TERCERA MAYOR ZONA DE CULTIVO EN ESPAÑA

Por qué Gloria golpea pero no arrasa la cosecha de arroz del delta del Ebro

El azote de la gran borrasca se produce cuando el campo estaba en descanso esperando a ser cultivado. La abundancia de agua dulce por la lluvia limitará la salinidad que quede en la tierra

Foto: Cultivos de arrozales totalmente inundados del Delta del Ebro. (EFE)
Cultivos de arrozales totalmente inundados del Delta del Ebro. (EFE)

El Delta del Ebro, la tercera mayor concentración de cultivo de arroz de España con 22.000 hectáreas solo por detrás de las 37.000 de la ribera del Guadalquivir y las 30.000 de Extremadura, ha sufrido un tremendo daño en parte de las parcelas dedicadas a este cereal por el paso de la borrasca Gloria. Una primera valoración ha cifrado en tres mil las hectáreas inundadas por agua de mar, las más cercanas a la costa. Pero el efecto del brutal temporal está aún por acotar ya que el agua salada se ha colado por canalizaciones y conducciones hasta el interior del delta hasta zonas arcillosas donde ha quedado estancada. Pero, ¿corre peligro la cosecha arrocera de este año?

Raül Arqués, cooperativista de Arrosaires del Delta de l'Ebre, señala que afortunadamente el terreno estaba ahora en descanso a la espera de que en unas semanas comenzaran los trabajos preparatorios para la siembra. Esta se acomete a últimos de abril o inicios de mayo. Arrosaires es una de las dos mayores cooperativas del Delta, junto a la Cámara Arrocera de Amposta. "El problema ahora, pensando en los próximos meses, es que nos hemos quedado sin línea de defensa, el terreno que hacía de contención ha desaparecido y si viene otra borrasca ya no habrá nada que frene la entrada del mar".

Este agricultor arrocero de cuarta generación señala que el efecto más inmediato esta campaña será el retraso en su inicio, pero no prevé una debacle por ahora. Donde sí considera este cultivador que notarán más el impacto económico los arroceros será en el gasto que tendrá que acometer la Comunidad de Regantes que los agrupa para reparar la infinidad de pozos, bombas y conducciones de agua que se han visto arrasadas por la tormenta.

"Tendremos algo menos de producción, eso sí, pero la campaña no se perderá. Tendremos que lavar la tierra con agua dulce porque lo que sí sabemos por situaciones previas es que la sal tiene un impacto tremendo en las zonas de cultivo y las deja afectadas hasta tres y cuatro campañas después". Arqués se refiere a la experiencia vivida por los arroceros catalanes en la última década con la plaga del caracol manzana. La sal lo mata, pero también deja una profunda huella negativa en las parcelas de cultivo donde se usó agua salina como plaguicida natural.

España, exportadora de arroz

Pasa como tendrá que pasar ahora: habrá que lavar con intensidad el terreno con agua dulce. El Delta del Ebro es el origen de unas 150.000 de toneladas de arroz al año, por encima de las 120.000 que se recolectan en Valencia - con 15.200 hectáreas dedicadas a esta actividad-. Incluso si esas 3.000 hectáreas del Delta se quedaran totalmente a cero esta campaña, su efecto sería escaso sobre una producción total en España de 825.000 de toneladas -según datos de Cooperativas Agro-Alimentarias-.

Fuentes del sector arrocero andaluz, que han seguido de cerca la situación, apuntan que si el impacto severo se queda en las citadas 3.000 hectáreas, la afección será muy limitada. Recuerdan que a nivel nacional hay más de cien mil hectáreas y que España es exportadora de arroz, ya que el consumo nacional es de unas 250.000 toneladas. Y confían en que la gran cantidad de agua dulce procedente primero de la lluvia, y luego la que vendrá por el propio cauce del Ebro, ayuden a limpiar naturalmente la zona.

Por qué Gloria golpea pero no arrasa la cosecha de arroz del delta del Ebro

Arqués, por su parte, mira más a futuro pensando en que también las siguientes generaciones puedan seguir dedicándose al arroz en el Delta. Y apuesta por intervenir en la primera línea, la de costa, para volver a proteger el humedal. "Esta zona se creó a partir del siglo XV y XVI, es fruto de la intervención del hombre aguas arriba del Ebro primero con talas de árboles destinados a la construcción de barcos de la Armada que elevaron los sedimentos que transportaba el río. Y más tarde, el siglo pasado, con la construcción de presas. Habría que seguir interviniendo, convenciendo a los ecologistas de ello, para preservar la actividad agrícola y la propia existencia de pueblos como Deltebre".

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