DESINVERSIONES

Santander y BBVA hacen caja en América: ventas por 10.000 M para reforzar su capital

Latinoamérica se ha convertido en el salvavidas de los dos grandes bancos españoles en la crisis, por la diversificación de resultados y por el capital que obtenido con ventas de filiales

Foto: Oficina de Santander en Brasil. (Reuters)
Oficina de Santander en Brasil. (Reuters)

Latinoamérica ha sido la gallina de los huevos de oro de Santander y BBVA durante la crisis. Mientras se derrumbaban las economías europeas y norteamericanas y pinchaba la burbuja inmobiliaria española, los negocios de países como Brasil y México han permitido a los dos mayores bancos sortear las turbulencias con solvencia.

Se beneficiaron así de la conquista del mercado latinoamericano llevada a cabo por Emilio Botín y los banqueros vascos del BBVA y, más tarde, Francisco González (FG) durante la década de los 90 y la primera de los 2000.

Pero la crisis y la necesidad de capital y rentabilidad están haciendo que los dos bancos se retiren de muchos de los territorios en los últimos años, vendiendo filiales menos rentables o estratégicas. Gracias a ello han obtenido un cheque de 10.000 millones de euros en la última década. Con estas operaciones, los dos bancos han podido reforzar su capital vía plusvalías o reducción de los activos ponderados por riesgo (APRs, el denominador del cálculo de su solvencia).

La última gran desinversión ha sido la protagonizada esta misma semana por Santander en Puerto Rico, con la venta de su filial por unos 1.000 millones de euros, que le reportará al cierre 5 ó 6 puntos básicos de capital. La entidad explicó que toma esta decisión para centrarse en mercados con masa crítica. Santander estaba lejos de los tres primeros bancos de Puerto Rico, que acaparan un 70% del mercado, y su rentabilidad sobre fondos propios (ROE) era del 4%.

BBVA ha sido la entidad más activa en hacer caja en Latinoamérica en los últimos años. Vendió su filial chilena de banca minorista en 2018 por 1.870 millones de euros, a ScotiaBank, y estuvo a punto de zanjar su salida del país con el traspaso de su filial de financiación al consumo, algo que finalmente no cuajó. Además, anunció este verano la venta de su negocio en Paraguay, a GNB, el banco de Jaime Gilinski, por 240 millones. Por si fuera poco, tanto BBVA como Santander traspasaron gran parte de sus acciones en Visa Argentina a Advent por 188 millones, hace diez meses.

Legado de BBVA

Estas desinversiones forman ya parte de la gestión del actual presidente (desde diciembre), Carlos Torres, que ejerce de consejero delegado desde 2015. Su predecesor, FG, también cerró grandes ventas en Latinoamérica, durante los peores años de la crisis en España. Así, traspasó su filial en Puerto Rico en 2012 (302 millones), y en 2013 la de Panamá (472 millones) y la mayor parte de su negocio de fondos de pensiones en México, Colombia, Chile y Perú, por entre 3.000 y 4.000 millones. Por el camino también se reforzó en Chile y Uruguay, con dos compras valoradas en 200 millones.

El camino de Santander ha sido distinto. Más allá de la venta de Puerto Rico, la entidad presidida por Botín hizo tres grandes transacciones al comienzo de la crisis: la salida a bolsa de su filial brasileña -cuyos títulos recompró en 2014-; la venta al Gobierno de Hugo Chávez de su filial venezolana por 750 millones, en una operación redonda pasados los años; y el traspaso de su negocio colombiano, en 2011, por cerca de 1.000 millones. También sacó a bolsa su negocio mexicano en 2012, aunque como ocurrió con Brasil lo ha rectificado en parte recientemente.

Al igual que BBVA, Santander ha combinado las ventas de algunos negocios en Latinoamérica con alguna compra puntual, como la del negocio de Citi en Argentina y el 49% de su filial de financiación al consumo en Chile.

Otra desinversión española fue la anunciada a comienzos de año por Sabadell, que traspasó su 5% en el grupo de Gilinski por 60 millones, poniendo fin a una alianza de años.

Lo más llamativo es que el beneficio de Santander y BBVA depende más de Latinoamérica ahora que hace diez años, debido a la fortaleza de sus filiales estrella y la debilidad del negocio en España. Así, el banco presidido por Torres obtuvo un 70% de su beneficio de México y América del Sur en el primer semestre, frente al 50% que importaba hace una década. Y, en Santander, el peso latinoamericano ha pasado del 42% al 46% en los últimos diez años. Aunque esté más delgada, la gallina de los huevos de oro sigue siendo clave para los dos bancos.

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