lucha por incluir el laudo arbitral

La jueza deja visto para sentencia el caso Itínere: Sacyr, Globalvía y Corsair se la juegan

La magistrada que debe fallar si Sacyr estaba obligada a vender a Corsair o debía respetar su pacto con Globalvía rechaza nuevas testificales, como estaba previsto, y deja el juicio visto para sentencia

Foto: Audasa, una de las concesiones de Itínere.
Audasa, una de las concesiones de Itínere.

'Alea jacta est'. La titular del juzgado número 82 de plaza de Castilla ha decidido dejar visto para sentencia el caso que desde hace un año enfrenta a Sacyr y Globalvía, disputa que la concesionaria abrió tras conocer que la constructora estaba hablando con Corsair para traspasarle su 15,5% de Itínere.

Esta venta impidió a Globalvía hacerse con el 55% de Itínere y, por tanto, tomar los mandos de una empresa valorada en 1.300 millones de euros, cifras que ayudan a comprender la enconada batalla que están lidiando todas las partes.

La nueva decisión de la magistrada rompe con el guion previsto hasta el pasado viernes, que fue cuando comunicó esta decisión de las partes, ya que hasta entonces estaba previsto que esta semana, en concreto, el pasado miércoles, hubiera nuevas testificales.

Sin embargo, la jueza ha dado la razón a Globalvía, que pidió retirar estos nuevos testimonios, dejando ya todo en manos de su veredicto final. Un fallo en cuyo análisis está llamado a jugar un papel clave el laudo arbitral del pasado 2 de septiembre, pronunciamiento que dio la razón a la empresa presidida por Juan Béjar.

Apenas cuatro días después, Globalvía solicitó incorporarlo al proceso judicial, lo que fue aceptado por la magistrada a mediados de septiembre y recurrido por Sacyr el 18 de septiembre, recurso sobre el que la magistrada todavía no se ha pronunciado, y que puede jugar un papel crucial en el fallo definitivo.

Javier Pérez Gracia, consejero delegado de Itínere.
Javier Pérez Gracia, consejero delegado de Itínere.

Coincidencia o consecuencia, en paralelo a la vía judicial, también el pasado viernes, tanto Sacyr como Corsair acudieron ante arbitraje y presentaron sendos recursos: el primero, de aclaración y corrección, y el segundo, de aclaración, corrección y rectificación.

Con este movimiento, puede darse en el futuro la posibilidad de que intenten alegar ante la jueza que no resuelva hasta que haya un pronunciamiento definitivo respecto al laudo, o dicho con otras palabras, ganar tiempo para que no haya una sentencia que, aunque pueda recurrirse, todas las partes saben trascendente.

Hasta el laudo del pasado septiembre, todo parecía apuntar a que Corsair y Sacyr estaban ganando la batalla, sobre todo después del pronunciamiento de la jueza del 82 desestimando las cautelares que había pedido Globalvía para evitar que la constructora vendiera su 15,5% de Itínere a Corsair, como terminó haciendo.

Pero la decisión de la corte de arbitraje dio un giro de 180 grados a la situación, al concluir que cuando Sacyr vendió, el pasado febrero, había caducado el derecho de primera oferta al que se acogió el fondo estadounidense para forzar a la constructora presidida por Manuel Manrique a traspasarle sus acciones.

Juan María Nin, presidente de Itínere.
Juan María Nin, presidente de Itínere.

Un dato que ayuda a ilustrar cómo ha cambiado la situación es la petición de las testificales que finalmente no se llevaron a cabo el miércoles. Inicialmente, fue Globalvía quien solicitó que acudieran Kutxabank, Abanca y Sacyr (los tres antiguos accionistas de Itínere que se comprometieron a vender conjuntamente) a dar su testimonio, pero tras el fallo arbitral en su favor, pidió que no se hiciera ya.

Al tener los laudos causa de cosa juzgada, y al concluir este que había caducado el derecho de Corsair a comprar a Sacyr, la concesionaria no necesitaba ya más testimonios. La constructora, en cambio, recurrió, dejando ver así su interés por volver a exponer ante la jueza su versión y evitar que esta incluya el laudo en la causa.

Largo conflicto

Detrás de esta batalla, están el control de la mayor empresa de autopistas de España, dueña de casi 600 kilómetros de vías de peaje, y las millonarias inversiones realizadas para hacerse con ella por algunos de los más importantes fondos internacionales: APG, que va de la mano de Corsair, y PGGM, OPTrust y USS, accionistas de Globalvía.

Hace ya más de tres años, en el verano de 2016, Sacyr y las tres cajas entonces accionistas de Itínere —Kutxabank, Abanca y Liberbank— decidieron romper con Corsair, al que acusaban de estar incumpliendo su obligación de facilitarles una salida, y organizar un proceso de venta del 62% del capital que sumaban entre los cuatro.

Para evitar que triunfara este movimiento, Corsair llegó a un acuerdo con la entidad asturiana para que cambiara de bando, a cambio de un contrato de venta aplazada donde se comprometía a adquirir su 5,8% a un precio superior al valor actual, pero similar al valor en libros en que la entidad lo tenía reconocido.

Para evitar nuevas traiciones, Globalvía acordó con las otras dos cajas y Sacyr la compra del 55,6% que sumaban por 723 millones, pacto del que la constructora se desligó al interpretar sus abogados que estaba obligada a acatar el derecho de primera oferta que le planteó Corsair y que, ahora, los árbitros han invalidado.

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