RESULTADOS DE 2019

Torres se blinda en BBVA: ahuyenta los fantasmas de Villarejo y del clan de Neguri

El presidente de BBVA no ve real una operación política del PNV sobre el banco y está confiado en que la entidad y él saldrán indemnes. Sobre FG no se pronuncia

Foto: Carlos Torres, presidente de BBVA. (EFE)
Carlos Torres, presidente de BBVA. (EFE)
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Carlos Torres da un paso al frente. El presidente de BBVA salió este viernes al encuentro de muchos de los fantasmas que vienen perturbando al banco y a él mismo desde hace meses. La presión es especialmente intensa desde que se abrió la investigación judicial en la Audiencia Nacional. Momento en el que el banco decidió poner el 'modo silencio' y ceder la estrategia a sus asesores legales, Garrigues y Uría Menéndez. Tras meses de ausencia más allá de algunos escuetos comunicados, Torres decidió afrontar algunos temas incómodos ante prensa nacional y extranjera.

El primero de estos fantasmas es el de una posible imputación. Torres negó categóricamente este escenario: "No hay ninguna posibilidad de que me impliquen en este asunto [...] no tuve ninguna conexión con los hechos investigados".

La imputación de Torres o de algún otro consejero son una de las posibilidades a las que se agarran rivales del banco para explicar un posible 'golpe de Estado'. Las consecuencias irían desde un cambio de presidencia hasta una fusión con Bankia auspiciada por el PNV y el clan de Neguri.

Este último fue otro de los fantasmas ahuyentados por Torres. Con una sonrisa en la boca, el presidente de BBVA señaló que "sobre el accionariado vasco no hago ningún comentario... prefiero no hacerlo". Remarcó posteriormente las buenas relaciones históricas del banco con el País Vasco, "un motivo de orgullo". Pero pasó de largo estas teorías conspiratorias. Torres se siente cubierto por el BCE y el tamaño del banco (vale 31.000 millones), que complican un asalto hostil, como le ocurrió en 2004 a Sacyr cuando presidía el banco Francisco González (FG). "La época en que los poderes públicos" decidían el futuro de los bancos "pasó, si es que algún día existió", añadió Torres.

La relación de Torres con su predecesor fue el único fantasma que permaneció en el ambiente de la rueda de prensa de este viernes. Ante reiteradas preguntas de los periodistas, el banquero salmantino se limitó a responder que "no hablamos de personas". Ni siquiera entró a valorar si mantenía las mismas palabras que pronunció el año pasado, destacando su "liderazgo, y la persona trabajadora, dedicada, íntegra, exigente, incansable" que es FG. Tampoco quiso aclarar si pasado el caso Cenyt —en el supuesto de un archivo para su exjefe— este podría volver a la presidencia de honor, que él dejó "temporalmente" en marzo del año pasado.

Aleja la mano del fuego

De esta forma, Torres deja clara su inocencia en este caso, también la del banco, pero ya no pone la mano en el fuego por nadie más. Al menos no públicamente hasta que se cierre el caso.

Otro fantasma al que no teme el banquero salmantino es el levantamiento del secreto de sumario, que podría tener lugar en los próximos días. Para Torres, este evento no le genera ningún tipo de incertidumbre. Es más, cuanto antes llegue, más cerca estará el final de la instrucción: "The sooner, the better [cuanto antes, mejor]".

También quiso despejar los 'malos espíritus' de una mala relación con el BCE en este frente. "Tenemos una relación estrecha, sin incidencias", afirmó. Aun así, en el mundo judicial extrañó que BBVA negara al regulador europeo su informe 'forensic' alegando que la causa está bajo secreto de sumario: "El secreto solo afecta para lo que llega del juzgado, no para lo que sabe uno mismo", expone un letrado próximo al caso.

Torres tampoco aclaró por qué la entidad ha contratado al mismo bufete —Garrigues es el coordinador— para liderar la investigación interna y defenderle en la Audiencia. "Es la práctica habitual", se limitó a decir el presidente del banco.

Todo ello hace que el banquero superara con buena nota la prueba de este viernes. El reto que tiene entre manos no es fácil. Nada más llegar al cargo se ha encontrado una crisis de grandes magnitudes, que ya ha imputado a directivos, exdirectivos y exconsejeros. Un importante banquero explica a este medio que el presidente de BBVA se consolidará en el cargo si consigue tres objetivos: que el caso Villarejo no impacte en el consejo, momento en el que el BCE se pondría nervioso; que no empeoren las cuentas de la entidad —el beneficio cayó un 35% en 2019—; y que el banco vaya bien en bolsa.

Torres es consciente, y por ello ha convocado un 'Día del Inversor" para el próximo 24 de marzo en Madrid, en el que por primera vez se darán objetivos financieros para los próximos años. Se enfrentará entonces a un público —analistas e inversores— que no hace preguntas sobre Villarejo, pero al que alertan caídas de beneficio como la de 2019, por mucho que fueran por un efecto contable.

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