ENTREVISTA MEDIÁTICA

Las preguntas a Ana Botín que Calleja se dejó en la nevera

La presidenta de Santander logró su objetivo de acercar su imagen al gran público, sin afrontar preguntas que podrían haber resultado incómodas sobre la acción o la crisis Orcel

Foto: Ana Botín y Jesús Calleja en Groenlandia. (Mediaset)
Ana Botín y Jesús Calleja en Groenlandia. (Mediaset)
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Uno de cada cinco telespectadores siguieron el pasado miércoles la entrevista a Ana Botín en Planeta Calleja. Fue un éxito de audiencia para Mediaset y de comunicación para Banco Santander. La presidenta del primer banco español consiguió acercar su figura al español medio, lanzando mensajes medidos sobre el feminismo, el cambio climático, sus méritos para llegar donde está y el compromiso de la entidad con la economía.

Al ser un 'show' de entretenimiento en 'prime time', la entrevista dejó muchas preguntas en el tintero sobre el banco y su presidencia. Todas las fuentes consultadas del sector bancario español —donde pocos hay que no vieran el programa— echaron en falta preguntas para que la presidenta de la entidad hiciera balance de su mandato.

La principal cuestión pendiente en el programa fue la evolución de la acción del banco desde que Botín cogió el timón en septiembre de 2014. Su legado bursátil se salda, de momento, con una caída del 50%, 15 puntos porcentuales peor que su índice de referencia, el Stoxx Banks. Teniendo en cuenta los dividendos, los números rojos de Santander se quedan en un 35% desde hace algo más de cinco años, frente al 32% de BBVA, el 27% de CaixaBank o las ganancias de la banca francesa. Supera, eso sí, a entidades como Unicredit (-53%) o Deutsche Bank (-64%).

A esto se suma que Santander ha pedido a sus accionistas 14.500 millones en capital a través de dos grandes ampliaciones: la que hizo al poco de llegar al cargo, de 7.500 millones, y la de 7.000 millones para comprar Popular en 2017; y recientemente otros 2.500 millones para recomprar su participación en México. A pesar de ello, el banco sigue sin llegar al 12% de capital que están pidiendo el mercado y los supervisores.

Frente a estas cifras, Santander saca pecho de su diversificación internacional, el crecimiento del beneficio en los últimos años y su eficiencia, mensajes que a Botín no le hizo falta sacar ante Jesús Calleja porque no se plantearon. Sí lo hizo en una carta a sus empleados con motivo de su quinto aniversario al frente de la entidad: "El mercado reconocerá el enorme potencial que tenemos".

El financiero Andrea Orcel y Ana Botín, presidenta del Banco Santander. (EFE)
El financiero Andrea Orcel y Ana Botín, presidenta del Banco Santander. (EFE)

En el sector financiero echaron de menos alguna pregunta sobre la primera gran crisis de gobierno corporativo de Botín, por la guerra judicial con el banquero italiano Andrea Orcel. Este financiero reclama a Santander más de 100 millones por su fichaje frustrado, que llegó a ser anunciado a bombo y platillo hace algo más de un año. Las diferencias entre Orcel y la cúpula del banco terminaron saltando por los aires, con la cancelación del fichaje en enero de 2019 y una demanda en junio, como adelantó este medio. Para más inri, el banquero italiano incluyó grabaciones en su reclamación que dejan en entredicho a los principales responsables de la entidad.

Botín afronta un nuevo episodio de esta crisis en abril, mes en el que probablemente coincidirá la junta general de accionistas y el juicio contra Orcel, momentos en los que volverán a aflorar los trapos sucios de este choque.

Otro asunto clave para Botín que pasó de largo por Planeta Calleja es la compra de Banco Popular. La presidenta del Santander sí habló del rescate financiero, remarcando lo que los banqueros vienen diciendo desde hace años: "Nos ha costado dinero". Pero no hizo alusión a la entidad que se ha quedado tras un rescate, su primera gran operación corporativa que marcará la nota final de su presidencia. Santander ha cumplido los plazos en la fusión de Popular, pero el éxito de esta operación todavía depende de las demandas y los tipos de interés.

Entre lo que sí salió en la entrevista y más sorprendió al mercado estuvieron las palabras dedicadas a su padre, con el que reconoció haber tenido "sus más y sus menos" a nivel profesional. Fuentes próximas a la fusión de Santander y Central Hispano, en 1999, creen que no fue ajustado decir que los primeros responsables de esta entidad pidieran su cabeza. Creen que fue Botín padre quien prefirió que su hija saliera del banco "para no quemarla". Este evento y, sobre todo, las formas con las que le echó su padre, fueron el motivo de un enfriamiento de la relación de ambos, que fue a más con los años, según las mismas fuentes.

Estas palabras permitieron que Botín transmitiera que no todo ha sido fácil para ella a pesar de ser la hija del presidente de Santander. Lo remarcó su marido, Guillermo Morenés, diciendo que hay mucha gente siguiendo de cerca a la banquera para ver si comete errores. Por el momento, haber acudido a Planeta Calleja no parece uno. Aunque el reto de la presidenta de Santander está en seducir a los accionistas en lugar de a los telespectadores, tal vez lo segundo sea importante para conseguir lo primero.

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