Los 'lobbies' tras el movimiento activista

El vínculo que une a Greta Thunberg con los grandes 'lobbies' financieros internacionales

Grandes fondos y compañías con intereses en la descarbonización se sitúan en un discreto segundo plano que acapara la adolescente sueca, actual centro del liderazgo en la lucha climática

Foto: La activista sueca Greta Thunberg, a su llegada al puerto de Lisboa. (Reuters)
La activista sueca Greta Thunberg, a su llegada al puerto de Lisboa. (Reuters)
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Madrid se ha convertido esta semana en la capital de la lucha contra la emergencia climática que vive el planeta. Uno de los momentos álgidos se producirá este viernes. Greta Thunberg, la adolescente que se ha convertido en el símbolo de la lucha contra el cambio climático, hará acto de presencia en la manifestación que se celebra en la capital de España en los ya conocidos como Fridays for Future.

Su presencia en la concentración junto con el resto de jóvenes que piden "medidas sin paliativos" para parar el desastre climático será uno de los momentos más icónicos de la COP25 que acoge España. Sin embargo, de manera mucho más discreta, en un segundo plano casi imperceptible, hay todo un entramado de 'lobbies' que están apoyando el movimiento que lidera Greta Thunberg y en general todas las acciones encaminadas a influir en la opinión pública y en los distintos gobiernos. Desde hace años, se están situando en el lugar que les permita poner bajo sus intereses un movimiento que no para de crecer.

En este sentido, cabe destacar las conexiones de Greta Thunberg y su familia con estos 'lobbies'. Actualmente, el jefe de prensa que gestiona las acciones de comunicación de la adolescente es Daniel Donner. Este estratega es además el encargado de la relación con los medios de comunicación de European Climate Foundation (ECF), un grupo compuesto de distintas asociaciones ubicado en Bruselas cuyo objetivo es influir para que se cumpla el Acuerdo de París.

Financiadores de la European Climate Foundation.
Financiadores de la European Climate Foundation.

En ECF aparecen como patronos grandes grupos con intereses económicos alrededor de la lucha contra el cambio climático. Uno de los financiadores es el Rockefeller Brothers Fund, el fondo filantrópico cuyo origen parte del magnate estadounidense conocido por amasar una de las mayores fortunas del mundo desde el siglo XIX gracias al petróleo. Pese a ello, y para adaptarse a los tiempos, este fondo decidió desinvertir en todo aquello que tuviera que ver con combustibles fósiles. Además, cree fervientemente en este principio y asegura que desde que impuso esa filosofía en 2014 sus carteras de inversión son sólidas y dan rendimiento.

En ECF también participa Bloomberg Philanthropies. Se trata de la fundación del magnate estadounidense dueño de la compañía homónima de finanzas, Michael Bloomberg. De hecho, este empresario es el actual candidato a las primarias del Partido Demócrata y se perfila como rival de Trump en la carrera por la Casa Blanca en 2020. Ante la postura del actual presidente de EEUU de sacar a la primera potencia mundial del Acuerdo de París, Bloomberg ha decidido poner de su bolsillo cinco millones de dólares para la COP25, la cantidad que debería haber puesto su país para la organización. Se estima que tiene una fortuna de más de 53.000 millones de dólares.

Foto de archivo de unos jóvenes manifestándose por el clima. (EFE)
Foto de archivo de unos jóvenes manifestándose por el clima. (EFE)

Otro de los miembros del citado 'lobby' que lucha contra el cambio climático es Children Investments Fund Foundation. Es el departamento de filantropía de TCI, un 'hedge fund' que dirige Chris Hohn. Este gestor es conocido por su posición siempre combativa en los consejos de administración de las empresas donde participa. Sin ir más lejos, es el segundo máximo accionista de Aena, la infraestructura que da soporte al tráfico aéreo de España y de otros países del mundo.

El avión es uno de los grandes emisores de CO2 en la actualidad. Sin embargo, Hohn ha advertido hace pocos días de que pedirá a los gestores de las empresas donde invierte que hagan reportes del riesgo que tienen las empresas por las consecuencias derivadas del cambio climático. En el caso de Aena, ya ha pedido que se llenen de placas fotovoltaicas los aeropuertos. TCI también invierte en Ferrovial y ha participado en firmas del Ibex como Abertis, Red Eléctrica o Enagás.

La lista no acaba ahí. En European Climate Foundation, está la fundación de Ikea, la firma sueca de mobiliario más grande del mundo. La compañía está enfocando también su negocio hacia la lucha contra el cambio climático. Anunció la venta de placas fotovoltaicas y tiene compromisos para instalar puntos de recarga eléctrica en sus 'parkings'. Entre las empresas, también destaca la presencia de la fundación Hewlett, organización del gigante de la electrónica HP (Hewlett Packard).

HP también es uno de los socios fundadores de ClimateWorks Foundation, otro de los participantes en ECF. Se trata del 'lobby' hermano del europeo, pero cuya área de influencia está en EEUU. Entre la larga lista de colaboradores técnicos, están instituciones de alcance mundial como McKinsey, una de las firmas más activas en la asesoría de grandes multinacionales.

ClimateWorks Foundation es además parte de Blended Finance Taskforce. Este grupo también busca contribuir a la lucha contra el cambio climático a través de las finanzas. En el mismo, participan actores destacados del mundo económico en España con gran influencia y poder en todo el planeta como BlackRock, Allianz, Axa, Bank of America Merryll Lynch, BNP Paribas, Carlyle Group (accionista de Cepsa), Citi, Credit Suisse, HSBC, Investec, JP Morgan, Temasek, Rabobank o la propia Fundación Rockefeller, entre otros muchos.

Un entramado de grupos de presión sustentados por los grandes poderes financieros a nivel mundial que indican que Greta Thunberg ha elegido una lucha que tiene largo recorrido, dado el sustento que hay detrás. Una ola que va mucho más allá de su carta de presentación en Wikipedia: "En agosto de 2018, cuando tenía 15 años, Thunberg se tomó un tiempo fuera de la escuela para manifestarse frente al Parlamento sueco, sosteniendo un cartel que pedía una acción climática más fuerte. Pronto, otros estudiantes participaron en protestas similares en sus propias comunidades. Juntos, organizaron un movimiento de huelga climática escolar con el nombre de Viernes para el Futuro (del inglés, Fridays for Future)".

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