Galán reunió a Asenjo en su casa para resolver a solas su despido millonario
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EL ENCUENTRO TUVO LUGAR TRAS SU CESE

Galán reunió a Asenjo en su casa para resolver a solas su despido millonario

El presidente de Iberdrola pidió al exjefe de seguridad de la compañía que acudiera a su domicilio para ofrecerle una salida a su despido tras verse salpicado por el caso Villarejo

Foto: Galán reunió a Asenjo en su casa para resolver a solas su despido millonario
Galán reunió a Asenjo en su casa para resolver a solas su despido millonario

Iberdrola ha justificado oficialmente el despido de Antonio Asenjo, su jefe de seguridad vinculado a las polémicas escuchas con el comisario José Manuel Villarejo, por “pérdida de confianza”. Pero, según han asegurado varias fuentes, el propio presidente de la eléctrica, Ignacio Sánchez Galán, reunió al directivo despedido en su propio domicilio para intentar resolver a solas la liquidación de su contrato y su futuro personal. Un encuentro que pone de manifiesto la estrecha relación del máximo ejecutivo de la compañía con el responsable de los asuntos más delicados del grupo.

La reunión tuvo lugar pocos días después de que José Ángel Marra, director de Recursos Humanos y Servicios Generales, comunicase que la empresa había decidido prescindir de sus servicios. Esto último ocurrió el 10 de octubre, dos días después de que El Confidencial publicase los primeros audios con el comisario de policía, hoy en día en la cárcel. La medida fue adoptada por José Sainz Armada, el director general de Finanzas y Recursos, hombre de gran confianza de Sánchez Galán y del que depende el área de seguridad.

Foto: Iberdrola encarga a Garrigues, su bufete de confianza, la protección por el caso Villarejo

Sin embargo, según aseguran fuentes internas de Iberdrola, la decisión real fue tomada por el propio presidente y por Julián Martínez Simancas, el secretario general del consejo de administración, anterior jefe de los servicios jurídicos y la persona más preocupada en acotar las responsabilidades de la relación de la eléctrica con Villarejo. Tanto Sainz Armada como Marra hicieron de correa de transmisión de una medida ordenada desde la cúpula, según las mismas fuentes.

Pero Asenjo se negó a firmar la carta de despido y a aceptar la liquidación que le ofreció Iberdrola. Al ex directivo le corresponde una cifra millonaria por sus más de 18 años en la compañía. El destituido recogió sus pertenencias personales y se marchó a su casa. Pero antes se despidió de sus compañeros, a los que les matizó que “yo no estoy fuera. Sigo en Iberdrola”. Un mensaje claro que desvelaba cuál iba a ser su estrategia de defensa y sus próximos pasos.

Al día siguiente comunicó a la empresa que estaba de baja médica debido a sus dolencias cardiacas. Un problema de salud –sufre arritmias- que ya arrastraba desde hacía tiempo y que se le aceleró en esos días debido al estrés causado por las publicaciones de las grabaciones con el excomisario. La dolencia era tan grave que el jefe de seguridad de la eléctrica -aún sigue al frente en el organigrama oficial- ha tenido que ser intervenido en una operación de cuatro horas de la que se recupera en estos momentos.

Tras su destitución, Asenjo se puso en contacto con Sánchez Galán, con el que venía trabajando desde hacía más de veinte años, cuando ya ejercía el mismo puesto en Airtel (hoy Vodafone). El presidente le transmitió tranquilidad y le citó el domingo 13 de octubre en su domicilio particular de la lujosa zona de Puerta de Hierro de Madrid, junto al Real Club de Golf de Puerta de Hierro. El exguardia de seguridad de Prosegur acudió al encuentro en la confianza de que el hombre al que había servido durante más de dos décadas le ayudaría.

Según varias fuentes, Galán le aseguró que su situación se iba a resolver y que, incluso, si se quería quedar en la compañía, podría hacerlo

Según distintas fuentes próximas al directivo, Galán le aseguró personalmente que su situación se iba a resolver y que, incluso, si se quería quedar en la compañía, podría hacerlo. Obviamente, el presidente le indicó que, si firmaba el despido, no podía darle más dinero en forma de indemnización del que le correspondía por su contrato laboral. En primer lugar, porque sería una ilegalidad y, especialmente, porque su caso iba a ser revisado con lupa por la comisión de Nombramientos y Retribuciones, así como la de Cumplimiento al estar inmersa Iberdrola en una tercera auditoria sobre la relación con Villarejo.

Iberdrola ha declinado oficialmente hacer ningún declaración sobre la citada reunión, que según estas fuentes próximas a Asenjo acabó con la preocupación de que ambos ya intuían que el juez García Castellón había abierto una pieza separada sobre Iberdrola en el caso Tandem, que investiga las presuntas irregularidades del excomisario. Es decir, que ya tenían conocimientos de que sus actuaciones iban a ser judicializadas, como ha ocurrido con las escuchas que el policía nacional hizo por encargo de BBVA. Un asunto muy delicado, tanto para reputación profesional de ambos, como para la de la propia compañía. Y, sobre todo, para Asenjo, que si firmaba el finiquito se quedaba sin cobertura legal del grupo.

Asenjo ya ha comunicado al juez su disposición a declarar sobre este caso, aunque le ha indicado que dada su salud, lo hará cuando se encuentre en óptimas condiciones. Una predisposición a acudir a la Audiencia Nacional que ha generado cierta inquietud en Iberdrola por si el exdirectivo pudiera desvelar a García Castellón datos de la contratación de Villarejo que no hayan advertido las tres auditorias encargadas hasta la fecha. Sobre todo porque en uno de los audios desliza que el presidente estaba al tanto de estas maniobras.

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