MESA REDONDA EL CONFIDENCIAL-SACYR

Poner el foco en las capacidades, clave para la inclusión de personas con discapacidad

Vencer los estereotipos anclados en la sociedad a través de una educación inclusiva efectiva es una de las claves para conseguir una inserción laboral plena de este colectivo

El camino para llegar al mundo laboral no es fácil, y mucho menos para aquellos que en el trayecto se ven obligados a cruzar puentes cargados de prejuicios y etiquetas. El proteccionismo de las familias, las barreras físicas y tecnológicas para acceder al contenido o la falta de servicios de apoyo en las universidades son algunos de los obstáculos que encuentran las personas con discapacidad a lo largo de su etapa educativa y hasta su primera entrevista y puesto de trabajo.

Aunque en los últimos años el número de empleados de este colectivo ha aumentado, la tasa de inactividad todavía es muy alta: solo una de cada cuatro personas con discapacidad en edad laboral trabaja (25,9%), frente al 64,4% de la población general, según el informe 'El empleo de las personas con discapacidad', del Instituto Nacional de Estadística (INE). Un dato que refleja el largo camino que queda por recorrer; de hecho, según pronosticó la fundación Adecco el año pasado, la plena inclusión de las personas con discapacidad no será una realidad hasta el año 2249.

Juan Carlos Ramiro Iglesias, ex director general de Coordinación de Políticas Sectoriales sobre Discapacidad del Gobierno de España y CEO de Aiste.
Juan Carlos Ramiro Iglesias, ex director general de Coordinación de Políticas Sectoriales sobre Discapacidad del Gobierno de España y CEO de Aiste.

Pero ¿cómo vencer estos estereotipos anclados en la sociedad?, ¿cómo abordar todos los desafíos presentes en el camino? Para empezar, es esencial sacar a las personas con discapacidad “de esa agenda de buenismo y filantropía donde no deberíamos haber estado nunca”, explicó Ángel Pontones Serrano, director de Operaciones de Valoriza Centro Especial de empleo de Sacyr, durante la mesa redonda 'La inserción laboral de personas con discapacidad', organizada por El Confidencial en colaboración con Sacyr, con motivo del 3 de diciembre, Día Internacional de las Personas con Discapacidad. Para él, esto se traduce en un objetivo básico: incluir a las personas con discapacidad dentro de la cadena de valor, porque “si las empresas no nos ven como un 'target' [objetivo o meta], nunca nos van a hacer caso. Somos clientes, somos proveedores o bien somos empleados de sus propias organizaciones, si no nos tratan como tal, estarán perdiendo capacidad de empleo y negocio”, aclaró.

Poner el foco en las capacidades

Las compañías son una pieza clave del cambio hacia una inclusión profesional plena. Los expertos coincidieron en que, en los procesos de selección, es fundamental dejar de lado la discapacidad para centrar la atención en las capacidades de la persona. "Mucha gente, con perfiles que 'a priori' encajan en el puesto de trabajo ofertado, se incorpora y no supera el periodo de prueba", expuso Graciela de la Morena, directora de la Fundación Konecta. ¿El motivo? No se debe a una falta de talento, sino que entran en juego otros factores, afirmó De la Morena. Por ejemplo, a veces se trata de un fallo de comunicación ente jefe y empleado, que se puede solucionar con “una figura de acompañamiento durante los primeros meses, que facilita la integración del empleado en el equipo de trabajo”.

¿Qué podemos hacer para revertir esta situación? La directora de la Fundación Konecta afirmó que es fundamental que la dirección de las empresas apoye y promueva la inclusión de personas con discapacidad desde todos los ámbitos; la formación interna y sensibilización a todos los mandos intermedios, que son los que al final trabajan directamente con las personas con discapacidad, y la adaptación de los puestos de trabajo, la accesibilidad física y la accesibilidad tecnológica. Beatriz Arribas, responsable de Empleo de la Fundación Universia, afirmó que, además, hay que fomentar la formación especializada de las personas con discapacidad, para responder a las demandas del mercado laboral.

Graciela de la Morena Carra, directora de la Fundación Konecta.
Graciela de la Morena Carra, directora de la Fundación Konecta.

En Fundación Universia, centrada en la formación superior e inserción laboral de personas con discapacidad, destacan la importancia de derribar el prejuicio de que “una persona con discapacidad vaya a tener menos productividad”. La fundación está detectando que los puestos a los que acceden los candidatos “no son equivalentes a los estudios que realizan”. Por eso, según la responsable de Empleo de la Fundación Universia, hay que preguntarse qué están demandando las empresas en un momento de notables cambios en que estamos viviendo una transformación digital muy importante. Lo que necesitan son "perfiles tecnológicos, y no los hay", concluyó.

"Casi el 73% de los contratos para personas con discapacidad se hace en Centros Especiales de Empleo, y solo el 27% en empresas ordinarias"

Los ponentes pusieron sobre la mesa la importancia de una educación inclusiva que atienda de manera efectiva las necesidades de cada persona. En los últimos años, en el acceso de las personas con discapacidad a la universidad, ha habido una evolución muy importante. "De ser prácticamente testimonial el número de alumnos con alguna discapacidad, de cinco o siete en el año 2005, hemos pasado a contar con casi 400 alumnos dentro de la universidad. Y esto mejora su capacidad, no solo académica sino de acceso, obtención y mantenimiento de un empleo", afirmó Rosa Espada, de Cátedra DAI personas con discapacidad, accesibilidad e inclusión de la Universidad Rey Juan Carlos.

Además, Espada afirmó que la inclusión es un hecho real y no una opción. En la propia Universidad Rey Juan Carlos, se está empezando a inculcar, no solo en el profesorado sino también en los alumnos. “Trabajamos de manera transversal los créditos de libre configuración para que vayan vinculados a que, sea cual sea su rama de conocimiento, los alumnos trabajen la accesibilidad”, comentó.

La clave, cumplir las leyes

En materia de leyes, los pasos han sido firmes. La Ley General de Discapacidad (DGD, antigua LISMI —Ley de Integración Social del Minusválido—) establece que las empresas públicas y privadas con más de 50 trabajadores están obligadas a contratar personas con discapacidad, correspondiendo, como mínimo, al 2% de la plantilla. En esta línea, Juan Carlos Ramiro Iglesias, ex director general de Políticas de Atención a la Discapacidad del Gobierno de España y actual CEO de Aiste, afirmó: "Nuestra ley no es perfecta, hay que mejorarla, pero tenemos suficiente legislación como para que si se cumpliera, se redujese sustancialmente la brecha social". Además, comentó que nuestro país tiene el mayor movimiento asociativo de Europa, al que recuerda la necesidad de priorizar el cumplimiento de las leyes ya presentes: "Tal vez, antes de pedir reformas en las leyes, el movimiento asociativo se tendría que plantear denunciar el incumplimiento de las mismas".

Ramiro también fue crítico con los Centros Especiales de Empleo. En teoría, estas empresas se crearon para incorporar a personas de difícil absorción por el mercado ordinario, y como condición, al menos el 70% de sus empleados tiene que pertenecer a este colectivo. Para el CEO de Aiste, el problema está en que “el grado de discapacidad no está especificado”, por lo que, en la práctica, esto no se cumple. “La gran mayoría de estos centros están nutridos con personas de muy baja discapacidad que podrían trabajar perfectamente en empresas ordinarias”, y si esto fuera así, podrían “dar cabida a la gran discapacidad que está fuera del mercado laboral, la discapacidad intelectual”, reflexionó.

Ángel Pontones Serrano, director de Operaciones de Valoriza Centro Especial de Empleo de Sacyr.
Ángel Pontones Serrano, director de Operaciones de Valoriza Centro Especial de Empleo de Sacyr.

En este contexto, Pontones aportó un dato: casi el 73% de los contratos para personas con discapacidad se hacen en Centros Especiales de Empleo, y solo el 27% en empresas ordinarias, añadiendo que el coste laboral por incorporar a una persona con discapacidad a una compañía ordinaria es un 31% más caro que en uno de estos centros. Así, el director de Operaciones de Valoriza ultimó que “si queremos que todo el mundo se incluya en las empresas ordinarias, tenemos que dar los mismos beneficios por incorporar a este personal”. Los presentes coincidieron en que estamos hablando de herramientas constructivas: "Se trata de construir y trasladar a la sociedad los mensajes positivos. Ojalá lo hagamos por convicción y no por obligación", concluyó Graciela de la Morena.

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