Tras abandonar las bases en Canarias

La crisis del 737 MAX presiona a Ryanair y no descarta más cierres de bases en España

La aerolínea irlandesa espera recibir un máximo de diez aviones a partir de marzo, pero reconocen que las entregas podrían no materializarse y serían necesarios nuevos ajustes

Foto: Un grupo de pasajeros embarcan en un avión de Ryanair. (Reuters)
Un grupo de pasajeros embarcan en un avión de Ryanair. (Reuters)

La crisis de Boeing por la avería detectada en sus 737 MAX sigue siendo un dolor de cabeza para Ryanair. Aunque la aerolínea irlandesa espera recibir por fin parte del pedido en los próximos meses, y ha planificado la temporada de verano 2020 con esa idea, la incertidumbre con que avanza este caso les lleva a reconocer que no se descartan nuevos ajustes, incluido el cierre de más bases en España además de las tres que se han clausurado en Canarias.

Así lo ha explicado este martes en Madrid Kenny Jacobs, director de marketing de la compañía, que ha enfatizado que los ajustes en España se deben a la necesidad de la compañía de adaptarse a un entorno más competitivo, con sobrecapacidad en los cielos europeos a pesar de las quiebras recientes de aerolíneas y touroperadores y los problemas con el control aéreo. Pero a ese cóctel habitual en los últimos años se ha sumado en este ejercicio fiscal de Ryanair, que concluye el próximo 31 de marzo, el retraso en las entregas de aviones de Boeing, situación que ha lastrado el crecimiento en capacidad de la compañía. Los 737 MAX tienen prohibido el vuelo desde hace casi un año, después de que se produjeran dos accidentes que provocaron la muerte de 346 personas.

Tras meses de retrasos y dudas, la ‘low cost’ irlandesa tenía previsto recibir hasta diez aviones de este modelo antes de verano, previsiblemente a partir de marzo, pero Jacobs reconoce que las entregas definitivas y el calendario dependerán de la decisión que tomen los reguladores tanto en Estados Unidos como en Europa. Tras el cierre de las tres bases en Canarias, Ryanair cuenta con otras diez en España (incluida Ibiza, solo en verano) y está presente en otros 16 aeropuertos, dando empleo a alrededor de 3.000 trabajadores. “Si las entregas se reducen a cero podría haber nuevos cierres de bases en España, en otros países europeos y sería necesario evaluar nuevos ajustes”, ha indicado Jacobs, que confía en que Boeing logre las autorizaciones correspondientes y Ryanair sea la primera aerolinea europea en volar con los nuevos MAX.

“La única razón por la que hemos realizado ajustes y cierres de bases es el retraso en las entregas del 737 MAX”, ha asegurado Jacobs en referencia a las medidas que ha tenido que tomar la compañía para adaptarse a esos retrasos y que le ha llevado a cerrar siete bases en toda Europa: ademas de las tres en Canarias, también ha afectado a Hamburgo, Nuremberg, Belfast y Skavsta (Estocolmo). Estos cierres son, además, definitivos. Jacobs indica que si reciben los aviones antes de verano según sus previsiones, se analizará en qué bases se colocan, pero por el momento se descarta reabrir las bases que se han clausurado en los últimos meses.

El pedido de Ryanair a Boeing es de 210 unidades de las cuales 135 han sido confirmados y otros 75 están marcados como opción. El directivo de la irlandesa indica que, aunque no es el momento de plantearse alternativas, la compañía está ya negociando indemnizaciones con Boeing por los retrasos y valorará si destinar la inversión pendiente a otro modelo de avión dentro de la misma familia 737. La aerolínea tiene comprometida una inversión de 20.000 millones en los 737 encargados.

Caída de tráfico y cierres en Canarias

El pasado 8 de enero la compañía cerró las tres bases que tenía en Canarias: Tenerife, Gran Canaria y Lanzarote. La medida ha implicado el despido de 200 trabajadores, entre pilotos y tripulantes de cabina, y la recolocación de otros 100 en distintas bases europeas manteniendo su antigüedad, según los datos estimados que han ofrecido Jacobs y el director de Recursos Humanos de Ryanair, Darrell Hughes. Todos ellos, indican los portavoces de la compañía, han recibido ya sus respectivos finiquitos e indemnizaciones "según lo previsto en la legislación española".


En cuanto a la base de Girona, que también estuvo entre las marcadas para cierre, el directivo de Recursos Humanos ha destacado que se ha podido "salvar" gracias a que "la mayoría de los trabajadores han aceptado los contratos estacionales manteniendo salarios y antigüedad". Ryanair ha convertido esta base catalana en una de sus bases estacionales (tendrá un avión en invierno y hasta cinco en verano), sujetando a sus empleados a contratos temporales. "Lo más fácil habría sido cerrarla", ha subrayado Hughes, descartando que esta transformación en base estacional responda a una estrategia a seguir en otros aeropuertos.

Ryanair prevé una caída del tráfico en España del 1,5% este año, "la primera vez que esto ocurre", apunta Jacobs, debido también al retraso en la entrega de los aviones. Aun así, hay ciudades que registran buen desempeño, como es el caso de Madrid, donde se espera un crecimiento del 1,5%, mientras que en los tres aeropuertos catalanes se prevé una reducción del 3%, que achacan, principalmente, al descenso registrado en Girona.

Aunque la situación actual complica el panorama, la compañía espera recuperar músculo y seguir creciendo en España. "La demanda es muy fuerte, pero el retraso en las entregas de nuevos aviones está frenando el crecimiento", ha agregado el directivo. Y, a pesar de la crisis del 737 MAX y cómo está afectando al crecimiento de su capacidad, la compañía prevé cerrar el ejercicio fiscal 2019-20 con un beneficio mejor de lo esperado, en una horquilla de entre 950 y 1.050 millones de euros (frente al rango de entre 800 y 900 millones previsto anteriormente y en línea al resultado del ejercicio anterior, 1.020 millones), gracias a un mejor rendimiento y el aumento del tráfico anual en un millón adicional, de 153 a 154 millones, frente a los 140 millones de pasajeros transportados en 2018.

Los impuestos no son la solución

Jacobs ha aprovechado la cita para reiterar la postura de rechazo la compañía sobre los impuestos ambientales que se están planeando en distintos países europeos. Bajo su punto de vista, "los impuestos no son nunca la mejor solución" y es necesario que se tomen medidas, tanto a nivel público como privado, para favorecer la eficiencia y así reducir las emisiones contaminantes. "La solución pasa porque la industria evolucione y cree mejores aviones, más eficientes, y combustibles menos contaminantes", indica subrayando la necesidad de que las aerolíneas también se comprometan con medidas de eficiencia medioambiental y apuesten por mantener flotas jóvenes y volar con altos niveles de ocupación, como hace Ryanair. "Los impuestos solo perjudicarán al sector", defiende el directivo poniendo como ejemplo los impuestos sobre el combustible que se aplican en algunos países a los vuelos directos pero no a los que hacen escala.

"Europa tiene que proponer una regulación única", sostiene el directivo, que considera que otra de las lacras de los cielos europeos es el problema sin resolver con los controladores aéreos. "Los problemas de control aéreo hacen que las aerolíneas tengan que hacer trayectos más largos e ineficientes, produciendo mayor volumen de emisiones. Si se solucionase, las emisiones se recortarían en un 10%", afirma Jacobs. La compañía abonó en el último ejercicio 544 millones en impuestos medioambientales, ha indicado el ejecutivo, y la cifra ascenderá este año a 630 millones.

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