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BBVA pidió a Villarejo investigar hasta a su propio socio en Operación Chamartín

Una conversación entre Antonio Béjar, entonces responsable de Riesgos del banco, y Rafael Redondo, socio de Cenyt, desvela que el primero pidió al segundo investigar a su socio, Grupo San José

Foto: Imagen: EC.
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Los grandes promotores morosos, como Fernando Martín (Martinsa-Fadesa), Luis Portillo (Colonial) o Rafael Gómez (Prasa), no fueron los únicos en ser investigados por Cenyt, la empresa del comisario José Manuel Villarejo, a petición de BBVA.

Según se desprende de una conversación entre Rafael Redondo, antiguo colaborador de Villarejo, y Antonio Béjar, expresidente de Distrito Castellana Norte (DCN) y responsable de Riesgos de la entidad entre 2008 y 2014, el segundo pidió al primero que investigara a Grupo San José, su socio en Operación Chamartín.

Los temores de la entidad venían derivados de la difícil situación financiera que travesaba la constructora gallega y de los grandes escándalos de corrupción que en 2013 ya habían estallado y habían puesto en evidencia la estrecha relación entre la clase política y la constructora.

Es en este contexto en el que tiene lugar una conversación entre Béjar y Redondo, que forma parte del sumario de la pieza 9 del caso Tádem, que revela cómo BBVA pidió investigar hasta a su propio socio.

-Béjar: "Tengo que tirar para adelante de esa historia, porque además mi presidente quiere que tire para delante de la historia. Entonces, tengo que tirar para adelante... Pero tengo en la medida de lo posible que controlar los efectos colaterales, digamos reputacionales o de cualquier tipo, que esos tíos me pueden generar".

-Redondo: ""Está entendido".

-Béjar: "Estos tíos me lo pueden generar, a) porque están quebrados, están desesperados, punto uno, b) porque son unos mafiosos, c) porque tengan mierda por ahí que, eventualmente, la otra parte en una negociación, ¿sabes?, me lo pueda utilizar en contra. (...) Tengo que saber, tengo que estar seguro de que mi socio está limpio, porque claro, eso determinará conductas diferentes en mi caso. Si llegamos a la conclusión de que este tipo es un delincuente, te lo van a detectar mañana, para mí es muy fácil, porque yo mañana...".

-Redondo: "Fuerzas, fuerzas su sustitución".

-Béjar: "Fuerzo, no, fuerzo una ampliación de capital y como no tiene un duro, lo diluyo y lo expulso de la compañía. (...) Pero a mí, por otra parte, tampoco me conviene que se me vaya, porque si se me van, el Ministerio de Fomento y todos los demás me van a freír, porque entonces van a ver el banco. Y entonces van a ver compañía Duch [antigua denominación de DCN] igual a BBVA. Y entonces van a ir directamente a por el BBVA, a por el dinero".

Esta última apreciación, la referente al dinero, era vital en aquel momento para el banco, ya que gracias a que acababa de salir una sentencia contraria al 'plan Gallardón' de Operación Chamartín, la entidad tenía dispensa para poder renegociar con Fomento el pago de 984 millones de euros que, si hubiera salido adelante el proyecto, habría tenido que desembolsar de golpe.

En aquel momento, en pleno rescate financiero, con el entonces ministro de Economía, Luis de Guindos, ordenando a toda la banca provisionar de golpe el ladrillo, y con el BCE —Banco Central Europeo— ordenando una limpieza rápida de los balances, BBVA veía con estupor tener que desembolsar de golpe casi 1.000 millones de euros en el mayor desarrollo inmobiliario de Europa, pago que, además, San José era incapaz de afrontar en el 27% que le correspondía.

-Béjar: "Yo tengo ahí un cierto conflicto de interés y tengo un problema porque, además, soy acreedor de él. Soy socio y acreedor. Entonces, tenemos ahí un pequeño lío. Entonces, Duch, ahora, el 31 de diciembre de este año, ahora, dentro de dos semanas, Duch tendría que pagar, porque ya vence el pago, 984 millones".

-Redondo: "Sí, sí, lo sé...".

-Béjar: "Al Ministerio de Fomento, que estamos con intensas negociaciones para no pagarlo".

-Redondo: "Para no pagar tanto, al menos".

-Béjar: "Para no pagar. Para suspenderlo, que hay una sentencia... Se ha interpuesto una sentencia este... Y vamos a aprovechar que la sentencia como que medio tumba el proyecto, para decirle al Ministerio de Fomento y ponernos de acuerdo con el Ministerio de Fomento... Oye, mientras esté la sentencia, no nos hagamos daño...".

-Redondo: "Vamos a esperar...".

El resultado fue el diseño de un nuevo plan, que tenía el visto bueno de Fomento (Ana Pastor), Comunidad de Madrid (Ignacio González) y Ayuntamiento de Madrid (Ana Botella), donde el pago se dilataba a lo largo de 20 años, pero, a cambio, gracias a los intereses, el cheque final era 250 millones superior.

Un plan que tampoco vio la luz porque Botella rechazó estampar su firma con un proceso electoral ya en marcha, comicios que llevaron a Manuela Carmena al Palacio de Cibeles y la Operación Chamartín a vestirse con un nuevo plan... que tampoco fue el definitivo.

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