tras presentar resultados

Las sombras del récord de Tesla y por qué no está justificada la euforia del mercado

El fabricante de vehículos eléctricos comandado por Elon Musk ha cerrado el mejor año de su historia, pero sus cuentas todavía presentan puntos negativos que Wall Street parece ignorar

Foto: Cargador de Tesla en California. (Reuters)
Cargador de Tesla en California. (Reuters)

Euforia total. Así se podría definir la respuesta de Wall Street ante los resultados que Tesla presentó al cierre de la jornada bursátil de este miércoles, ya bien entrada la noche en España. Los títulos del gigante de Elon Musk se dispararon más de un 10%, reafirmando los dos puntos porcentuales que el valor se anotaba antes de echar el cierre a la sesión.

Las cuentas de Tesla son buenas, claro, pero cuesta entender porque el mercado se lanza a los brazos de Musk, al que tanto se ha criticado y al que siempre han acompañado dudas sobre su gestión, sus promesas incumplidas y la sensación de que el sudafricano es un gran ingeniero pero un gestor deficiente.

Elon Musk, en un acto de Tesla. (Reuters)
Elon Musk, en un acto de Tesla. (Reuters)

Tesla es ese enfermo que ha pasado mucho tiempo encamado y que, ahora, ha empezado a dar sus primeros pasos. El problema es que el mercado se comporta como si el paciente ya hubiera corrido dos maratones. Y no es así.

En los últimos 12 meses la compañía ha aumentado su valor en 63.000 millones de dólares, poco más de 57.000 millones de euros, pero sus ingresos apenas han avanzado un 14%. La disonancia es clara y también se aprecia en las cifras de los últimos tres meses: récord de entregas de vehículos, pero la facturación en términos interanuales apenas ha crecido un 2,2%.

En el último periodo de su ejercicio fiscal de 2018, Tesla ingresó 7.200 millones de dólares, poco más de 6.500 millones de euros, mientras que en el mismo periodo del ejercicio 2019 la facturación ha sido de 7.380 millones de dólares, casi 6.700 millones de euros. Las pérdidas netas, mientras, apenas se han reducido desde 976 millones de dólares hasta 862 millones de dólares. En ese tiempo, Tesla ha pasado de valer 55.000 millones de dólares a tener una capitalización de 118.000 millones de dólares.

La euforia de Wall Street no solo se aprecia en los resultados. Al comienzo de la semana, este mismo lunes, el consenso del mercado estimaba que las acciones de Tesla registrarían unas pérdidas de cinco dólares por título en el año 2020, tal y como recoge Bloomberg. En la mañana de este jueves, ese mismo mercado ya consideraba que el año en curso arrojará unos beneficios de 2,4 dólares por título para los accionistas.

Los analistas, claro, no son ajenos a esta fiebre. Tras conocerse los resultados, la casa de análisis Wedbush y su experto en Tesla, Dan Ives, han aumentado su precio objetivo sobre el valor desde 550 dólares hasta 710 dólares, por encima de los valores actuales. Además, consideran que en el escenario más optimista una participación en el capital de Tesla podría valer 900 dólares.

"Creemos que entregar 500.000 vehículos en 2020 está al alcance si tenemos en cuenta la demanda en China. Tesla tiene potencial para llegar hasta el millón de coches entregados anualmente en dos ejercicios", decía Ives en una nota.

"El valor está disociado de la matemática razonable"

No todos los inversores tiene la misma opinión sobre Tesla. Para Liam Denning, analista de Bloomberg, "con el precio actual, el valor está disociado de cualquier matemática razonable".

Denning considera que para justificar su capitalización actual, Tesla tendría que multiplicar sus ingresos por 86 en la próxima década. Y, además, señala que todo un gigante como Apple, la mayor compañía por capitalización del mundo, solo aumentó su facturación por 26 entre 2006 y 2016.

Una de las tiendas físicas de Tesla. (Reuters)
Una de las tiendas físicas de Tesla. (Reuters)

El analista de Bloomberg también apunta al extraño comportamiento de Tesla en lo que al gasto se refiere. La compañía presupuestó 2.500 millones de dólares, poco más de 2.250 millones de euros, para todo el año 2019 pero solo gastó 1.300 millones de dólares, casi 1.200 millones de euros.

Esos niveles de gasto está próximos a los del año 2015, cuando no existía la factoría de Shanghai, ni había planes en Berlín, ni existía el Model Y y el Model 3 era todavía un boceto en un papel. En el año 2017 Tesla gastó 3.500 millones de dólares, pero desde entonces esa cifra se ha ido reduciendo más y más, algo sorprendente teniendo en cuanta que la actividad sí que ha aumentado notablemente.

¿A que se debe esta tendencia? La compañía se niega a desvelarlo. El director financiero, Zach Kirkhorn, -el cuarto que ocupa el puesto desde marzo de 2018- se negó a responder las preguntas de los analistas sobre este asunto en la conversación posterior a la presentación de resultados.

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