SUPRIME LOS PAGOS DESIGUALES A LA PLANTILLA

El Corte Inglés unifica su 'sistema cubano' de recompra de acciones

El consejo de administración va a aprobar un nuevo modelo de remuneración para la plantilla que remplazará el desigual precio al que paga ahora según la categoría laboral

Foto: El Corte Inglés de paseo de la Castellana, en Madrid. (Luis García/CC)
El Corte Inglés de paseo de la Castellana, en Madrid. (Luis García/CC)
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El Corte Inglés ultima el lanzamiento de un nuevo modelo de remuneración para directivos y empleados que sustituirá el sistema instalado en los años cuarenta por Ramón Areces, el segundo presidente de la cadena de distribución, tras su formación en Cuba. Según indican fuentes próximas al 'holding', Marta Álvarez va a proponer al consejo de administración un plan de retribuciones que unificará el precio de las acciones que la compañía reparte ahora a la plantilla en función de su categoría laboral.

Las mismas fuentes señalan que el nuevo modelo va a consistir en la concesión de un número limitado de acciones a empleados y directivos, que podrán invertir una cantidad de dinero en la compra de estos títulos a un precio predeterminado e igual para todos. Ese dinero se destinará a un fondo de inversión que tendrá una mínima rentabilidad garantizada y que se corresponderá con la que ofrezca el dividendo que apruebe el consejo de administración de El Corte Inglés.

Según otras fuentes, la compañía tiene la obligación de destinar hasta el 50% del beneficio a retribuir a sus accionistas —'pay out'—, tal y como se acordó cuando el jeque de Qatar entró en el capital del grupo de grandes almacenes en 2015. Por lo tanto, los que decidan comprar los títulos El Corte Inglés obtendrán la misma remuneración que perciban los accionistas más relevantes del 'holding'. Además, en el caso de que la compañía registrara una mejora de los resultados, tanto en ventas como en ebitda y beneficio neto (estos parámetros aún están por definir), la rentabilidad será mayor, según estas fuentes.

De esta forma, Marta Álvarez y Víctor del Pozo, consejero delegado, que es quien ha ideado el plan, quieren cambiar un modelo que hace varias generaciones trajeron de Cuba los fundadores de El Corte Inglés. En concreto, Ramón Areces, tío de Isidoro Álvarez, que emigró a la antigua colonia española en los años veinte para trabajar en los almacenes El Encanto, donde era gerente César Rodríguez, el que después sería el primer presidente del 'holding' español.

Marta Álvarez, durante una junta de El Corte Inglés. (EFE)
Marta Álvarez, durante una junta de El Corte Inglés. (EFE)

En esa empresa había tres categorías laborales, denominadas interesado, vicegerente y gerente, que daban derecho a unas remuneraciones distintas en función de la escala. Cuando Areces regresó a Madrid y creó El Corte Inglés, el empresario asturiano replicó estas categorías de El Encanto por las que los beneficiarios percibían un salario distinto y un número de acciones diferente. Estas acciones eran recompradas posteriormente por la compañía cuando el empleado dejaba el grupo a un precio que decidía anualmente el consejo y que difería según el rango.

Diferencias sustanciales

Más aún, el precio al que El Corte Inglés ha recomprado en los últimos 10 años estos títulos ha diferido en hasta un 100%, lo que ha generado desigualdades entre los directivos y los empleados. Así, por ejemplo, cuando la familia González Delgado vendió su 6% en 2009, la compañía se quedó con ese paquete al abonar 154,08 euros por acción, por un total de 800 millones de euros. Por el contrario, el último precio pagado a los trabajadores que han dejado el 'holding' recientemente ha sido de 75,28 euros, según documentación interna a la que ha tenido acceso El Confidencial.

La aplicación de este sistema de remuneración a la cúpula del grupo derivó en un largo proceso judicial entre 2005 y 2007. Entonces, César Areces Fuentes, hijo de uno de los fundadores del grupo y dueño del 0,695%, quiso vender sus acciones, y El Corte Inglés le ofreció por ellas 74,93 euros, unos 42 millones de euros, lo que valoraba el grupo en 6.080 millones. Pero el descendiente de Ramón pidió 194,6 euros por título, unos 100 millones de euros, por su participación. Al final, las partes llegaron a un acuerdo extrajudicial por el que el accionista rebelde, como se le calificó, percibió unos 50 millones.

Marta Álvarez y Víctor del Pozo quieren acabar con este modelo de categoría, que aún se aplica, para fomentar la igualdad dentro de la plantilla e incentivar los intereses de todos los accionistas, tanto los de referencia con asiento en el consejo de administración como los minoritarios. Un nuevo sistema de valoración que también servirá de referencia para cualquiera de las familias históricas que quieran desprenderse de sus participaciones.

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