Mesa redonda El Confidencial-Naturgy

Una red inteligente y dinámica, el reto más inmediato para potenciar las renovables

Las renovables cuentan con un excelente punto de partida para convertirse en el nuevo modelo productivo del país, pero aún deben abordar retos tecnológicos y de legislación

Los objetivos de la Unión Europea en materia de lucha contra el cambio climático son claros. La economía deberá descarbonizarse para 2050. Antes, en 2040, las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) deberán reducirse un 80%, y en 2030 ya deberán restringirse, en al menos, un 40%. Y para lograrlo, las energías renovables son, sin duda, una de las piedras angulares.

Del papel que juegan en España y de cómo debemos afrontar el futuro más próximo si no queremos relegar el país a un segundo plano, hablaron los asistentes a la mesa ‘Radiografía de las energías renovables en España’, organizada por El Confidencial en colaboración con Naturgy. A ella asistieron Raúl Suárez Álvarez, director de Redes Electricidad España de Naturgy; Fernando Calancha, socio de PwC Tax & Legal Services; Pablo Ayesa, director general del Centro Nacional de Energías Renovables (Cener); Carlos del Cañizo, director del Instituto de Energía Solar de la UPM y profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación, y Juan Virgilio Márquez, director general de la Asociación Empresarial Eólica (AEE).

Raúl Suárez Álvarez, director de Redes Electricidad España de Naturgy.
Raúl Suárez Álvarez, director de Redes Electricidad España de Naturgy.

El compromiso actual de España es innegable. La transición energética ha sido el tercer punto del reciente preacuerdo de Gobierno. Y tal como recordó Suárez Álvarez, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PNIEC 2021-2030) contempla que el 42% del total del consumo de energía sea renovable, una cifra que aumenta al 74% en el caso de la generación eléctrica. Y, para ello, el 70% de la potencia instalada también deberá ser renovable.

Nadie duda de que el desafío sea enorme. Pero la buena noticia es que las tecnologías han revolucionado el desarrollo de las energías renovables y, con él, su coste. Concretamente, el de las instalaciones fotovoltaicas y eólicas se ha reducido casi un 70%, y la previsión es que lo siga haciendo. Diversas investigaciones indican que para 2030, el 'mix' eléctrico más eficiente y de menor coste incluirá entre un 70% y un 80% de generación a partir de fuentes renovables. “Hace 10 años, nos encontrábamos con tres grandes problemas en el camino hacia las renovables: su coste, su déficit tarifario y la red eléctrica capaz de integrarlas. Esos tres problemas ya no existen y nadie duda de que el futuro vaya a ser renovable”, aseguró Fernando Calancha, socio de PwC Tax & Legal Services.

"Para pasar de un sistema con un 20% de energías renovables a uno con un 74%, es necesario tener redes tecnificadas y digitalizadas"

Aunque la integración de la red es ya un caso de éxito en nuestro país, distribuir el creciente flujo de energías renovables con los máximos estándares de seguridad, eficiencia y calidad requiere reforzarla y dotarla de mayor inteligencia, recordó el socio de PwC. “Para pasar de un sistema con un 20% de energías renovables a uno con un 74%, es necesario tener redes tecnificadas y digitalizadas”, apuntó Suárez Álvarez, e indicó que para ello serán necesarios 30.000 millones de euros de inversión para 2030. “No se trata ni de hacer más kilómetros de red ni de instalar más transformadores, se trata de convertir la existente en inteligente y dinámica para soportar las renovables que vamos a conectar”, añadió.

Pablo Ayesa, director general del Centro Nacional de Energías Renovables (Cener).
Pablo Ayesa, director general del Centro Nacional de Energías Renovables (Cener).

En esa transformación de la red también deberán integrarse soluciones como el almacenamiento. Los avances en tecnología han hecho posible que el camino hacia el autoconsumo esté comenzando, y el objetivo para 2030 es llegar al millón de instalaciones. Se llegue o no a esa meta, la red debe permitir al consumidor escoger este camino. “Estamos asistiendo a un nuevo modelo de diálogo entre las personas y la energía. Hemos pasado de ser compradores a ser productores y 'prosumidores”, afirmó el director general de la Asociación Empresarial Eólica (AEE).

El desarrollo de la tecnología también ha hecho extender los usos de la electricidad a nuevos sectores. En este sentido, son destacables los desarrollos en el sector del transporte y de la generación de calor. Se estima que el precio del vehículo eléctrico iguale al de combustión antes de los próximos cinco años, a lo que hay que sumar sus costes inferiores de operación y mantenimiento. Por su parte, la climatización residencial a través de bombas de calor está cada vez más extendida. Dos realidades que contribuyen a reducir las emisiones de efecto invernadero de ambos sectores. “Los avances de la electrificación en estos sectores son innegables, pero si queremos llegar a los objetivos de descarbonización, hay que buscar nuevos nichos de mercado y fomentar la introducción de las renovables en ellos para que dejen de contribuir a las emisiones de CO2”, instó Carlos del Cañizo, director del Instituto de Energía Solar de la UPM.

Estabilidad regulatoria para atraer inversión

Cambios que requieren, y requerirán, un mayor esfuerzo inversor. Y para ello, resulta preciso un marco regulatorio estable y razonable, que sea atractivo para atraer la inversión en unos mercados de capitales cada vez más globales. “La fiscalidad es la herramienta más estructural que tenemos y hay que transformarla. Hay que comenzar a penalizar y premiar, y sobre todo perder el miedo a las innovaciones en fiscalidad”, expuso Virgilio Márquez. Para llevar a cabo esa innovación y cambiar el modelo fiscal actual, el director general de la AEE se mostró partidario de realizar pilotos y poner a prueba diferentes modelos. Por su parte, Calancha pidió “ortodoxia en la tributación medioambiental, no para aliarnos con otros países europeos sino porque verdaderamente es la piedra angular para fomentar el cambio”.

Fernando Calancha, socio de PwC Tax & Legal Services.
Fernando Calancha, socio de PwC Tax & Legal Services.

Un cambio que no será posible sin unas reglas de juego claras. “La política energética es la columna vertebral para la industria, la innovación, el sistema financiero y el fomento del comercio”, introdujo Márquez. Y añadió: “Ccontamos con más de 200 fábricas de componentes eólicos, con tecnologías disruptivas como la eólica marina, en las que tenemos fábricas pero no parques —España solo cuenta con un parque experimental en Canarias—, las reglas del juego deben ser claras y deben posibilitar el cambio”. Y recordó a la CNMC, responsable ahora de aprobar la metodología y las condiciones de acceso y conexión a la red, que “sin acceso no hay paraíso”.

En este sentido, el socio de PwC evidenció que con las nuevas competencias decisivas asumidas por las CNMC el organismo debe jugar un papel claramente facilitador. Aun así, recordó el papel relevante que ha jugado Europa en nuestra regulación energética, un hecho que “condiciona muchísimo la posición del regulador nacional”. Desde la AEE solicitan compromisos más duraderos y la colaboración de todos, “porque nos necesitamos los unos a los otros, y aunque los calendarios de legislatura son de cuatro años, los de inversión no lo son”.

Una oportunidad para dinamizar la economía

Compromisos e inversiones que también servirán para dinamizar la economía española. “La transición hacia las renovables supone una gran oportunidad para el desarrollo económico e industrial a nivel país”, afirmó el responsable de Naturgy. “Debemos tomar decisiones estratégicas a nivel Europa, pero también a nivel país. Decidir si queremos ser usuarios o protagonistas, si queremos producir o solo instalar”, añadió el director del Instituto de Energía Solar de la UPM. “En el corto plazo, necesitamos que confíen en nosotros para crear bienestar, riqueza, empleo… Para que todos los que están llamados a jugar un papel en este cambio —centros de investigación, empresas pequeñas y grandes— tengan claras las reglas del juego y actúen en consecuencia”, afirmó el director general de la Asociación Empresarial Eólica.

Un momento del encuentro.
Un momento del encuentro.

El director de Cener evidenció que existen dos periodos. El primero, 2030, en el que las reglas están más definidas y “vamos a hacer lo que ya sabemos hacer: eólica, solar, baterías, hibridar…”. Hay que aprovechar para asentar las bases 2030–2050, pero también para dejar tiempo para la planificación futura. “Hay que hablar de regulación del sistema, de cómo desarrollar un almacenamiento que no existe, de cómo desarrollar nuevas tecnologías que sean capaces de llegar a objetivos superiores...”, indicó Ayesa. Así mismo, pidió prestar atención al 'prosumidor' —acrónico entre productor y consumidor—, porque “aunque se habla mucho de él, no va a ser un agente clave en este primer periodo. Sin embargo, debemos saber qué papel va a jugar más adelante”.

Para terminar, Cañizo, director del Instituto de Energía Solar de la UPM, indicó que “podemos ser protagonistas y transformar las renovables en oportunidad de empleo, investigación, innovación, desarrollo de nuevas tecnologías…”. Una oportunidad que también remarcó el responsable de Naturgy. “Nuestras renovables están en un excelente punto de partida, sería una pena no beneficiarnos de esa situación para transformar nuestro modelo productivo”, indicó, aunque para ello enfatizó la necesidad de un sistema regulatorio estable y fiable.

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