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El azote de los 'millennials' sigue pensando lo mismo: "El móvil es omnipresente en su vida"
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Ponente estrella del WOBI 2019

El azote de los 'millennials' sigue pensando lo mismo: "El móvil es omnipresente en su vida"

Simon Sinek saltó a la fama mundial hace tres años por criticar de arriba abajo a esta generación. En 2019, no solo sigue pensando lo mismo sino que se reafirma en sus convicciones

Puede que por el nombre, Simon Sinek, no te suene demasiado. Este británico de 43 años es todo un referente en el mundo del 'coaching' y el liderazgo. Ha escrito libros, su Ted Talk de 2009 es una de las más vistas de la historia del evento y da la vuelta al mundo dando charlas sobre cómo inspirar a tus trabajadores y a los ciudadanos, pero la fama mundial entre los no especializados se la ha dado un solo vídeo. Un pequeño monólogo de 15 minutos que seguramente hayas visto. Publicado en 2016, en él Sinek hace la crítica más viral, y dura, que se ha hecho a los 'millennials', tachando a la generación de no tener paciencia y ser adictos al móvil. Tres años después, no solo no se arrepiente de aquel discurso sino que lo defiende con más solidez.

Este miércoles, el 'coach' británico ha sido la gran estrella del World Business Forum 2019 celebrado en Madrid, y además de hablar de los líderes del mañana y de cómo conseguir inspirar a los ciudadanos en un momento de crisis como el actual, Sinek ha compartido unos minutos con El Confidencial para hablar tanto de su área principal como de aquel vídeo viral que le catapultó a la fama global. Porque a pesar del paso de los años, su interés por los 'millennials' no solo no se apaga sino que sigue tan vivo como en aquel diciembre de 2016.

Foto: talento-innovacion-lideres-ian-williamson-wobi-bra-44

PREGUNTA. Experto en liderazgo y 'coaching' y famoso a nivel mundial, ¿cree que ahora necesitamos más inspiración y motivación que antes?

RESPUESTA. Creo que todo el mundo necesita inspiración y motivación en cualquier momento. Eso sí, veo ciertas diferencias entre motivación e inspiración. La motivación es algo más tangible y básico. Pueden motivarte con un salario mejor, por ejemplo, y eso te hará más leal en el trabajo. La inspiración tiene más que ver con el liderazgo y la superación, y creo que ahora vivimos una situación de falta de liderazgo que hace que necesitemos esa inspiración más que nunca. Muchos líderes, actualmente, solo utilizan el oro para motivarnos y necesitamos que ofrezcan algo más.

P. Lleva ya muchos años en este mundillo, y ahora que habla de crisis, ¿cómo ha cambiado nuestra mentalidad en los últimos años?

R. Hombre, en los últimos años, nuestra mentalidad ha cambiado definitivamente. Internet ha cambiado el mundo, los medios de comunicación, las redes sociales, la omnipresencia de los teléfonos móviles… Y nosotros notamos todo esto, y lo sufrimos. Hay más suicidios, más ansiedad, los jóvenes cada vez sufren más presión y ya no nos sentimos tan solos cuando nos falta la compañía sino incluso cuando estamos acompañados.

P. ¿Cree que estamos menos motivados que hace 10 años? ¿Necesitamos más inspiración para poder cambiar nuestra situación?

R. Creo que la cosa no es que estemos motivados, es que no tenemos líderes que nos motiven o nos inspiren. Ese es el verdadero problema.

P. Usted se hizo muy famoso hace unos años por un vídeo sobre los 'millennials' en que criticaba mucho a esta generación. ¿Sigue pensando lo mismo que entonces?

R. Sí, mi opinión es la misma. Obviamente, no se puede generalizar respecto a una generación, eso está claro, pero los 'millennials' son la primera generación que nace con internet, las redes sociales y el móvil como objeto omnipresente en su vida. Igual que nuestros abuelos convivieron con la guerra y su vida está inspirada por ella, la de los 'millennials' está inspirada por todo esto. Algo así marca tu forma de actuar, de ser y de ver el mundo. No es algo bueno ni malo, todas las generaciones tienen experiencias buenas y malas.

P. Entonces, ¿tenemos que convivir con los problemas de la tecnología o podemos acabar con ellos?

R. La tecnología no es buena o mala, lo es cómo hagamos uso de ella. A mí me gustan las redes sociales, el móvil, internet en general... Es como una copa de vino, te gusta y te lo tomas con gusto, pero la clave está en el equilibrio. Hay gente de todas las edades que usa el móvil de forma desequilibrada, como ocurre con el alcohol. El teléfono es otro dispositivo adictivo en nuestra vida y así tenemos que verlo. Como el juego o el tabaco. Nadie pensaba cuando se generalizaron estas sustancias que era adicto a ellas, hasta tiempo después.

P. Y ¿qué pasa con la nueva generación zeta, es muy diferente de los 'millennials'?

R. Creo que hay muchas similitudes. Ambos han crecido con móviles y redes sociales y son hegemónicos en sus vidas, pero es una generación más activista. Cuando los 'millennials' eran jóvenes, eran ‘slacktivistas’. Si algo les enfadaba, simplemente ponían un ‘hashtag’ en un tuit. Esta nueva generación es más activista cuando se enfrenta a algo. Las huelgas en las escuelas y la organización de reuniones son muy dinámicas. Tienen conciencia social como los 'millennials', pero creo que tienen una mente más activista e interesante de ver. Gretta Thunberg es un gran ejemplo.

P. ¿Por qué existe esta diferencia?

R. Quién sabe. Quizá la frustración, quizás han visto que nada cambia, quizás han visto que las generaciones previas no han solventado los problemas y han decidido hacerlo ellos.

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Foto: Wobi.

P. En 2016 ya hablaba de la adicción a internet, al móvil y a las redes sociales. Ahora, las compañías tecnológicas son gigantescas. ¿Cree que el capitalismo está utilizando nuestra adicción a la tecnología para ganar millones?

R. Por supuesto, por supuesto. Nosotros lo sabemos. Sabemos que las compañías tecnológicas nos utilizan para tenernos encima de nuestros dispositivos más tiempo. Cosas como el ‘scroll’ infinito, los colores brillantes, todos los ‘me gusta’, los ‘followers’, las métricas de las cuentas, todo está hecho para que estemos más tiempo enganchados. La cosa es pensar qué podemos hacer nosotros para evitar la adicción y obligar a estas empresas a ser más responsables. Las tecnológicas son las nuevas tabacaleras y hay que hacer que se responsabilicen por su labor, aunque no sea tan beneficioso para su negocio.

P. Y las entidades públicas, ¿pueden hacer algo para controlar estos abusos?

R. Creo que deben ser controlados y regulados, pero la actuación de los gobiernos debe ser el último recurso. Las empresas deben ser responsables y asumir sus responsabilidades con los usuarios para controlar la adicción y evitar mayores problemas.

P. En una de sus últimas reflexiones publicadas, habla de que hay un abismo entre la forma de entender el lugar de trabajo de 'millennials' y generaciones anteriores. Dice que los 'millennials' no quieren trabajar fines de semana o vacaciones. Pero ¿no puede ser una revolución ante la adicción al teléfono? Al final, todos estamos enganchados a los móviles, los jefes lo saben y utilizan esta vía para hacer que trabajemos más fuera de la oficina.

R. Una de las primeras promesas de la tecnología era que íbamos a poder dejar la oficina, pero el resultado ha sido que nos hemos acabado llevando la oficina a todas partes. Es obvio que todos tenemos que descansar y hay mucha gente que dice aquello de que si te llevas el ordenador a la playa no son unas vacaciones de verdad. Lo que yo critico respecto al resto de generaciones es la postura dogmática, en vez de buscar un equilibrio. A veces hay que hacer algo excepcional un fin de semana y debe acordarse no ser tajante.

Creo que todos deberíamos poder decir “amo mi trabajo”, no debería ser un privilegio

P. Pero hay situaciones en las que usas la misma aplicación para hablar con seres queridos y con tus jefes, creando así un problema para el trabajador, que debe ser tajante para no mezclar trabajo y vida personal. ¿Cómo podríamos cambiar eso?

R. Es una buena pregunta. Creo que habrá que ver si los propios desarrolladores pueden crear algo que pueda dividir realmente estos entornos, permitiéndonos compaginar ambas cosas. Yo, de momento, lo que tengo desconectadas son las notificaciones. Creo que los buenos líderes deberían saber cuándo pueden escribir o molestar a sus empleados.

P. Por último, ¿cómo cree que debe ser el líder del futuro? Porque los 'millennials' hemos crecido con la idea de trabajar siempre y hacerlo con pasión, pero sin parar.

R. Hay que acabar con esa idea, es imposible trabajar continuamente y hacerlo con pasión. Nada es divertido todos los días, nada es fácil todos los días, a veces el trabajo es duro, a veces es frustrante, a veces es difícil y a veces no queremos hacer ese trabajo... Y eso está bien. Veo a mucha gente que no hace más que trabajar, trabajar y trabajar, intentando encontrar lo bonito y la pasión del trabajo todos los días, y nunca va a encontrar lo que está buscando, porque eso no existe.

Pero si encontramos un trabajo en el que nos hagan sentirnos parte de algo más grande que nosotros mismos, donde sentimos que nuestros jefes y colegas nos apoyan para crecer, donde cuando cometes un error te dicen que vuelvas atrás y lo intentes otra vez, donde notamos que contribuimos, que somos un equipo, esto hará que las dificultades diarias sean menores y sentiremos la alegría del trabajo. Creo que todos tenemos derecho a amar nuestro trabajo. La mayoría de los trabajadores deberían poder decir que aman su trabajo, y es responsabilidad de los jefes hacer que esto pase.

Puede que por el nombre, Simon Sinek, no te suene demasiado. Este británico de 43 años es todo un referente en el mundo del 'coaching' y el liderazgo. Ha escrito libros, su Ted Talk de 2009 es una de las más vistas de la historia del evento y da la vuelta al mundo dando charlas sobre cómo inspirar a tus trabajadores y a los ciudadanos, pero la fama mundial entre los no especializados se la ha dado un solo vídeo. Un pequeño monólogo de 15 minutos que seguramente hayas visto. Publicado en 2016, en él Sinek hace la crítica más viral, y dura, que se ha hecho a los 'millennials', tachando a la generación de no tener paciencia y ser adictos al móvil. Tres años después, no solo no se arrepiente de aquel discurso sino que lo defiende con más solidez.

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