RENUNCIA A LAS TORRES DE 30 PLANTAS

Metrovacesa rebaja alturas en su plan estrella en Valencia (280M) para esquivar la presión

La inmobiliaria participada por BBVA y Santander renuncia a las torres de 30 plantas y constituye la agrupación de interés urbanístico (AIU) del PAI de Benimaclet para iniciar el trámite municipal

Foto: El proyecto de urbanización del sector del PAI de Benimaclet propuesto por Metrovacesa.
El proyecto de urbanización del sector del PAI de Benimaclet propuesto por Metrovacesa.
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Metrovacesa se ha arremangado para tratar de sacar adelante su plan urbanístico más ambicioso en la Comunidad Valenciana. La inmobiliaria participada por Santander y BBVA ha constituido la agrupación de interés urbanístico (AIU) necesaria para convertirse en agente urbanizador del llamado Plan de Actuación Integral (PAI) de Benimaclet, en el que pretende edificar más de 1.300 viviendas con una inversión estimada de 280 millones de euros. La cotizada es dueña del 40% del suelo y ha alcanzado acuerdos con pequeños propietarios del sector en desarrollo, superando ampliamente el 51% necesario para poder ofrecer al Ayuntamiento de Valencia una propuesta de gestión indirecta y culminar la urbanización de uno de los barrios del norte de la ciudad.

La puesta en marcha del PAI, contemplado desde hace años en el PGOU, ha acumulado retrasos como consecuencia del pinchazo inmobiliario de finales de la pasada década. Tras el cambio de Gobierno municipal en 2015, el consistorio que dirige Joan Ribó (Compromís) abrió un proceso participativo tutelado por el área de Urbanismo, liderada por el PSPV-PSOE, para que la promotora recogiese las inquietudes de expertos y colectivos afectados, incluidos algunos vecinales. Tras ese diálogo, el pasado mes de diciembre presentó el primer proyecto urbanístico para Benimaclet, con un diseño elaborado por el despacho de arquitectura y urbanismo AIC Equip, de Juan Añón.

Metrovacesa planteó una propuesta para los 269.775 metros cuadrados de superficie con cerca de una veintena de torres, la mayor parte de entre ocho y 12 plantas, pero con tres o cuatro de ellas de hasta 30 alturas, ubicadas en los extremos norte y sur del sector urbanizable, junto a las rotondas de acceso. Además, incorporaba un gran espacio central público de 80.000 metros cuadrados y un paseo perimetral adosado a las parcelas residenciales privadas, con un reparto de suelo público y suelo privado del 82% y el 18%, respectivamente.

El porcentaje de vivienda de protección pública se situaba en el 30% y la densidad de la edificabilidad se fijaba en 75 viviendas por hectárea, inferior al centenar de pisos que permite la actual legislación autonómica y por debajo de otros PAI de la ciudad. Añón hizo hincapié, además, en que el porcentaje de reparto de zonas verdes y equipamientos sobre el total de la edificabilidad residencial y terciaria es un 75% superior a los mínimos que marca la misma norma. Benimaclet es un barrio con déficit de equipamientos y Metrovacesa proponía liberar suelo dotacional educativo y sanitario tras el proceso de urbanización.

El alcalde de Valencia, Joan Ribó (Compromís), y la vicealcaldesa, Sandra Gómez (PSPV-PSOE). (EFE)
El alcalde de Valencia, Joan Ribó (Compromís), y la vicealcaldesa, Sandra Gómez (PSPV-PSOE). (EFE)

El proyecto urbanístico no convenció a los colectivos vecinales contrarios a la urbanización de este sector. Plataformas como Cuidem Benimaclet siguen abogando por la renuncia completa al desarrollo y la desclasificación del suelo como urbanizable para convertirlo en rústico y destinarlo a parcelas cultivables, como ocurre con la huerta protegida situada a escasos metros de esta zona de la ciudad, al otro lado de la llamada Ronda Norte.

Sin embargo, el deseo de este tipo de colectivos, vinculados a la izquierda alternativa, no saldría gratis. El ayuntamiento maneja informes que estiman en 20 millones de euros solamente el coste de las indemnizaciones a los dueños de solares que fueron expropiados hace años y a los que no se pagó nada a cambio de cederles porcentaje de edificabilidad, según fuentes municipales consultadas por El Confidencial. La desclasificación, además de suponer la renuncia a la generación de espacios dotacionales, ajardinados y públicos, podría, además, conllevar una lluvia de recursos de propietarios afectados por el cambio de usos, indican las mismas fuentes.

Para rebajar la presión, Metrovacesa ha mantenido reuniones con responsables del consistorio y ha aceptado rebajar las alturas de las torres de 30 plantas ubicadas en los extremos, una de las peticiones de algunos vecinos. No obstante, esta rebaja no será a costa de una reducción de la edificabilidad, como reclamó el alcalde, Joan Ribó. "La edificabilidad necesita un retoque y una mejora de forma sustancial", afirmó el primer edil tras conocer el proyecto inicial de la promotora.

La inmobiliaria acepta recortar el 'skyline' del PAI hasta 15 alturas, pero redistribuyendo los pisos entre el resto de edificios que componen el proyecto. Fuentes conocedoras del mismo sostienen que no es viable renunciar a metros de techo y que esto comprometería la ejecución de todo la planificación urbanística. La agrupación de propietarios ya ha presentado su propuesta por el trámite oficial municipal. La pelota y el futuro del plan están ahora en el tejado del ayuntamiento gobernado por Compromís y el PSPV-PSOE.

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