EN LA SEDE DEL GRUPO

Galán reúne de urgencia a los sindicatos en Bilbao para cerrar filas ante el caso Villarejo

El presidente de la eléctrica se pone delante de los representantes de los trabajadores por primera vez tras las informaciones que vinculan al grupo con el polémico comisario

Foto: Imagen: EC.
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Ignacio Sánchez Galán se reunió este martes con los principales sindicatos de Iberdrola para explicarles la posición de la compañía ante las informaciones que la vinculan con presuntas operaciones irregulares encargadas al comisario de policía José Manuel Villarejo. El presidente del grupo energético les reiteró que las investigaciones internas llevadas a cabo para averiguar los contratos con el policía nacional hoy en prisión no han descubierto nada ilegal, pese a las grabaciones y contratos publicados en los que reconocen actividades anómalas.

El encuentro fue convocado de urgencia por Galán, que recibió a los principales representantes del Sindicato Independiente de la Energía (SIE), la Asociación de Técnicos y Profesionales de la Energía (Atype), USO, UGT, CCOO y ELA, las organizaciones con más peso entre los trabajadores de la eléctrica. La reunión tuvo lugar a las nueve de la mañana en la Torre Iberdrola, el rascacielos de la sede central que la multinacional española tiene en Bilbao.

El primer ejecutivo del grupo aprovechó un viaje a la capital vizcaína —para relanzar la política fiscal de la Diputación de Bizkaia en favor de la innovación empresarial en el País Vasco— para sentarse cara a cara con los sindicatos por primera vez desde que El Confidencial y 'Moncloa.com' empezaron a publicar las primeras informaciones sobre la relación con Villarejo el pasado 8 de octubre.

Fuentes oficiales de Iberdrola han reconocido el encuentro con los líderes sindicales y han añadido que se trata de "una reunión ordinaria" de las cuatro o cinco que mantiene al año. Según fuentes próximas a los asistentes, Galán, que el lunes se pronunció por primera vez sobre el caso para desmentir cualquier actividad irregular, ha reiterado que Iberdrola ha actuado siempre dentro de la legalidad y que va a colaborar con total transparencia con la Justicia para esclarecer los hechos.

Sede de Iberdrola en Bilbao. (EFE)
Sede de Iberdrola en Bilbao. (EFE)

Se trata de la segunda vez que la cúpula directiva de Iberdrola se cita con SIE, Atype, USO, UGT, CCOO y ELA. La primera fue a mediados de octubre, cuando José Ángel Marra, director general de Recursos Humanos, se vio con los representantes de los trabajadores para darles la primera explicación sobre los contratos pagados al comisario de policía jubilado y las grabaciones en las que aparece Antonio Asenjo, jefe de Seguridad de Iberdrola. En una de esas conversaciones, Villarejo y el responsable de Seguridad admiten que la eléctrica le había contratado en 2007 para presuntamente espiar a dos sindicalistas de su central nuclear de Cofrentes (Valencia).

El espionaje ordenado a Villarejo por la segunda empresa más grande del Ibex 35 habría incluido el “hostigamiento” y “acoso” a los dos trabajadores, así como el control de al menos un teléfono móvil supuestamente utilizado por ellos, según los detalles del documento de 19 páginas, fechado el 9 de marzo de 2007 y titulado 'Informe Front'. Marra negó que Iberdrola espiase a los compañeros de Cofrentes y pidió a las organizaciones que enviaran sus respectivos comunicados a los afiliados para tranquilizar a la plantilla.

Próximo convenio a la vista

SIE y Atype así lo hicieron, dando por buenos los argumentos de Iberdrola, incluidos los utilizados para despedir a Antonio Asenjo, al "no poder hacer su trabajo con la eficacia que de él se esperaba". Posteriormente, UGT también hizo un comunicado en el que aceptaba las explicaciones de Marra, pero en el que al final daba un toque de atención a la compañía.

Otras fuentes indican que Galán ha intentado en la reunión de este martes conseguir que los sindicatos cierren filas con la alta dirección en un momento muy significativo, ya que inmediatamente Iberdrola tendrá que sentarse con estas organizaciones para negociar el nuevo convenio colectivo de los 8.500 empleados. La última firma, rubricada en 2017, se vio envuelta en polémica por los llamativos regalos con los que la empresa agasajó a los líderes de los trabajadores.

Un reloj último modelo de Apple, una batería portátil y una corbata o pañuelo corporativo valorados en más de 600 euros y que fueron rechazados por UGT y ELA al considerar que vulneraban el código ético del grupo. En 2015, en el acuerdo del VI Convenio Colectivo, también les regaló productos de la marca estadounidense valorados en 750 euros.

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