MALOS DATOS

¿Fin de ciclo? La mejora de la morosidad se estanca ante el frenazo económico

El Banco de España aprecia "signos de agotamiento" en la reducción de la tasa de impago. La tendencia coincide con un menor porcentaje de recobro y un repunte de la mora en consumo

Foto: El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, en una intervención. (EFE)
El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, en una intervención. (EFE)

Las señales de desaceleración irrumpen también en el sector financiero. La mejora de la morosidad de la banca está frenándose con relativa fuerza en los últimos meses. Lo muestran cifras de las entidades y del Banco de España, como confirma su gobernador, Pablo Hernández de Cos.

"El proceso de reducción de las pérdidas por deterioro que comenzó en 2012 muestra algunos signos de agotamiento. De hecho, las pérdidas por deterioro aumentaron en tasa interanual por primera vez desde 2012, al registrar un aumento del 3,9%. Y no debemos olvidar que, en la actualidad, la tasa de mora sigue estando todavía significativamente por encima de la registrada antes de la crisis financiera", expuso este lunes en unas jornadas financieras organizadas por KPMG y 'Expansión'.

Así, las provisiones por deterioros de créditos ascendieron a 1.635 millones en el primer semestre, la mayor cifra desde finales de 2017. Aunque, como dice el gobernador, las cifras son todavía muy bajas, preocupan en el sector por producirse en la antesala de la desaceleración y con un repunte de la morosidad en algunos segmentos como la financiación al consumo.

En las cifras de morosidad hay dos variables, una que avala el "agotamiento" y otro que no. La nota discordante la pone la tasa de impago del sistema, que sigue cayendo mes tras mes, en julio hasta el 5,23%. En los siete primeros meses del año, lo hizo a un ritmo del 10% —la mitad que hace un año—, tras una reducción de 7.000 millones, hasta 65.000 millones.

El efecto carteras

Gran parte de esta contracción se debe a las grandes ventas de carteras, señalan fuentes financieras, que añaden que las cifras ordinarias reflejan también algunos síntomas de cansancio. En concreto, en las recuperaciones: los préstamos que vuelven a pagarse después de un impago.

Así lo reflejaban las cuentas del primer semestre de algunas de las principales entidades cotizadas. Por ejemplo, en el caso de Bankia, las salidas netas (recuperaciones) ascendieron a 236 millones entre enero y junio, un 77% menos que un año antes. Por su parte, Unicaja recobró créditos morosos por valor de 150 millones en el primer semestre, un 50% menos, porcentaje muy similar al de Liberbank. Mientras que en el caso de Sabadell, los riesgos dudosos se han mantenido estables en el año: bajaron un 2,6% en el primer trimestre y repitieron en el segundo.

En este contexto, el gobernador del Banco de España pidió a las entidades que "persistan en sus esfuerzos de gestión para mejorar la calidad de sus balances, lo que constituye un elemento fundamental para la recuperación de la rentabilidad a medio plazo". También reconoció el trabajo realizado hasta ahora, con un recorte de casi nueve puntos porcentuales en la tasa de mora —incluida la creación de Sareb— y del 50% en la exposición a activos adjudicados.

Esta preocupación es compartida por el BCE, que ha puesto exigentes calendarios de reducción de los activos tóxicos a las entidades, que tienen que cumplir lo antes posible. Los reguladores quieren que la próxima crisis coja a las entidades lo más saneadas posibles. Y hay signos de que esta puede llegar antes de lo previsto.

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