ante Helena Prieto, la persona de Garriges encargada de coordinar el 'forensic' del banco, a la que acusa de haberle intentado hacer cambiar su versión e inculparse cuando le citó el pasado 2 de julio, el mismo día que la Policía le llamó por primera vez para declarar.

Dos semanas después, el 18 de julio, fue el propio Francisco González, quien en teoría ya estaba desligado de la entidad, quien le llamó y, según la ampliación de la demanda, le dijo: "No tienes por qué preocuparte, este asunto será un breve incidente en tu carrera". Nada más lejos de la realidad.

El expresidente de BBVA, Francisco González. (EFE)
El expresidente de BBVA, Francisco González. (EFE)

El 22 de julio, un artículo de 'El País' aseguraba que Anticorrupción estaba investigando la destrucción de discos duros en DCN porque, presuntamente, Béjar lo había ordenado para ocultar pruebas del caso Villarejo. Cuatro días después fue cuando el directivo decidió declarar en la Audiencia y empezar a colaborar con la Justicia, mientras, en paralelo, el banco le estaba abriendo un expediente.

Según la ampliación de la demanda, al salir de testificar envió un wassap a Asúa con la noticia que se había publicado ya de que había empezado a colaborar con la Justicia. A partir de ese momento, los acontecimientos se aceleran para Béjar.

Una hora después, le habían dado de baja la tarjeta y el correo corporativo; a las 18:50, el asesor de Carlos Torres le llama solicitándole que cese como presidente de DCN, para evitar tener que convocar una junta, a lo que este se niega. Tres horas y media después, un teletipo de Europa Press anuncia su destitución al frente de la promotora.

A pesar de que el secretario del consejo de DCN estaba en Perú, el banco hizo uso de mayoría y, rápidamente, se organizó con su socio en DCN, el Grupo San José, para cesarle al frente de la promotora, lo que conllevó que reingresara en las filas del banco, ya que su contrato así lo contemplaba.

Durante los dos meses que pasaron hasta su despido de BBVA, el banco estuvo intentando que Béjar respondiera a un documento, bautizado como 'pliego de cargos', que el directivo se negó a responder alegando estar bajo secreto de sumario.

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