LA CENTRAL DE GAROÑA ES EL PRIMER OBJETIVO

Enusa, Dominguis, IDOM… Primeras alianzas ante el millonario desarme nuclear

Garoña será a partir de 2021 el primer gran contrato, al que seguirán centrales como Almaraz o Cofrentes antes de final de la década. La pública Enusa quiere posicionarse antes que el resto

Foto: Central nuclear de Santa María de Garoña, en Burgos. (EFE)
Central nuclear de Santa María de Garoña, en Burgos. (EFE)
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El sector del mantenimiento, ingeniería y servicios de instalaciones nucleares se prepara para una importante transformación ante el proceso de desmantelamiento de centrales que se avecina para los próximo años. La empresa pública Enusa Industrias Avanzadas (antes Empresa Nacional de Uranio), una filial de la SEPI que tiene entre sus especialidades el diseño, la fabricación y el abastecimiento de combustible nuclear para productores nacionales y extranjeros de energía nuclear, ha comenzado a mover ficha para resituarse como un actor capaz de acudir a los concursos millonarios que la estatal Empresa Nacional de Residuos Radioactivos (Enresa) comenzará a licitar probablemente a final de este año. La central burgalesa de Santa María de Garoña, cuyo desmantelamiento está planificado para arrancar el año que viene, es el primer objetivo. Servirá de laboratorio para una actividad casi inexistente hasta ahora en España y Europa a gran escala, como es la gestión del cierre de las centrales nucleares para devolver su emplazamiento al estado original. Ha habido experiencias de retirada de residuos en reactores clausurados, como en Vandellós o Zorita.

Se estima que el cerrojazo nuclear tendrá un coste de 14.000 millones de euros en España. Se trata de trabajos de alta seguridad y a muy largo plazo, que pueden demorarse durante más de una década. Tras Garoña, le tocará el turno en 2027 a Almaraz, y si no hay cambios en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) remitido a Bruselas en febrero del año pasado, después seguirán Ascó (2029), Cofrentes (2030), Vandellós y Trillo (2035). Los horizontes temporales son largos, pero la inminencia de Garoña abre la posibilidad de explorar alianzas que puedan replicarse posteriormente tanto en España como en Europa.

El Gobierno decretó el cierre definitivo de Garoña en 2017. (EFE)
El Gobierno decretó el cierre definitivo de Garoña en 2017. (EFE)

Fuentes cercanas a la empresa estatal Enusa señalan que la intención es dar continuidad a la agrupación de interés económico (AIE) formada con Equipos Nucleares (ENSA), también participada por la SEPI, y ampliar sus objetivos de negocio hacia las futuras licitaciones de Enresa. Ahora la AIE desarrolla servicios de manejo de combustible fresco e irradiado, la inspección de combustible para detección de fugas, la caracterización, clasificación, acondicionamiento y reparación de elementos combustibles irradiados, la carga y manejo de contenedores de combustible gastado y el suministro de servicios de ingeniería relacionados con el diseño y licenciamiento de contenedores para el almacenamiento en seco de combustible gastado. Esa experiencia es la que Enusa quiere poner en valor para pujar por los futuros contratos, si bien habrá que delimitar las posibles incompatibilidades por el hecho de que licitante y licitador tengan una dependencia pública en su accionariado.

Enusa ha iniciado ya contactos con proveedores privados para generar alianzas de cara al desmantelamiento de Garoña. La idea es posicionarse con antelación ante el posible desembarco de otros operadores europeos, si bien la previsión es que Enresa opte por dividir en lotes los contratos de los trabajos de desmontaje de la central burgalesa. Entre los especialistas privados con los que ha contactado la empresa estatal que preside José Vicente Berlanga, se encuentran la ingeniería con sede en Bilbao IDOM, el grupo valenciano Dominguis (GDES) o la madrileña Tecnatom.

Sin embargo, Enusa podría encontrarse con competencia. IDOM ya forma parte del consorcio formado con Naturgy y Westinghouse que se hizo con el contrato de ingeniería necesario para planificar el desmantelamiento de Garoña, valorado en 10,4 millones de euros. Tal como publicó El Confidencial, esa alianza desbancó a otro consorcio liderado por Iberdrola. Está por ver cómo se reconfiguran los acuerdos en la fase de ejecución del desmontaje de la central, cuyo coste superará los 350 millones de euros, y si se mantendrán las alianzas.

Una parte importante del futuro de la industria nuclear española se debatirá los próximos días 12, 13 y 14 de febrero en unas jornadas técnicas convocadas en Valencia por Enusa en las que participarán algunos de los principales actores del sector.

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