El dinero sigue apostando por Barcelona

Indiferencia inversora: los grandes fondos inmobiliarios ni preguntan por el 'tsunami'

A diferencia de lo visto tras el referéndum ilegal y la declaración unilateral de independencia, los fondos no se muestran preocupados por Barcelona. Su interés está en el Brexit, Trump y Turquía

Foto: Un edificio de Barcelona, con el lazo amarillo en la fachada. (EFE)
Un edificio de Barcelona, con el lazo amarillo en la fachada. (EFE)

Conversación real ocurrida en el reciente salón inmobiliario Barcelona Meeting Point. Sus protagonistas, Ismael Clemente, consejero delegado de Merlin Properties; y Pere Viñolas, su homólogo al frente del Colonial, las dos únicas inmobiliarias presentes en el selectivo índice Ibex 35.

Ambos acababan de celebrar su Capital Markets Day, cita a la que iban preparados para que les hicieran preguntas sobre Cataluña y los altercados surgidos tras la sentencia del 'procés'. Sin embargo, según se confesaron mutuamente, en ninguna de las dos citas hubo una sola pregunta al respecto, algo que también han confirmado a este medio analistas que acudieron a la cita.

Su caso, lejos de ser una excepción, es la clara evidencia de que los grandes inversores internacionales apenas están prestando atención a la nueva crisis catalana.

Otro ejemplo, una de las mayores gestoras inmobiliarias estadounidenses que opera en España celebró esta semana en Londres un encuentro al que asistió su responsable para Iberia.

Inicialmente, según ha confesado a este medio el propio ejecutivo español, tenía previsto presentar una serie de proyectos que sería interesante llevar a cabo en Barcelona, opción que prefirió dejar para el siguiente mes. Pensó que quizás no era el mejor momento para que a alguien, en medio de la reunión, se le ocurriera abrir la web de cualquier cabecera catalana y viera fotos de disturbios.

Huelga en Barcelona este pasado viernes. (Reuters-Jon Nazca)
Huelga en Barcelona este pasado viernes. (Reuters-Jon Nazca)

Pero su sorpresa fue mayúscula cuando la única cuestión que, en toda la jornada, le plantearon respecto a lo que estaba ocurriendo en la Ciudad Condal fue la siguiente: "Explícanos qué está pasando en Barcelona, es que aquí en Londres, entre el Brexit y Siria, no nos enteramos de nada".

Una lapidaria frase que resume a la perfección qué preocupa realmente a los grandes inversores. "Hace dos años, sí que no paraban de llamarnos a preguntar preocupados, pero, esta vez, no ha sonado el teléfono ni una vez", reconocen también desde una gestora inmobiliaria catalana.

Diferencias con 2017

En 2017, los inversores sí mostraron preocupación por que Cataluña lograra independizarse de España, fundamentalmente, porque quedaría fuera de la zona euro y pasaría de ser un vergel a un desierto, al menos, en el corto y medio plazo. Ese temor generó que, durante el último trimestre de ese ejercicio, se frenaran en seco las operaciones, una tibieza inversora que todavía dejó ver algunos conatos en el arranque de 2018.

Sin embargo, desde entonces, Cataluña ha ido poco a poco recuperando la confianza de los inversores, hasta el punto de que este año promete ser histórico, tanto en términos de inversión, como de crecimiento de rentas y superficie contratada. "La contratación en el mercado de oficinas de Barcelona durante el primer semestre de 2019 estableció el récord de la historia, situándose en los 251.000 metros cuadrados contratados", recoge un informe de Colonial.

La socimi también destaca que este dinamismo se está produciendo con crecimientos de las rentas 'prime' superiores al 6% y con "un volumen de operaciones de 620 millones de euros, con una rentabilidad del 3,75%", ritmo que todo el mercado espera que se mantenga en esta segunda mitad del ejercicio, marcando así un nuevo hito.

En 2019, a pesar del nuevo desafío independentista, el sector apuesta por que va a poder seguirse como hasta ahora, entre otros motivos, porque los inversores ya han aprendido a vivir con las tensiones nacionalistas: una vez incluyeron esta X en su ecuación de riesgos a descontar, volvieron a apostar con fuerza por la Ciudad Condal, y episodios como el actual no parece que vayan quitarles el sueño.

La Sagrada Familia, al fondo, y Torres Glóries en primer plano. (REUTERS-Albert Gea)
La Sagrada Familia, al fondo, y Torres Glóries en primer plano. (REUTERS-Albert Gea)

Menos aún, cuando estos sucesos se producen en un momento en el que Reino Unido está a punto de llegar a un acuerdo con la Unión Europea para su divorcio definitivo, el presidente estadounidense Donald Trump tiene declarada un guerra comercial a China que amenaza con dañar a la economía mundial, y en la frontera entre Turquía y Siria se vive un auténtico ambiente de guerra.

Aunque en España la situación que se vive en Barcelona acapara toda la actualidad, por multitud de razones que van mucho más allá de las económicas, para estos grandes fondos internacionales, cuyo dinero viene de todos los países y se invierte en cualquier rincón del planeta, el #tsunami ni siquiera es ahora un asunto que les ocupe. Todavía menos, cuando se ha dado la circunstancia de que ha coincidido en el tiempo con la posibilidad de un acuerdo sobre el Brexit, y esto sí son palabras mayores.

Londres es la capital europea de la inversión inmobiliaria, y también la financiera, dos simples pinceladas que ayudan a entender por qué estos vehículos se juegan infinitamente más dinero en las islas británicas que en la Barceloneta y, por tanto, sus responsables tienen ahora mismo los cinco sentidos puestos en el número 10 de Downing Street.

Suma y sigue, porque la segunda plaza de referencia en todo el Viejo Continente, París, ha convivido meses con las protestas de los chalecos amarillos, sin que tuviera impacto alguno en las rentas. Si se vuelven a tomar como referencia las cifras de Colonial, que posee una de las mayores patrimonialistas de Francia, la compañía SFL, se puede comprobar que, mientras las protestas en la calle incendiaban las orillas del Sena, la capital francesa vivió en la primera mitad de este ejercicio un récord inversor.

Huelga en Barcelona
Huelga en Barcelona

Con un volumen de transacciones de más de 9.900 millones de euros, el mercado de inversión de París vio incrementarse un 5% sus números respecto al nivel récord del año anterior, y un 88% por encima de la media de la última década. En términos de contratación, se alcanzaron los 1,1 millones de metros cuadrados, en línea con el promedio de los últimos años.

Detrás de estos espectaculares números, y del nivel de inmunización que parecen tener los inversores internacionales ante este tipo de tensiones sociales, hay un factor que tiene que ver directamente con el contexto de tipos cero y negativos en el que se mueve el mundo de la inversión, marco que está obligando a todos los vehículos de inversión a ir aumentando su nivel de tolerancia al riesgo si quieren sacar algo de rentabilidad a su dinero.

En este entorno, la inversión inmobiliaria emerge como un oasis en mitad del desierto, y los polos logísticos y centros financieros de las principales ciudades del planeta, ya sea Londres, París, Madrid o Barcelona, son cotizados activos donde depositar los ahorros. Y, por el momento, los expertos no creen que ningún #tsunami lo pueda evitar.

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