busca INCENTIVOS EN SOSTENIBILIDAD

La banca quiere resucitar las titulizaciones para la financiación de proyectos verdes

El 'lobby' bancario europeo quiere que la regulación europea incentive que las carteras de préstamos aumenten su sostenibilidad medioambiental

Foto: Foto: iStock.
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Las entidades financieras quieren asociarse a la revolución sostenible, especialmente en lo que respecta al medio ambiente, aunque no a cambio de nada. El ‘lobby’ bancario europeo pretende conseguir incentivos para premiar que su cartera de préstamos cada vez tenga menos huella de carbono y evolucione acorde al cambio climático. Por ejemplo, una menor penalización en capital y resucitar el mercado de titulizaciones.

La Federación Bancaria Europea busca incentivos para multiplicar los impactos de la banca en la reducción de la huella de carbono en el sector privado. Entre ellos, está que los bancos centrales otorguen mayor ponderación a los activos catalogados como sostenibles para ser colateral al obtener financiación o liquidez; que haya un marco claro de titulizaciones, que revitalice el mercado, para financiar proyectos verdes, o que se prime en capital la financiación de proyectos sostenibles o sin huella de carbono.

Dicho de otra manera, los bancos quieren recibir premio por financiar actividades verdes, o no contaminantes, en vez de castigo por hacer lo contrario. Este, precisamente, es uno de los debates que permanecen vivos al respecto en Europa, con las diferentes partes intervinientes (Comisión, Consejo, Parlamento o BCE), según fuentes financieras.

Las entidades defienden que si se quiere castigar las actividades contaminantes, se haga fiscalmente a las empresas, y no se penalice a quien las financia. Aunque hay alguna excepción. “Lo más urgente es dejar de contaminar, por lo que debe penalizarse, lo normal es financiar lo verde”, arguye Mikel García-Prieto, director general de Triodos Bank en España.

El otro elemento también es importante. Las titulizaciones siguen existiendo y siguen realizándose, pero el mercado se redujo con la crisis financiera de 2008. Se trata de dividir un préstamo en varios fragmentos y transferirlos, para repartir riesgos. En este sentido, los bancos quieren poder financiar proyectos sostenibles que, en muchos casos, son de pymes con dificultades para recibir financiación cuando empiezan por ser un modelo de negocio sin trayectoria anterior. Estos préstamos penalizarían en capital a la banca, por lo que quiere un marco de titulizaciones que facilite el desarrollo del mercado. El desarrollo de la unión bancaria debería facilitarlo, arguyen fuentes financieras.

En el caso del sector financiero español, el año pasado lanzó Finresp, un espacio que aúna las patronales de banca (AEB y CECA), de cooperativas de crédito (Unacc), de seguros (Unespa) y de fondos de inversión y de pensiones (Inverco). El objetivo, aseguró José María Roldán, presidente de la AEB y primer presidente de Finresp, es que las entidades se adhieran a los principios y estándares de sostenibilidad elaborados por Naciones Unidas.

De forma paralela, este centro financiero para la sostenibilidad, como así lo han descrito las entidades, busca fomentar el debate para incentivar estas prácticas, la formación en pymes y fórmulas de financiación innovadoras. En este caso, se engarza con la posibilidad de que resucite el mercado de titulizaciones, ya que, según fuentes bancarias, Finresp podría ayudar a identificar proyectos financiables a través de estándares.

La cumbre sobre emergencia climática COP25 2019 que se celebró en Madrid, con la asistencia estrella de Greta, aceleró la dinámica en el sector privado de incluir criterios medioambientales en el negocio. Este martes, por ejemplo, la mayor gestora de fondos del mundo, BlackRock, avisó a los consejeros delegados de las empresas de que votará en contra de las propuestas que no tomen medidas contra la emergencia climática.

Acuerdo histórico de la banca

A falta de acuerdos en el sector público de relevancia en la COP25, sí los hubo en la parte privada. Los bancos españoles fueron pioneros, al alcanzar un pacto a través de sus patronales, AEB y CECA, para reducir la huella de carbono en sus balances. Este acuerdo solo se ha producido también entre los bancos holandeses.

Las entidades se alinearán así con el objetivo del Acuerdo de París de mantener la temperatura media mundial por debajo de dos grados centígrados sobre los niveles preindustriales, y continuar los esfuerzos para limitar el aumento a 1,5 grados centígrados.

Los bancos tendrán tres años para establecer objetivos públicos. Sin embargo, en el primer año ya tendrán que publicar medidas que tomarán para hacer ‘más verdes’ sus carteras de préstamos. Asimismo, se establece un comité de estrategia y sostenibilidad, que se reunirá cada dos meses, para compartir metodologías y colaborar entre entidades. La taxonomía europea debería ayudar en esta dirección.

Los bancos españoles, que llegaron a un acuerdo contrarreloj, aseguran que afrontan dificultades al haber ausencia de datos creíbles y comparables, múltiples metodologías y falta de definición de cómo integrar los factores ESG (siglas en inglés de criterios ambientales, sociales y de gobernanza) en la toma de decisiones.

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