INCIDENTE CONCURSAL

Santander choca con ING por los intereses millonarios de la Ciudad Financiera

El banco español quiere que la entidad holandesa devuelva los intereses que cobró por la deuda de la Ciudad Financiera. Hay en juego reclamaciones de cientos de millones

Foto: Entrada a la Ciudad Financiera del Santander en Boadilla. (EFE)
Entrada a la Ciudad Financiera del Santander en Boadilla. (EFE)
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Nuevo frente legal por la venta de la Ciudad Financiera de Santander. Cuando parecía que todo estaba atado en la recompra de su sede por parte de la entidad presidida por Ana Botín, ha surgido un choque entre el mayor grupo español e ING. Y se trata de una disputa que puede a su vez originar un reguero de demandas de antiguos acreedores de Marme Inversiones 2007, la sociedad que compró la Ciudad Financiera en 2008 y se fue a pique años después.

El motivo del encontronazo son los intereses de la deuda que Marme Inversiones contrajo hace 11 años para comprar la sede del Santander. Tras resolverse el concurso y la liquidación de la sociedad, ING cobró la deuda que aportó en su día más intereses. Sin embargo, Sorlinda, la sociedad que compró Marme, propiedad de Santander, ha reclamado ahora que la entidad holandesa devuelva los intereses, según fuentes financieras consultadas por este medio. Se aferra a dos sentencias del Supremo que avalarían esta posición.

Así, el Alto Tribunal ha dictado este año en dos sentencias —de febrero y abril— que los acreedores privilegiados con garantía real no pueden cobrar intereses de demora desde que se inicia el concurso de acreedores, que en el caso de Marme fue en 2013. Y lo mismo ocurre, bajo determinados supuestos, con los intereses remuneratorios, los habituales de la deuda.

La cantidad en disputa es pequeña —unos 20-30 millones, dentro de los 3.023 millones que pagó el ganador de la subasta—, pero puede abrir un nuevo frente mucho mayor en el proceso.

Casi 600 millones en juego

Así, fuentes próximas al proceso señalan que toda la deuda de Marme Inversiones generó unos intereses de 581 millones desde que empezó el concurso. Si ING recupera sus créditos con intereses, el resto de acreedores podrían considerarse discriminados. Y los antiguos acreedores subordinados y accionistas de la sociedad creerían que el banco está pagando dinero de más por la deuda, reduciendo el dinero del concurso que les llega al resto.

Santander e ING no hicieron comentarios sobre ello. Aun así, desde el entorno del proceso señalan que Sorlinda —nueva sociedad de la que cuelga la Ciudad Financiera— ha alcanzado pactos privados con el resto de acreedores, entre los que se encuentran CaixaBank, Royal Bank of Scotland (RBS), HSH Nordbank y AG Bayerische Landesbank. Estos habrían asumido una quita considerable a cambio de recuperar parte de los intereses y renunciar a reclamaciones. Por ello, desde el entorno de Sorlinda están tranquilos y dan el proceso casi por concluido.

La disputa entre Santander e ING se ha materializado a través de una demanda de incidente concursal presentada en el Juzgado Mercantil Número 9 de Madrid, donde se ha llevado durante años el caso. El incidente podría resolverse en cuestión de semanas.

Este no es el único recurso al que se enfrenta el proceso, ya que uno de los fondos que estuvo interesados, AGC, presentó uno contra toda la liquidación, al considerar que hubo errores por parte del juez y los administradores concursales.

La sede del Santander ha dado muchas vueltas en los últimos meses. Primero, el banco español perdió la subasta frente a unos inversores de Londres, Reuben Brothers, con los que hubo un choque frontal e insinuaciones de blanqueo de capitales. Tras la guerra, llegó la paz y Santander recompró su sede hace unos meses, algo que fue ratificado hace unos días.

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