CONSECUENCIAS ELECTORALES

La banca también vota el 10-N: en juego el control de Bankia y subidas de impuestos

El sector financiero ha conseguido que desaparezca de la agenda del PSOE el impuesto a la banca, pero una alianza con Podemos lo resucitaría. Las elecciones marcarán las fusiones

Foto: Sede de Bankia en Madrid. (EFE)
Sede de Bankia en Madrid. (EFE)

Las elecciones generales están marcadas en rojo en el calendario de los bancos españoles. Lo que salga de las urnas determinará el futuro a corto plazo de Bankia y puede resucitar el impuesto a la banca con el que las entidades se juegan miles de millones. Además, hay entidades pendientes de que haya un Gobierno estable para resolver temas clave como su plazo para salir a bolsa (Ibercaja).

Por ello, los bancos y sus inversores se fijarán primero en dos cuestiones: si es posible un Gobierno del PSOE con Podemos, que generaría inseguridad en el sector financiero; y, en caso contrario, cuál es la alternativa. Un Gobierno de centro, con PP, PSOE y Cs como protagonistas, tranquilizaría a bancos y al mercado.

La mejor noticia para el sector financiero es que ha afrontado la campaña electoral más alejada del foco que en los anteriores comicios. Las entidades no han estado en el debate salvo referencias de Unidas Podemos al coste del rescate y a sus planes de convertir Bankia en un banco público. De hecho, hace un año el impuesto a la banca era una de las medidas estrella del PSOE y ahora ya ni siquiera figura en su programa electoral.

En su momento, el gobierno liderado por Pedro Sánchez planteó dos nuevos hachazos fiscales al sector: uno a través del impuesto de Sociedades, de unos 1.000 millones; y otro de 850 de transacciones financieras, que no pudo materializar tras el 'no' a sus Presupuestos. También estudió un impuesto a la repatriación de dividendos de filiales extranjeros de las multinacionales, que hubiera golpeado a grandes entidades como Santander y BBVA. Pero todas estas medidas, anunciadas a bombo y platillo, se han ido cayendo por falta de apoyos políticos o tras un análisis técnico de las mismas.

Futuro de Bankia

Junto a esta incertidumbre, el nuevo Gobierno tendrá que abordar el futuro de Bankia. El Fondo de Reestructuración (Frob) lleva en el capital de la entidad ya siete años, y hay presión interna y externa para que salga. Fuentes financieras señalan que un gobierno socialista apoyado por partidos de centro impulsaría una privatización parcial, a través de una fusión, ya que el coste político del dinero perdido en el rescate lo asumiría el PP. Y, añaden dichas fuentes, el momento idóneo sería al comienzo de una legislatura, para que cualquier malestar social que generara la decisión no tuviera efectos electorales.

El futuro de Bankia ha estado muy ligado en los últimos meses al de Sabadell, una entidad con la que hubo negociaciones serias hasta la moción de censura. Desde entonces no ha habido un Gobierno estable que permita reactivar esta operación o cualquier otra con el grupo presidido por José Ignacio Goirigolzarri.

El Frob realiza análisis continuos con su asesor Nomura sobre el mejor momento y forma para desinvertir. Es de esperar, como sucedió con BMN, que si el fondo público opta por una fusión dé opción a estudiarlo a todos los grandes grupos españoles. Y, según primeros ejecutivos consultados por este medio, todos lo analizaría aunque fuera para cumplir con sus accionistas: Santander, BBVA, CaixaBank y Sabadell, aunque los que más apetito tendrían 'a priori' serían los grupos presididos por Carlos Torres y Josep Oliu.

Una derivada de una operación sobre Bankia es que provocaría otros movimientos en el sector, entre grandes entidades o medianas. "El cambio de Gobierno no es necesariamente un catalizador para que haya una nueva ronda de fusiones, pero una venta o fusión de Bankia movería otras piezas", expone Fernando de la Mora, director general de Alvarez & Marsal en España y Portugal. Para este experto, debería haber movimientos entre las entidades medianas, que, salvo Bankinter, tienen modelos de negocio "inviables e insostenibles". "Si no se consolidan de forma activa para ganar volumen acabarán en una situación de peligro", añade.

"Las entidades bancarias de tamaño mediano acabarán en una situación de peligro si no se consolidan", expone Fernando de la Mora (A&M)

Coincide con este análisis Elena Iparraguirre, directora de instituciones financieras de S&P Global Ratings: "Pensamos que las entidades medianas, que tienen perfiles tanto de negocio como geográficos más concentrados, un mayor peso del negocio hipotecario que les da menos flexibilidad en sus ingresos en el actual entorno de tipos negativos, menor escala para diluir costes fijos y acometer las inversiones necesarias para avanzar en la digitalización del negocio, son las que tendrían más que ganar en un proceso de consolidación; sobre todo si lo realizan con entidades de perfil similar".

Una entidad que necesita un Gobierno estable es Ibercaja, ya que tendría que negociar con Economía una extensión de su plazo para salir a bolsa, que inicialmente vence en 2020. Unicaja también tiene un periodo establecido para que su principal accionista, la Fundación Unicaja, baje del 40% del capital, desde el 49,9% actual.

Los expertos lo ven como fichas de dominó que podrían a empezar a moverse si hay un primer catalizador, algo que podría ocurrir a partir del 11-N.

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