Energía y vivienda, en el punto de mira

Las empresas activan las alarmas por el Gobierno y se preparan para un 2020 hostil

Grandes corporaciones, pequeñas empresas y autónomos advertían a través de sus asociaciones patronales del impacto en inversiones y empleo que tendrían muchas de las medidas anunciadas

Foto: Sede social de Endesa en Madrid. (Foto: Endesa)
Sede social de Endesa en Madrid. (Foto: Endesa)

No habían pasado ni 24 horas desde que PSOE y Unidas Podemos anunciaron los primeros detalles de su programa de gobierno y el tejido empresarial español ya estaba activando la voz de alarma. Ahora no solo tienen que gestionar un entorno de ralentización económica, sino también una legislatura que intuyen hostil para sus intereses.

Grandes corporaciones, pequeñas empresas y autónomos advertían a través de sus asociaciones patronales del impacto en inversiones y empleo que tendrían muchas de las medidas anunciadas: subidas de impuestos, aumento del salario mínimo y derogación parcial de la reforma laboral. Concretamente, desde CEOE-Cepyme, afirmaron que el programa estaba más cerca del “populismo” que de la “ortodoxia” económica.

Desde el Ejecutivo en funciones, se hacían llamamientos a la calma, a esperar a ver los detalles, porque en las 51 páginas del documento hay muchas ideas y voluntades políticas, pero poquísima visibilidad sobre cómo se van a conseguir esos objetivos. Y solo esa falta de detalles ya es suficiente para generar incertidumbre regulatoria, que suele ser corrosiva para los agentes económicos.

El programa del futuro Gobierno de PSOE y Unidas Podemos, con permiso de las sesiones de investidura de los próximos 4, 5 y 7 de enero, abre dos tipos de incertidumbre: una general, que afectaría a toda la economía, y otra específica y sectorial, que va por barrios.

El programa del futuro Gobierno abre dos tipos de incertidumbre: una general, que afectaría a toda la economía, y otra específica y sectorial

Entre los riesgos transversales, están la derogación urgente de varios puntos clave de la reforma laboral de 2012 —como la prioridad de los convenios de empresa sobre los sectoriales o la expiración de un convenio antes de que entre en vigor el siguiente— y la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) tras haberlo ya aumentado un 23% el año pasado.

Esto afecta directamente a una de las principales partidas presupuestarias de una empresa, la masa salarial. En el mejor de los casos, retrasará decisiones de contratación y de nuevas inversiones. En el peor, las cancelará directamente.

El segundo frente de incertidumbres es sectorial y aquí emergen dos principales afectados: la energía y los promotores inmobiliarios.

PSOE y Podemos prometieron eliminar los llamados 'beneficios caídos del cielo' de las eléctricas. Se trata de la diferencia entre el coste de producción de la energía y el precio marginalista fijado en las subastas de productores. Este sistema favorece especialmente la producción hidroeléctrica. También se reducirá la remuneración que reciben las eléctricas por tener siempre disponibles las centrales térmicas para poder hacer frente a caídas de la producción de las renovables.

Fernando Lafuente, analista del banco de inversión Alantra, asegura en un informe a clientes que aún no está claro cómo se van a implementar todas las medidas, ya que implicaría “re-regular una actividad que fue liberalizada a finales de los noventa y requeriría una mayoría en el Congreso”, aunque “solo el hecho de que se mencione son malas noticias para el sector”.

Esto eleva el miedo al riesgo regulatorio en un momento en que la situación parecía calmada para las 'utilities' españolas

“Esto eleva el miedo al riesgo regulatorio en un momento en que la situación parecía calmada para las 'utilities' españolas”, afirma Lafuente.

Según Alantra, la empresa más afectada si se capa la retribución de las hidroeléctricas sería, en términos absolutos, Iberdrola, con 9,7GW de capacidad instalada, el 50% del total; seguida de Endesa (4,7 GW), Naturgy (10%) y Acciona (5%). Cada cinco euros por MW de recorte del precio para la generación hidroeléctrica reducirían un 2% el beneficio por acción de Iberdrola y Endesa, un 1% el de Naturgy y un 4% el de Acciona.

El otro sector que más tiene que perder con el pacto PSOE-Unidas Podemos es el inmobiliario. Hay dos medidas estrella que afectan a la vivienda: el impuesto del 15% sobre los beneficios no distribuidos de las socimis y el control de los precios del alquiler, que podría afectar a la rentabilidad futura del segmento ‘build-to-rent’ (construir para alquilar), donde se han invertido 2.000 millones de euros este año.

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